“Profesor Benedicto Ocampos: Neuquén le debe su nombre a una calle”

Por Redacción

Me dirijo a quien corresponda a efectos de realizar una solicitud en pos del resguardo de la historia neuquina: que una cuadra de la diagonal España lleve el nombre “Profesor Benedicto Ocampos” o, si esto no es posible, que lo haga en el sector donde estaba la chacra, en la que también habitaron el profesor y su familia (hoy calle La Quiaca). Motiva el presente pedido el hecho de que la casa, ubicada en España 123, sigue siendo pertenencia de su esposa e hijos; lo mismo ocurre con el inmueble de la calle La Quiaca. Siempre entre sus recuerdos estuvo presente el hecho de que esa propiedad fue comprada en 1968 a la familia Torres y Labrín; la avenida Olascoaga estaba abierta hasta donde hoy es el Tenis Club y por eso debían ingresar a su casa por la calle Río Negro. Los días de lluvia dejaban sus autos para ir o venir del trabajo en el mencionado club y, a pie, debían cruzar el puente colgante del arroyo Durán. Posteriormente, alrededor de 1990, se loteó la chacra. Reseñar quién fue el profesor Ocampos es recordar nuestros años juveniles en la vieja y querida Escuela San Martín de esta capital. En cada clase, el profesor Ocampos abordaba los temas más diversos sin realizar partidismo político, con la mayor objetividad posible, como debe hacer todo aquel que se precie de ejercer esta profesión. Nuestro benemérito profesor llegó a Neuquén en 1947: fue el primer profesor de Historia con título universitario en nuestras tierras. Además de desempeñarse en la Escuela San Martín, también lo haría en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, de la que llegó a ser decano. A partir de la caída del régimen peronista en 1955, el interventor Hermelo ordenó en nuestra provincia la cesantía de todos los militantes peronistas. Por estas medidas, el profesor y su esposa, que se desempeñaba como maestra, fueron trasladados y puestos en disponibilidad. Debido a estos motivos, el matrimonio docente pidió una entrevista con el interventor. Dicha “reunión” no tuvo buen final: Ocampos discutió acaloradamente con Hermelo, por lo que fue detenido. Poco después el profesor debió trasladarse a Buenos Aires por razones de salud de su hijo. En determinada oportunidad se dirigió al Ministerio de Educación y pidió su expediente. En él pudo constatar que el motivo de la cesantía fue por “peronista, nacionalista y defender el revisionismo histórico”. Sus alumnos de entonces salieron a manifestarse por las calles de la ciudad en su defensa. Tres fueron los años de cesantía de Ocampos, en los que nuestro querido profesor realizó diversos trabajos. Finalmente, en 1958 el presidente Frondizi decretó que se restablecieran en sus cargos aquellos cesanteados sin sumario. Tuve el honor personal de entrevistar a mi estimado profesor de Historia, quien me marcó el camino del amor hacia el pasado. Durante la entrevista me interesaba preguntarle cómo continuó su actuación política. Me respondió: “Intacta, llegué a ocupar la banca de diputado desde 1963 hasta 1966”. Autoridades provinciales y municipales, por todos estos motivos que redundan en méritos, el profesor Benedicto Ocampos es merecedor de la denominación de una de esas calles. Me hago eco de muchas voces que solicitan que se coloque su nombre a una de esas arterias, moradas del insigne profesor cuya memoria perdura no sólo en quienes tuvimos la fortuna de conocerlo sino también en los que ven en él un ejemplo de tesón y hombría de bien. En dicha casa nacieron sus hijos y sus paredes fueron testigos de su vida pedagógica y política. Beatriz Carolina Chávez DNI. 6.251.256 Neuquén

Beatriz Carolina Chávez DNI. 6.251.256 Neuquén


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