Poniatowska cumple 80 años entristecida por la muerte de Fuentes
Hace unos días la escritora mexicana Elena Poniatowska, que el sábado cumplirá 80 años, recordó a sus amigos, “los que ya no están”, durante un homenaje que se le rindió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Al día siguiente, el 15 de mayo, Carlos Fuentes, de 83 años, se sumaría a esa dolorosa lista de los que se fueron. De jóvenes bailaban juntos chachachá, bamba y mambo.
Las veladas fueron la madeja que enhebró el hilo de una gran amistad, pero el lazo iba más allá. En febrero de 2011 él le mandó un recadito en el que le recordaba “tú y yo empezamos juntos” porque en 1954 ambos publicaron su primer libro, él “La región más transparente” y ella “Lilus Kikus”.
La muerte del amigo pesa sobre el corazón de la autora de “La noche de Tlatelolco” como lo han hecho la partida del artista Juan Soriano, del escritor Carlos Monsiváis o antes Octavio Paz.
Para rodearse de esos personajes, Poniatowska, nacida en 1932 en París, tuvo que rebelarse contra un destino impuesto por la suerte y los cánones sociales de mediados del siglo XX.
“Todo me ha caído del cielo”, dijo la autora de “Fuerte es el silencio” en el homenaje que le hizo la UNAM. Su historia la desmiente.
Como hija de Jean E. Poniatowski, descendiente del último rey de Polonia, y Paula Amor, una aristócrata mexicana, la esperaba un matrimonio arreglado y un comportamiento ejemplar de dama sociedad.
Ella se negó. Quiso ser médica, pero sus estudios en un convento para señoritas no daban para ello. Ahora rememora que su vocación de servir le viene de vivir entre monjas, lo que quiso ser también en algún momento.
Se hizo periodista a los 20 años, sin saber nada del oficio. Después vendrían los libros. Frase a frase, con su máquina de escribir ha narrado injusticias, humillaciones, vejaciones, historias enterradas o vidas ajenas, que quedaron plasmadas en cerca de medio centenar de libros.
“Se ha ocupado de quienes parecería no tienen derecho a contar su historia”, dijo su colega escritor Juan Villoro.
Su apoyo al dos veces candidato presidencial (2006 y 2012) Andrés Manuel López Obrador, si bien reiteró su mote de “princesa de la izquierda”, también le ha valido insultos cara cara o amenazas telefónicas.
Su perseverancia le ha dado diversos premios literarios, entre ellos el Rómulo Gallegos en 2007, mientras su labor social le ha ganado el cariño de estudiantes, obreros, indígenas, pobres, desempleados y otros tantos que tocan a diario a su puerta.
Su título de princesa polaca no fue obstáculo para entablar amistad con una lavandera que la inspiró a crear “Hasta no verte Jesús mío” o lanzarse a la calle para hacer una crónica del terremoto que dañó la capital mexicana en 1985, “Nada, nadie. Las voces del temblor”.
En “Querido Diego, te abraza Quiela”, “Tinísima” y “Leonora”, Poniatowska recreó la biografía de Angelina Beloff, la pintora rusa abandonada por Diego Rivera, la fotógrafa Tina Modotti y la artista surrealista Leonora Carrington, de quien fue amiga.
En distintos rincones de su casa de la capital mexicana, ciudad a la que llegó a los nueve años, hay fotos de su esposo, el astrónomo Guillermo Haro o amigos como José Emilio Pacheco y Gabriel García Márquez.
Poniatowska celebrará su cumpleaños con su familia. Un canal de televisión público transmitirá cápsulas de su vida y obra.
Pese a la nostalgia por los que se fueron, la escritora dice ser “muy afortunada”.
“Tengo el cariño de la gente, tres hijos y 10 nietos. Vivo rodeada por una iglesia, la de San Sebastián, un limonero, dos jacarandas y muchas flores”.
dpa
Al día siguiente, el 15 de mayo, Carlos Fuentes, de 83 años, se sumaría a esa dolorosa lista de los que se fueron. De jóvenes bailaban juntos chachachá, bamba y mambo.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora