Las principales definiciones de Javier Milei ante empresarios: «No somos promesas, somos un montón de resultados»
El presidente repasó los logros de su gestión, prometió mantener el superávit fiscal y arremetió contra el periodismo durante el cierre del encuentro de la Fundación Libertad y Progreso.
El presidente Javier Milei participó de la clausura del encuentro “Vientos de Cambio: Avanza la libertad en Argentina y las Américas”, organizado por la Fundación Libertad y Progreso en el Centro de Convenciones del Hotel Sheraton Buenos Aires. Durante su exposición ante integrantes del Gabinete, exministros de Economía regionales, economistas y referentes liberales globales, el mandatario destacó la evolución del panorama político en el continente: “Cuando miramos cómo ha mutado el color político del mapa de la región, uno se llena de esperanza”.
Al hacer un balance de sus meses de gestión, el jefe de Estado remarcó el impacto de sus medidas económicas. “No somos promesas, somos un montón de resultados”, aseveró ante el auditorio. En esa línea, profundizó su defensa de las políticas aplicadas: “Los desalmados liberales, los no empáticos liberales, los crueles liberales, sacaron a 14 millones de personas de la pobreza. También cayó en dos tercios la cantidad de indigentes y los chicos pobres pasaron del 70% al 42%”.
A pesar de las cifras sociales, reconoció la coyuntura actual pero se mostró optimista hacia el futuro: “La foto todavía sigue siendo mala, pero la película es la mejor de la historia”. Respecto a la actividad económica, señaló que, de cumplirse las proyecciones del mercado para este año y el próximo, el PBI registraría un aumento acumulado del 17% durante su primer mandato.
El discurso de Milei: los tres ejes de la gestión, el rumbo económico y el plano político
Durante su alocución, Milei sostuvo que la acción de todo Gobierno se estructura en tres vías fundamentales: la batalla cultural —aclarando que “solo con las ideas no alcanza”—, el músculo político y la eficiencia en la gestión, donde “uno de los desafíos más grandes es que las ideas tienen que obtener resultados”.
En cuanto al programa económico, el mandatario ratificó que la orientación trazada no sufrirá alteraciones. “No vamos a flexibilizar nuestra política fiscal; y tampoco vamos a negociar la política monetaria, porque no vamos a parar hasta terminar de derrotar la inflación”, afirmó. Asimismo, subrayó: “No hay sustituto a las buenas políticas, a hacer lo correcto y llevar a cabo políticas que sean justas. Lo que tenemos que hacer es mantenernos en este rumbo”.
En el plano político y legislativo, remarcó que lograron aprobar la ley de modernización laboral a pesar de no contar con mayoría en ambas Cámaras. También proyectó que, de repetirse los resultados electorales recientes, la fuerza oficialista pasaría a tener mayoría en la Cámara de Diputados y quedaría a dos bancas de lograrla en el Senado. Aseguró que, con el triunfo en una eventual reelección, el país podría empezar a crecer a tasas del 7% u 8% anual.
El jefe de Estado apuntó contra los medios de comunicación y afirmó que los datos de su gestión le ganan «por goleada» a los sectores periodísticos que apuestan al fracaso del país. En materia inflacionaria, recordó que recibió un índice del 211,4% anual y que la desaceleración actual muestra una baja del 85%. Además, destacó que los salarios del sector informal le ganaron a la inflación por más del 60% y ponderó la existencia de un boom exportador.
El Presidente estuvo acompañado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el canciller Pablo Quirno.
En la previa de su discurso, mantuvo una reunión de trabajo con el director general de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne; el presidente del Consejo Académico, Alberto Benegas Lynch (h); el presidente de la Asociación Libertaria Austríaca, Miguel Ángel Alonso Cansino; el vicepresidente de la entidad, Alfonso Muñoz Ruiz; y el presidente de honor, Jesús Huerta de Soto.
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