Por todo lo que tuvo que pasar Mía hasta ser rescatada de “El Carnicero”

Fiscal dice que “hay elementos de prueba” suficientes para vincular con el doble homicidio de El Palomar al carnicero Enrique Alcaraz, quien fue encontrado junto a Mia, la niña de 6 años que desapareció tras el crimen de su madre y su hermanito de 3 años. Cómo vivió Mía esta situación tan atroz.

Por Redacción

ODISEA DE SOBREVIVIENTE

Sabrina Martín, de 24 años, fue víctima de un nuevo femicidio en su casa de El Palomar, departamento de Tres Arroyos, en provincia de Buenos Aires, el lunes último a la madrugada. Había sido asesinada con 9 puñaladas. Su hijo más chico, Ian (3) también fue víctima del homicida, quien lo mató de 19 puñaladas. Cuando descubrieron la escena del crimen, Mía -la hija de seis años de la víctima- no estaba. El asesino se la había llevado. Pasaron 57 horas hasta que encontraron a la nena sana y salva, pero ¿qué pasó mientras la tuvieron cautiva? Un conocido de Sabrina notó que no contestaba las llamadas y fue a su casa a la madrugada, él descubrió el horror y dio aviso a la Policia. Encontraron el cuerpo de Sabrina y el de su hijo menor con 19. La otra hija de la víctima, Mía, no estaba. Al día de hoy, los investigadores están convencidos que Enrique Alcaraz, de 25 años, es el doble homicida. Que fue él quien secuestró a Mía.

Alcaraz obligó a la nena de seis años a mentir para no ser identificada: “Si te preguntan cómo te llamás, respondé “Sofía”, le habría ordenado, según trascendió de fuentes que investigan este caso. Además le había prohibido acercarse a la Policía: “Hay que estar lejos de todos los policías… son malos”, le dijo Alcaraz. Aunque Alcaraz pasó por la casa de un familiar para pedir comida, Mía tuvo que mendigar comida. Desde que se supo de este doble crimen los familiares de las víctimas afirmaron que “El Carnicero”, como le dicen a Alcaraz, cree ser el padre de la nena y por eso no la lastimó. Quería escapar con ella. Durante la noche la pequeña tuvo que dormir en una fábrica abandonada en Merlo. En la estación de micros de Junín, Buenos Aires, un empleado reconoció a Mía. En ese preciso instante Alcaraz se paró frente a la nena para taparla y aunque había averiguado para ir a Santiago del Estero se fue del lugar y se escondió entre unos vagones abandonados en una estación cercana. Allí los encontró la Policía. Horas después la Policía bonaerense descubrió que “El Carnicero” también tuvo una infancia tormentosa. Se supo que cuando era chico vivió en la Fundación Felices los Niños dirigida por el padre Julio César Grassi, quien fue acusado de haber abusado a varios niños.

También hicieron otras consideraciones sobre algunas actitudes y aspectos de su personalidad. Algunos que lo conocían bien aseguran que Alcaraz sentían un cariño especial por Mía, a quien conocía por intermedio de su madre, Sabrina. “La adoraba a la nena. Sabrina nunca desconfió de él. No tenía miedo. Por eso dejaba que la viera”, contó Antonella, una amiga de la víctima. La misma personas descartó que fueran novios. En alguna oportunidad, Sabrina se enojaba con Enrique, que quería quedarse a dormir en su casa. Entonces, ante la negativa de la chica, Alcaraz se quedaba a dormir en la vereda de su casa. “Se notaba que tenía problemas, pero no se veían seguido como para que ella pensara que le podía llegar a hacer algo”, comentó una amiga de la víctima. Asimismo, los familiares de Sabrina le decían que se alejara porque no les gustaban algunas actitudes. Por otra parte, se supo que el acusado trabajaba en una carnicería de El Palomar, donde algunos vecinos lo conocían por su verdadero nombre y otros como Hugo. Los testigos cuentan que cambiaba su nombre y mentía sobre su vida. Cuando lo detuvieron tenía en su poder un cuchillo y un boleto. En el momento en el que la policía quiso separarlo de la niña, les dijo que era su hija. Según trascendió, reaccionó como si no entendiera qué sucedía. Por esta razón, los investigadores aguardarán los exámenes psiquiátricos para determinar fehacientemente si sufre algún tipo de trastorno psíquico.

Esta mañana, el fiscal Claudio Oviedo confirmó que “hay elementos de prueba” suficientes para vincular con el doble homicidio a Alcaraz. “Tenemos importante cantidad de elementos de prueba”, aseguró uno de los tres fiscales que interviene en la causa por el doble homicidio y el secuestro de la menor y que en las próximas horas le tomará declaración al imputado. Oviedo reveló que el cuchillo que se encontró en la mochila del hombre de 26 años, ex pareja de la mujer, “reúne las características” del arma homicida aunque aún se aguarda la conclusión de las pericias. “Tenemos acreditado muchas circunstancias que hacen a la escena del crimen y que hacen también a la participación de Alcaraz, detalles que no voy a hacer mención”, insistió el funcionario judicial. Señaló que se trata de un hombre “con una vida social y personal difícil, con connotaciones tal vez psiquiátricas” y que aún no se certificó si cuenta con antecedentes penales. Consultado sobre la posibilidad de que el hombre sea el padre de la menor, el fiscal dijo que “no está descartado porque no se han realizado exámenes en ese sentido”. Respecto a la niña, el fiscal dijo que mantenía una relación “recíproca” de afecto con Alcaraz y que se encontraba “muy bien, muy contenta”. La menor se reencontró en la tarde de ayer con sus familiares con quien se la vio “muy afectuosa” y, hasta el momento, dijo el fiscal que “todavía no” preguntó por su madre, Sabrina Soledad Martín, de 24 años, quien fue asesinada a puñaladas junto a su hijo de tres años en su casa de El Palomar. Agencias


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