Una mujer burló el sistema de seguridad de Cipolletti, volvió a delinquir y se fugó

Mariela Muñoz dejó la tobillera electrónica en una mamadera y se escapó. Tenía que estar custodiada por personal policial.





La fuga de una mujer que engañaba a hombres para robarles volvió a poner en evidencia el deficiente funcionamiento de las tobilleras electrónicas y el relajamiento que existe por parte de las fuerzas de seguridad. El 30 de diciembre, una jueza revocó la prisión domiciliaria de la condenada, pero nadie la controló.

La huida fue casi una burla: dejó el dispositivo electrónico adentro de una mamadera. En 15 días, todavía nadie revisó la decisión judicial de fin de año.


Por alguna razón, cada dos o tres días Mariela Muñoz se desprendía de la tobillera electrónica que le colocó la justicia para tenerla controlada. La mujer que arrastra varias condenas por robos en la región puso como excusa que por un problema de salud se le hinchaba el pie y debía sacársela.


En las últimas dos semanas de diciembre, antes de fugarse, la Unidad de Arresto Domiciliario por Monitoreo Electrónico (Uadme) que depende del Poder Ejecutivo elaboró seis informes por irregularidades en la conducta de la mujer. Así se desprendió de una audiencia de revisión de la medida cautelar que solicitó la Fiscalía ante los reiterados “eventos”.


El 30 de diciembre se desarrolló la audiencia en la cual la jueza de garantías Agustina Bagniole revocó la domiciliaria y dispuso que la medida cautelar sea cumplida en un establecimiento carcelario designado por el servicio penitenciario.


En ese debate, el fiscal a cargo de la investigación Matías Stiep detalló cada uno de los informes de la Uadme y aseguró que Muñoz amenazó a la magistrada y a otros funcionarios públicos.


La resolución no quedó firme enseguida, ya que en todo proceso hay una instancia de impugnación que debe resolver otro magistrado. Por ello la jueza Bagniole ordenó que hasta tanto se revise su decisión, la imputada Muñoz tenía que quedar con custodia policial en su domicilio.


Si la policía no estaba, la propia fuerza de seguridad incumplió una orden judicial y deberían existir actuaciones administrativas y judiciales. Pero nada de eso se informó. Extraoficialmente se supo que en esa fecha, por las fiestas de Navidad y Año Nuevo, no había personal suficiente para poner una custodia policial permanente en la casa de Muñoz.
El tema vuelve a poner en tela de juicio la efectividad de las pulseras electrónicas y el relajamiento policial para controlar este tipo de situaciones.


Muñoz se encontraba con prisión domiciliaria porque tiene un bebé de pocos meses de vida y la ley admite esta opción para personas con hijos a cargo.


La mujer puso como excusa que concurría al hospital de Cipolletti, tanto para atenderse ella como sus hijos e hijas, tiene siete. Sin embargo, según informó Stiep la mayoría de las veces no había registro en el centro de salud de su consulta.


En el transcurso de los días entre las seis irregularidades que informó la Uadme, Muñoz recibió otra acusación por robo. Un hombre la denunció por haberlo engañado y robar un auto, celulares y 30 mil pesos. Por ese hecho, ocurrido el 21 de diciembre, se produjo un allanamiento en la vivienda de la imputada.


Se trata de la misma modalidad por la fue condenada en Río Negro y Neuquén. La acusada tiene causas en Cipolletti, Neuquén, Plottier y Centenario.


Fuentes policiales indicaron que el sábado 15 de enero, a la noche, la Uadme informó sobre la pérdida de señal del dispositivo. Cuando llegaron al lugar, una vivienda en las 1.200, se constató que la tobillera se encontraba dentro de un envase de plástico transparente con forma de mamadera. Allí comenzó la búsqueda de la prófuga.


No se informó, ni desde la fiscalía ni desde otro ámbito judicial, el motivo por el cual en el periodo de dos semanas nadie revisó la decisión de la jueza que revocó la domiciliaria de Muñoz.


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