Postales del norte neuquino
A 35 km de Varvarco, por un camino de ripio, se accede al Área Natural Protegida Domuyo. Géiseres, cajones, valles, ríos que se unen, arroyos de montaña, crianceros con sus chivos y ovejas, cóndores, formaciones rocosas y un volcán son parte de sus extraordinarios paisajes.
SUPLE VOY
Vuelo sobre el volcán
El nombre del Domuyo proviene de la lengua mapuche y significa “Que tiembla y rezonga”. Parte de la cordillera del Viento, con sus 4.709 msnm es la cumbre más alta de la Patagonia. Quienes tengan experiencia en montañismo pueden realizar ascensiones; en caso contrario se debe contratar un guía y realizar un entrenamiento previo. Desde su imponente altura pueden apreciarse el cordón andino sur de la provincia de Mendoza, el noroeste neuquino, Chile, volcanes como el Copahue, Antuco, Tromen y varios cerros. El área presenta, a su vez, numerosos afloramientos rocosos de tipo columnar, gran cañadones y valles glaciarios.
Géiseres, olletas y fumarolas
La acción volcánica favoreció la aparición de aguas termales, identificándose 18 vertientes y dos arroyos. La mayoría son fuentes hipertermales de más de 40° y hasta 90°. Estos géiseres, olletas y fumarolas ofrecen un atractivo único en términos paisajísticos y de recreación, como en el caso del arroyo Aguas Calientes con temperaturas de no más de 30° que permiten los baños. Todas estas aguas termales son famosas por sus propiedades curativas en el tratamiento de enfermedades como artritis rematoidea, fibrosistis, alergias, etc. En este sector existe un complejo de cabañas que pertenecen al Instituto de Seguridad Social del Neuquén.
Los bolillos
A 20 km de Varvarco, camino al Área Natural Protegida se halla este sitio de caprichosas formaciones rocosas que han sido erosionadas por acción de la naturaleza, destacándose entre ellas el grupo de Los Monjes. Su atractivo principal está dado por depósitos volcánicos de color pardo anaranjado con formas singulares en contraste con el magnífico cajón del río Varvarco salpicando de verde la aridez.
Nido de cóndores en el cajón del covunco
El arroyo Covunco se origina en el complejo volcánico Domuyo y recorre el Área Natural Protegida hasta la confluencia con el río Varvarco. El cajón del arroyo está formado por paredones de gran altura (80 metros), que proporcionan un ambiente ideal para los cóndores que allí se agrupan para dormir y nidificar. Existe un mirador natural situado en la punta de una loma (1.762 m.s.n.m.), que ofrece una visual panorámica y desde el cual es posible admirarlos cuando regresan a sus dormideros.
Para tener en cuenta
A esta ANP del norte de Neuquén se accede a través de la Ruta 40 hasta Chos Malal, luego se toma la 43, pasando por Las Ovejas, hasta llegar a Varvarco. Desde allí son 35 km para ingresar al parque al cruzar el arroyo Atreuco. El camino es de ripio y presenta curvas y cornisas empinadas. En Varvarco hay alojamiento turístico y sitios para comprar alimentos, estaciones de servicio y oficina de informes turísticos. Es recomendable ir en verano, ya que en invierno la nieve bloquea buena parte del camino.
Donde se unen dos ríos
Dejando la localidad del mismo nombre, puede apreciarse la unión del río Varvarco (”arroyo de agua hirviente”) y el Neuquén (”correntoso”), muy atractiva por su diferencia de colores: confluyen las aguas claras azuladas del Varvarco con las del Neuquén, turbias a causa de los deshielos de la cordillera del Viento y de los Andes, dos cursos bien diferenciados de bello contraste. La pesca deportiva se halla reglamentada, permitiéndose solamente la práctica de spinning y fly casting.
Pato de torrente
En el área habitan pumas, zorros colorados, chinchillones, chorlos de vincha, cóndores, águilas moras y varias especies más de aves. Entre ellas se destaca el pato de torrente, que por necesitar arroyos de montaña prístinos y lejos de la presencia humana, ha desaparecido de muchos sitios. Hoy es una especie amenazada que tiene en el ANP Domuyo poblaciones estables que son cuidadas y monitoreadas para su conservación.
Veranadas
En torno al Domuyo, los crianceros desarrollan una forma ganadera particular caracterizada por la trashumancia, que consiste en desplazar sus animales desde los campos bajos de “invernada” a los valles altos de las “veranadas” cordilleranas. Así es posible encontrarse con cientos de chivas, ovejas y algunos caballos que son arriados a través de senderos ancestrales.
Sofía quiroga y Hernán Povedano