Preocupa el estado de Salud Mental en Bariloche

El hospital atiende a sus pacientes en condiciones

Por Redacción

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB) – El equipo de Salud Mental del hospital zonal atiende en condiciones extremas a una población no menor de sufrientes mentales, afectado por la falta de recursos y de un acompañamiento político decidido a la revolucionaria legislación vigente.

«La atención de la salud mental no fue incorporada a las políticas públicas y desde lo local tampoco se decidió socializar el tratamiento del padecimiento mental», advirtió el director del nosocomio, Norberto Delfino.

Las lista de carencias es interminable, sobre todo en materia de los recursos que dispone la legislación para la atención y resocialización del sufriente mental.

El equipo de Salud Mental trabaja en una estructura reducida sin vehículos para trasladar urgencias, ni «casa de medio camino» para atención ambulatoria de los pacientes, que en dos oportunidades contó con viviendas rentadas que debieron ser desalojadas por falta de pago.

Tampoco cuenta con una sala especial para la «internación de la crisis» ni con la llamada «casa del inimputable» prevista en la ley para albergar a los enfermos psicóticos que no pueden resocializarse. Estos enfrentan la peor parte ya que están condenados a pasar su vida en el hospital o la alcaidía.

El proyecto de remodelación del hospital contempla la construcción de algunos de estos espacios y, mientras tanto, las autoridades hospitalarias trabajan en el acondicionamiento de una sala para separar a los sufrientes en crisis del resto de los pacientes internados que comparten espacios comunes.

El episodio violento protagonizado la semana pasada por un enfermo mental, que intentó fugarse del hospital, rea

vivó la vieja polémica en torno de aplicabilidad la ley 2.440 y puso de manifiesto las condiciones de extrema carencia que afronta al área de Salud Mental.

Este debate, circunscripto a un sector limitado de la comunidad, no alcanza a generar un cambio de conciencia suficiente para revertir la situación de abandono de los locos.

Es que «la ley es revolucionaria, el problema es que nunca se aplicó» sostuvo Delfino, quien reconoció que la atención que brinda la salud pública a los sufrientes mentales es deficiente pero «aun así da respuestas» dijo.

El médico enfatizó el cambio conceptual que introdujo la ley de desmanicomialización rionegrina en el abordaje de las dolencias mentales partiendo de la redefinición del enfermo como sufriente mental.

«Es un cambio de concepto fundamental porque al sufriente no lo podés abandonar» como ocurre en los manicomios. Lo paradógico es que el incumplimiento de la legislación devino en una nueva forma de abandono.

Delfino advirtió que «lo que ocurre en Salud Mental es un gran llamado de atención sobre la disociación que se produjo entre la legislación y la praxis durante los últimos 15 años». La ley 2.440 es una de las tantas normas de avanzada alumbradas en Río Negro que carecen de la decisión política y el concenso social para ser llevadas a la práctica.

No obstante el médico cifró fuertes expectativas en un futuro reconocimiento que permita su aplicación. «A pesar de todo este panorama no tengo una sensación de derrota porque se que el germen de cambio propuesto por la ley esta latente en los equipos de Salud del sistema público» resumió.

 

Un enfermo en fuga a los tiros

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB) – La semana pasada un sufriente mental intentó escapar del hospital y casi desata una tragedia cuando enfrentó al policía que lo detuvo a pocas cuadras con la ayuda de otros efectivos.

El joven de 23 años, internado con custodia policial por orden del juez, ya había probado fugarse con anterioridad y al ser descubierto en su segundo intento opuso fuerte resistencia al agente que lo interceptó en Mitre y Onelli.

Durante la lucha le arrebató el arma reglamentaria -que milagrosamente perdió el cargador durante el forcejeo- y la gatilló dos veces contra el uniformado que tuvo la fortuna adicional de que no hubiera ninguna bala en la recámara.

El joven aprovechó la sorpresa de su custodia para continuar la fuga pero fue detenido a pocas cuadras por el mismo oficial con la ayuda de otros efectivos.

El episodio sacó a luz las dificultades que tiene el hospital para dar contención sin recursos ni infraestructura adecuada a los enfermos mentales que alberga.