Preventiva por brutalidad de género en Viedma
La mujer fue golpeada y casi resultó ahorcada con un cinturón. Sin embargo, para el juez no se trató de un intento de homicidio. Aunque ordenó la detención para evitar nuevas agresiones.
Río Negro
VIEDMA (AV).- Él la derribó de un puñetazo en el abdomen, la sujetó por los brazos, la mordió, le hundió los dedos en los ojos y le puso un cinturón alrededor del cuello. Apretó una y otra vez para asfixiarla, pero ella se resistió hasta dejarlo agotado. Esos son los hechos que se le imputan a un hombre de Viedma a quien el juez penal Favio Igoldi le dictó ayer un procesamiento por “lesiones leves agravadas” y le impuso la prisión preventiva para evitar nuevas agresiones hacia la víctima. El juez consideró evidente el marco de violencia de género en el que ocurrió el hecho, pues la víctima y el acusado mantenía una relación de pareja y convivían.
El hombre habría apretado varias veces el cinturón en el cuello de la mujer pero “no logró su cometido por razones ajenas a su voluntad, atento que la víctima se defendió hasta que él se quedó dormido en el interior de la vivienda del barrio América, el domingo 7 de junio pasado, entre las 5 y las 9 de la mañana”.
El juez sostuvo que “el relato de la víctima -sostenido en su denuncia y posterior testimonial en sede judicial- coloca al prevenido atacándola violentamente”, destacando que “el tipo de agresión denunciada aparece compatible con las lesiones certificadas como hematomas en brazo izquierdo, excoriaciones varias en región nasal, región del cuello y tórax. La lesión en el cuello bien parecería producto de la presión ejercida con el cinto y las manos, tal como lo relatara la víctima. En tanto que los hematomas en brazos y hombros son generalmente consecuencia de una acción de resistencia de la víctima”.
Tras citar como normativa aplicable la Convención de Belém Do Pará para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, Igoldi interpretó que “la conducta sumamente violenta y despreciable del imputado para con una mujer prácticamente indefensa se desarrolló teniendo el pleno dominio de causar dolor y lesionar a la víctima”. No obstante, no creyó demostrada la intención homicida, pues el hombre tuvo el “dominio físico” sobre la víctima durante varias horas, lo que “podría haberle permitido terminar con la vida de la mujer, sin hacerlo”.
Aunque de todos modos le impuso la prisión preventiva valorando que “la soltura del prevenido podría influir en un nuevo relato de la víctima, y no puedo descartar -aún- dado el grado de violencia del hecho y el presunto consumo de estupefacientes del imputado, que éste intente agredir o presionar a la víctima”. De hecho, valoró que pese al ataque, “que incluyó prácticas casi de torturas durante horas”, ella misma intentó beneficiar al detenido diciendo que “está enfermo y que no tiene que estar en la cárcel”.