La oposición 2027, todavía a la espera en Neuquén
Si las versiones que indican que los neuquinos podrían votar durante el verano son ciertas, llama la atención la agenda más o menos tranquila de quienes no forman parte del oficialismo. Tal vez por esa razón en el Gobierno provincial rivalizan con quienes desde Buenos Aires critican Vaca Muerta.
La Legisaltura aprobó esta semana nuevos fondos para infraestructura vial en Neuquén. Foto: Cecilia Maletti.
Con el cuarto trimestre apenas iniciándose, el cierre del 2026 tiene una característica especial para la política argentina y es que el año que viene habrá que votar.
El calendario electoral impactará en Neuquén, que pondrá en juego la gobernación, su Legislatura y las intendencias, además de dos bancas en la Cámara de Diputados de la Nación.
A nivel provincial, la antesala de la campaña encuentra a un Gobierno haciendo foco en la obra pública y en la demostración de que el llamado derrame de Vaca Muerta existe. Una actitud similar se observa en el municipio de la capital, donde la foto que se muestra es la de la inversión en infraestructura y el crecimiento de la economía.
Esto no quita que ambas administraciones, llamativas por su peso institucional, enfrenten sus dificultades, en buena parte generadas por la expansión petrolera y el aumento de la población.
El contexto obliga, sin embargo, a extender la mirada y ubicarla también sobre la oposición. Si las versiones que indican que los neuquinos podrían votar durante el verano son ciertas, resulta llamativa la agenda relativamente tranquila de quienes no integran el oficialismo. ¿Prevención contra «el hartazgo» de la política u otra causa?
Hasta ahora solo un espacio, Cumplir, formalizó sus intenciones de competir en la pugna provincial, aunque sin demasiadas precisiones en cuanto a las candidaturas.
El resto, por su parte, parece más concentrado en sus propios dilemas que en la carrera proselitista. Un ejemplo de esto es lo que sucede en el peronismo local, que a casi seis meses de su elección interna sigue atrapado en una disputa organizacional de incierta resolución.
Las señales tampoco son claras en los demás partidos con proyección electoral. La Libertad Avanza, que lucía envalentonada luego del triunfo de 2025, hoy figura con menos apuro que lo esperable hace unos meses.
También es un interrogante, a poco de que culmine el año, lo que harán otras fuerzas de relevancia como la UCR o Fuerza Libertaria, con diputados y algunas concejalías en la actualidad.
El 2027 sumará, a su vez, la presencia de espacios de raíz gremial como Fuerza Neuquina y Federal, motorizado por el sindicato de Petroleros Privados, y Más por Neuquén, que conduce el secretario general de ATE en la provincia, Carlos Quintriqueo; dos agrupaciones que con mayor o menor distancia respecto a las gestiones en curso ya adelantaron que van a participar.
La falta de rivales establecidos en la escena doméstica repercute en el Gobierno provincial. Tal vez por eso el gobernador Rolando Figueroa rivaliza con quienes desde Buenos Aires ponen en duda los efectos expansivos de la actividad no convencional como pasó con el exministro nacional de Hacienda, Alfonso Prat Gay.
Se sabe que la selección de un contrincante es un asunto complejo para cualquier mandatario en ejercicio. “No se sube cualquiera al ring”.
Durante la sesión legislativa del último miércoles, no obstante, ocurrió algo poco frecuente entre los diputados de la oposición, que se encolumnaron detrás de la discusión por la renta petrolera. Sucedió cuando se debatía el acuerdo entre la Provincia y 15 compañías energéticas para intervenir 160 kilómetros de rutas.
Desde la izquierda hasta el justicialismo y las bancas del interbloque Neuquén República, la tesis fue que se podría haber negociado mejor y que las rutas, al ser usadas por ellas, debían ser pagadas por las mismas empresas.
El universo oficialista salió rápidamente a contestar y destacó la posibilidad de obtener un préstamo en dólares sin interés para mejorar la red vial. El argumento ya había sido esbozado en comisión por el diputado del PRO, Marcelo Bermúdez, quien aprovechó la ocasión para la ironía: “A mí nunca me ofrecieron algo así, pero podría aceptarlo”.
Con el cuarto trimestre apenas iniciándose, el cierre del 2026 tiene una característica especial para la política argentina y es que el año que viene habrá que votar.
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