El costo de la Ruta 22 sin terminar: casi US$50.000 por día y en Puente 83 hay tramos listos que siguen cerrados
Un informe de una consultora regional estima que la duplicación inconclusa entre Roca y Cipolletti genera pérdidas por US$ 17,7 millones al año. En Puente 83, los conductores siguen atrapados en colectoras destruidas mientras el Gobierno rionegrino busca firmar un convenio para repavimentarlas.
Vehículos circulando por los trámites no habilitados de la Ruta 22 en Puente 83.
Son 2,3 kilómetros donde se produce la situación más compleja de la Ruta 22 entre Chichinales y Cipolletti. Puente 83, ubicado a pocos kilómetros de Cipolletti, se transforma en una zona de sufrimiento para conductores y vehículos, pero también de importantes pérdidas económicas encubiertas. Por allí pasan, según los últimos datos conocidos, unos 17.000 vehículos por día, con cerca de un 40% de tránsito pesado, si se toma como base el relevamiento de Vialidad Nacional realizado en 2025. Estos números también crecen al ritmo de Vaca Muerta, tanto en la movilización de personas que trabajan en Neuquén o en el corredor de la Ruta 151, como en las empresas que brindan servicios al sector hidrocarburífero.
El mal estado de las colectoras, por donde es obligatorio transitar, provoca una circulación a paso de hombre en horarios pico, que se potencia cuando llueve. Esta realidad choca con otra: la mayoría de los carriles dobles centrales de la traza, cuya obra de ampliación se suspendió en 2022, están terminados, y solo faltan el tramo del puente y un sector de la doble mano a Roca. La pregunta que muchos usuarios se hacen es por qué no se habilitan al menos estos sectores para agilizar parte de la circulación por el tramo.
En esos 2,3 kilómetros, sólo el sector del puente propiamente dicho está sin terminar: son unos 300 metros. También hay un tramo de los carriles centrales de doble mano sur, de unos 400 metros, con el asfalto inconcluso. El resto está concluido, pero no abierto al tránsito, y es usado por conductores que zigzaguean para ganar tiempo.
Quienes toman este atajo, esquivando barreras de concreto, tardan según mediciones propias unos 4 minutos en recorrer los 2,3 kilómetros. Esto incluye el paso por doble vía central del puente, que también se puede hacer sin usar las colectoras. Falta la carpeta asfáltica, pero el tramo de tierra es transitable.
Los que circulan por las colectoras, principalmente por el sector norte en sentido a Neuquén, pueden demorar el doble o más, según las condiciones de congestión y, como en estos días, las roturas y pozos que provoca la lluvia en los sectores de tierra y asfalto usados en forma intensiva.
La opción para mejorar la circulación parece clara: habilitar los dos carriles de la mano norte, que están terminados, y la doble mano con asfalto nuevo en el kilómetro previo al sector conflictivo, en sentido oeste-este. También se podrían usar los 600 metros posteriores al puente, antes de empalmar con el sector de autopista entre Fernández Oro y Allen.
El costo de las demoras
En este contexto, Río Negro accedió a un informe preliminar de evaluación económica de una consultora regional, que plantea que la demora en terminar la duplicación de la Ruta 22, en el corredor General Roca–Neuquén, tiene un costo diario que no figura en ningún presupuesto público pero que pagan usuarios, empresas y la sociedad en su conjunto.

Según el informe, entre General Roca y Allen circulan unos 11.265 vehículos por día, con un 38% de tránsito pesado; entre Allen y Cipolletti el promedio es de 17.100, con fuertes aumentos anuales; y en el acceso a Neuquén los flujos van de 50.000 a más de 90.000 vehículos diarios. Para el cálculo, el trabajo adoptó un promedio de 30.000 vehículos por día y aclara que, seguramente, el número real sea mayor, por lo que las estimaciones son conservadoras.
Con ese tránsito, el costo asciende a unos US$ 48.600 por día, es decir, cerca de US$ 17,7 millones por año. Estas cifras no incluyen los costos de la siniestralidad vial ni el deterioro de la infraestructura, que el documento reconoce como componentes posiblemente significativos pero que no pudo cuantificar sin estadísticas específicas del corredor.
El análisis muestra que el problema es grave incluso en el escenario más favorable: con apenas cinco minutos de demora evitable, la pérdida anual supera los US$ 10 millones, y con 15 minutos llega a unos US$ 24,6 millones. Si las condiciones se mantienen, el costo acumulado sería de unos US$ 53 millones en tres años, cerca de US$ 89 millones en cinco y alrededor de US$ 177 millones en diez, en dólares constantes y sin considerar el crecimiento del tránsito.

Frente a esas pérdidas, el informe plantea que terminar la obra debe verse como una inversión y no solo como un gasto: a modo ilustrativo, una inversión pendiente de US$ 50 millones se recuperaría en menos de tres años, y una de US$ 100 millones, en unos cinco años y medio. Como dato de referencia, dos empresas constructoras afirmaron que el costo del kilómetro de asfalto con mano y contramano es de 1 millón de dólares.
Ante esta realidad, el ministro de Obras Públicas, Alejandro Echarren, indicó que no se puede habilitar este tramo de la Ruta 22 porque, por un lado, hay un problema de seguridad vial, y por el otro, la jurisdicción sigue a cargo de Vialidad Nacional y más precisamente la UTE conformada por CPC y CN Sapag, quienes siguen siendo responsables legalmente de lo que pase en en el tramo hasta tanto se cierre contrato de ampliación.
La postura del Gobierno de Río Negro
El gobierno rionegrino indicó que tiene previsto firmar el próximo 29 de octubre en Buenos Aires el traspaso de tres sectores de las rutas 22 y 151: Río Colorado – Choele Choel, Choele Choel – Chichinales, y Ruta 151, entre el kilómetro 109 y el límite con la Pampa. Además la intención es firmar un convenio tripartito para que el gobierno rionegrino intervenga en las colectoras de Puente 83: el objetivo es repavimentar 400 metros de cada una de las manos y emparejar el desnivel que ahora hay sobre el puente.

Entre el reclamo de los conductores para abrir la traza principal y los frenos legales por los contratos vigentes con Vialidad Nacional, las demoras cuestan casi US$ 50.000 por día, según un estudio.
La idea es que en la segunda quincena de noviembre comiencen los trabajos.
El ministro Echarren aseguró que es inviable a nivel seguridad habilitar los tramos terminados porque se deberían anular los cuatro cruces que ahora hay ahora en ese sector. “Así no lo podemos habilitar”, afirmó. Aunque volvió a aclarar que el tramo recién lo tomará la provincia cuando se cierre el contrato vigente actualmente entre la UTE mencionada y Vialidad Nacional.
El funcionario destacó que hay contactos con CN Sapag para avanzar en una negociación que la puede tener como contratista posterior en la terminación del tramo.

Echarren aseguró que a principios de noviembre se cumpliría el plazo de 60 días para cerrar los contratos vigentes, pero que hasta ahora no han tenido novedades desde Vialidad Nacional sobre el avance de este trámite.
Más allá de esta situación, dijo que se están analizando otras opciones para agilizar el tránsito por este sector.
Las obras proyectadas por la provincia en este tramo y en otros conflictivos de las rutas 22 y 151 contarán con fondos del acuerdo con la empresa Oldelval por 4,6 millones de dólares, que realizará un Aporte al Desarrollo Territorial por la construcción del oleoducto Duplicar Norte. También se gestiona un crédito con el banco de desarrollo Fonplata por US$ 60 millones para obras viales.
Voces y propuestas
Una fuente consultada, que usa este sector todos los días junto con los camiones de su empresa, planteó que en realidad se requiere una decisión política del Gobierno provincial para habilitar los tramos construidos. Consideró que debe primar el bien común, que en este caso son los miles de usuarios que sufren retrasos y roturas en sus vehículos.
Otra fuente que también tiene una firma cuyos vehículos transitan diariamente por el lugar, planteó la necesidad de una negociación que incluya a los vecinos del barrio Puente 83 para arribar a un acuerdo que permita destrabar la circulación de este sector.
Son 2,3 kilómetros donde se produce la situación más compleja de la Ruta 22 entre Chichinales y Cipolletti. Puente 83, ubicado a pocos kilómetros de Cipolletti, se transforma en una zona de sufrimiento para conductores y vehículos, pero también de importantes pérdidas económicas encubiertas. Por allí pasan, según los últimos datos conocidos, unos 17.000 vehículos por día, con cerca de un 40% de tránsito pesado, si se toma como base el relevamiento de Vialidad Nacional realizado en 2025. Estos números también crecen al ritmo de Vaca Muerta, tanto en la movilización de personas que trabajan en Neuquén o en el corredor de la Ruta 151, como en las empresas que brindan servicios al sector hidrocarburífero.
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