Acuerdo Mercosur-UE: el pacto que expone los «límites» de la presión de Estados Unidos en Latinoamérica

Tras 25 años de negociaciones, el bloque sudamericano selló la alianza con Europa. Analistas advierten que la diplomacia de "mano dura" de la Casa Blanca aceleró la firma. El dato clave: la presión de Estados Unidos sobre los préstamos a Argentina.

Ursula von der Leyen es la presidenta de la Comisión Europea. (Foto: gentileza)

El acuerdo comercial alcanzado entre la Unión Europea y el Mercosur envió una señal política clara: existen límites para la estrategia de presión de la administración de Donald Trump en la región. El pacto ratificó la voluntad de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay de fortalecer lazos con Europa y mantener sus canales con China, en un contexto donde la influencia comercial de Estados Unidos cayó sostenidamente frente a sus competidores globales.

Según indicó un reporte de Reuters, la alianza comercial impulsará sustancialmente los lazos en una zona donde el comercio con China se disparó en las últimas décadas, mientras que la influencia estadounidense se desplomó. Expertos como Ignacio Bartesaghi (asesor de Política Exterior) y Margaret Myers (Diálogo Interamericano) coinciden en que, aunque la Casa Blanca busca una ‘lealtad regional’ más amplia, los gobiernos sudamericanos no están dispuestos a renunciar a sus vínculos con Europa o Asia.

El «efecto Trump» como catalizador 


Paradójicamente, los esfuerzos de Donald Trump por imponer el poder estadounidense en el hemisferio pueden haber ayudado a concretar un acuerdo que sufrió numerosos retrasos.

«Si el crédito de este acuerdo es para alguien, es para el contexto internacional«, analizó Ignacio Bartesaghi, asesor de política exterior que ha trabajado con numerosos gobiernos uruguayos. «Se debe a la guerra arancelaria de Trump, al conflicto en Ucrania y a lo que sucedió en Venezuela recientemente».

La presión sobre Argentina y Brasil 


El reporte de la agencia Reuters pone bajo la lupa detalles importantes sobre la diplomacia de «mano dura» aplicada por Washington. Según el informe, el año pasado Trump «condicionó un respaldo millonario en dólares a la Argentina para que la administración de Javier Milei triunfara en las elecciones de medio término del país».

La presión también se sintió en Brasil. Trump utilizó fuertes aranceles sobre productos brasileños para intentar forzar al país a detener el enjuiciamiento del expresidente Jair Bolsonaro, un aliado incondicional. Aunque el gobierno estadounidense retiró la mayoría de los aranceles poco después, la tensión dejó huella.

Pese a esto, la Casa Blanca defiende su estrategia. «El regreso de la preeminencia de Estados Unidos en el Hemisferio Occidental, liderado por el presidente Donald Trump, es indiscutible», declaró Anna Kelly, portavoz de la administración.

La postura de Javier Milei y el futuro del bloque


El acuerdo expone la dualidad de la política exterior en la región. Si bien el presidente de Argentina, Javier Milei, es uno de los aliados más cercanos de Trump —y elogió la captura de Nicolás Maduro respaldada por Estados Unidos—, su canciller celebró el pacto con Europa. Pablo Quirno calificó el acuerdo con la UE como una victoria para las «reglas claras y la libertad».

Para un funcionario brasileño cercano a la presidencia, que habló con Reuters en off the record, el trato con Europa es un «soplo de aire fresco» en lo que definió como «la semana más vergonzosa y negativamente crítica para el multilateralismo en décadas».

Próxima parada: Asunción


El acuerdo firmado este mes podría empujar al Mercosur a cerrar otros tratados con Canadá y los Emiratos Árabes Unidos. Funcionarios de la Comisión Europea viajarán a Asunción, Paraguay, el 17 de enero para la firma formal del acuerdo, donde se espera la presencia del presidente uruguayo Yamandú Orsi y los cancilleres del bloque. 

«En un momento en que Estados Unidos está rompiendo con el status quo, partes de América Latina parecen estar manteniéndolo», concluyó Margaret Myers, directora del Programa de Asia y América Latina en el Diálogo Interamericano. «Es una llamada de atención para los Estados Unidos»


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