Presentismo: un debate que elude el fondo del problema educativo

Por Redacción

El proyecto de ley presentado en los últimos días por un diputado oficialista de la provincia del Neuquén propone restablecer el presentismo y modificar el régimen de licencias para el personal del sistema educativo neuquino. La novedad es que se plantea una consulta popular vinculante para respaldar la iniciativa que deben tratar y resolver los legisladores neuquinos. No está el diputado proponiendo un debate social sobre modificación de paradigmas, sobre las incertezas o certezas del sistema educativo, sobre el abandono, la repitencia, los contenidos y tantos aspectos más de la educación en nuestra provincia. No, el proyecto apunta a disminuir el ausentismo docente con alarmantes medidas sancionatorias. ¿No deberíamos iniciar el debate con la pregunta: por qué faltan los docentes? Esto nos llevaría a una descripción de una actual institución escolar atravesada por el conflicto y problemáticas sociales que muchas veces el maestro debe enfrentar y dar solución en soledad. ¿Se analizaron los indicadores de ausentismo o sólo se cuantificó? Seguramente no se trabajó en un diseño de políticas que apunten a la prevención y en consecuencia a la verdadera solución. En este proyecto se habla de que las inasistencias docentes afectan la calidad del servicio educativo. La educación no constituye un servicio sino un bien público y un derecho personal y social. ¿Qué se pretende, cuál es el verdadero objetivo? Captar votos, reducir el problema de la educación sólo a la continuidad en la asistencia docente, ampliar la brecha de confrontación que tanto mal le hace a la sociedad, utilizando una consulta popular vinculante. La confrontación entre ciudadanos no conduce más que a la disgregación de una sociedad cada vez más fragmentada. Los gobiernos, lejos de intentar consensos, remarcan y profundizan las diferencias de los ciudadanos apelando al viejo axioma divide y reinarás que termina enfrentándonos a los habitantes. Sería fundamental en nuestra provincia y en tantas otras crear un sistema de información que permita relevar las causas de las licencias médicas y trabajar en planes de prevención de las enfermedades. Esto nos permitirá detectar los excesos y tomar las medidas necesarias. No todo está perdido, pero sí enmarañado. Actualmente hay un llamado a concurso para cubrir cargos directivos titulares en el que la línea de trabajo es clara en relación a la función de la escuela, el trabajo docente, la relación escuela/comunidad-escuela/sociedad. En este sentido y atendiendo a la bibliografía sugerida para el mismo, se trata de mirar la escuela como el lugar social privilegiado para poner en manos de los niños los saberes que les permitirán insertarse en la vida social y recorrer con buenas perspectivas el trayecto escolar académico. Además se presenta como urgente el volver a restablecer lazos entre la escuela y la familia, entre la escuela y la comunidad. ¿En qué medida se puede llevar adelante esta propuesta, si con este proyecto de ley se está avanzando sobre el estatuto docente, se está planteando convocar a consulta popular vinculante, instancias en las que se estarían fragmentando aún más las relaciones de la sociedad neuquina, cuando desde el discurso se evidencia otro tipo de estrategia de trabajo en relación a ello? ¿Entonces no es verdad que de lo que se trata es de pasar del individualismo y el aislamiento, que es lo que caracteriza el lazo social actual, a poner en práctica nuevas maneras de hacer las cosas, de poder de una vez por todas decir que estamos trabajando en proyectos compartidos? Una vez más se pone en las espaldas de los docentes cuestiones que deben ser resueltas por políticas educativas serias, que ataquen las cuestiones de fondo que han propiciado el estado actual de la educación neuquina. “Cuando se tiene claro qué tipo de educación se desea, es porque se han analizado con cuidado las características del proyecto didáctico que se requiere para que los propósitos de las políticas se produzcan y se han establecido las condiciones organizativas, institucionales, presupuestarias y normativas para que ese proyecto didáctico pueda desplegarse”. Tomando palabras de Lucía Garay en “El estatuto docente más que un régimen laboral” (bibliografía sugerida para el concurso mencionado): “El trabajo docente no es igual al de otro asalariado, aunque se tratara de un trabajador del sector público, ni es igual el carácter vital que tiene el trabajo docente en la organización pedagógica del proceso educativo, en el vínculo con los alumnos y sus familias, etc. El docente, al igual que otros profesionales, porta en su cuerpo las herramientas de trabajo: es decir el conocimiento”. ¿Se está tratando de igualar el trabajo docente con el de otros trabajadores del sector público? Es indudable que si un docente ve amenazadas sus condiciones de trabajo, si esto está sometido a la arbitrariedad de los funcionarios de gobierno, si no hay confianza en la ley que regula su actividad y la hace posible, entonces estará ansioso y temeroso, gastando mucha energía en defenderse en lugar de aplicarla a la enseñanza y a la atención del otro. Es un proyecto altamente discriminatorio; no intenta igualar al docente con un empleado público, en tanto no existe ningún trabajador del sector público al que se le descuente el día de trabajo cuando presenta un certificado por enfermedad u otra licencia que figure como derecho. De la misma manera que se está intentando solapadamente modificar la carga horaria. Las jornadas pedagógicas son un derecho, no una graciosa concesión del poder. “Mejorar la enseñanza no es una responsabilidad que pueda depositarse sin más en los maestros, sino que requiere del desarrollo sostenido de políticas educativas que hagan de la enseñanza un asunto central” (F. Teriggi, en “las otras primarias y el problema de la enseñanza”). La democracia moderna, pluralista, entiendo, se basa en la garantía del disenso y la posibilidad de discrepar sin que ello implique quedar fuera del sistema sino, por el contrario, ser reconocido como parte del mismo La dignidad vuelve a pasar por el ingreso, los derechos, pero también por un profundo diálogo y formación; que la presencia en el aula no sea la mera retención y asistencia sino la epopeya para construir el nuevo ciudadano, libre, responsable, creativo, con lenguaje y portador de una nueva emancipación que, aunque tarde en llegar, le permita caminar. (*) Diputada CC-ARI Neuquén

BEATRIZ KREITMAN (*)

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