Cayó una banda de Neuquén que usaba fotos privadas para extorsionar: cómo operaban

Tras denuncias por amenazas y pedidos de dinero, la Policía realizó allanamientos en la ciudad de Neuquén y demoró a una persona. La causa por ciberdelitos quedó en manos de la Justicia.

La investigación quedó en manos de la fiscalía, que analiza si existen más víctimas de la banda de ciberdelitos.

Un operativo de la Policía en la ciudad de Neuquén permitió desarticular una banda que extorsionaba a mediante redes sociales para quedarse con dinero. El hecho dejó una víctima con un perjuicio económico cercano a los 700.000 pesos, pero se presume que hay más damnificados. Hubo allanamientos, secuestro de celulares y una persona demorada.

Cómo funcionaba la maniobra de extorsión digital que alertó a la Policía


El Subcomisario Gerardo Sanzana, de la división de ciberdelitos explicó que se concretaron dos allanamientos este jueves. Terminaron con una persona detenida y el secuestro de elementos clave para la causa.

Durante los operativos se incautaron teléfonos celulares, varias tarjetas SIM y comprobantes de compras realizadas luego de cometer los delitos. Todo el material quedó a disposición de la fiscalía interviniente.

Parte de los dispositivos telefónicos y tarjetas SIM secuestrados durante los allanamientos realizados en Neuquén Capital.

Uno de los hechos detectados dejó un perjuicio económico cercano a los 700.000 pesos. Sin embargo, Sanzana advirtió en AM550 que “de todas maneras a través de los movimientos bancarios de estas personas entendemos que pueden haber otras víctimas”.

Redes sociales, WhatsApp y amenazas: el mecanismo del delito paso a paso


La banda operaba en Neuquén Capital y utilizaba perfiles falsos en redes sociales para captar víctimas. “Por intermedio de las redes sociales cargan ciertos perfiles de personas y anuncios. De alguna manera captan a la población y comienzan a interactuar de manera sana. Luego interactúan por WhatsApp y ahí se comienza a originar esta situación en particular”, explicó el Subcomisario.

Una vez establecido el contacto, el grupo accedía rápidamente a información sensible. En pocas horas lograban obtener datos privados, que luego eran utilizados como herramienta de presión para exigir transferencias de dinero.

“La idea es llamar la atención y después exigir con amenazas dinero para que no los escrachen o hagan publicaciones de su vida privada.”, detalló Sanzana sobre la metodología utilizada para intimidar a las víctimas.

En el caso que inició la investigación, la persona llegó a realizar entre cuatro y cinco transferencias antes de advertir que se trataba de una estafa, alcanzando el monto total cercano a los 700.000 pesos.


Exit mobile version