Promesas y cambios
Sapag busca un reacomodamiento luego del volantazo que el gobierno nacional le dio a la política petrolera.
HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
Quiroga convirtió su discurso por el inicio del primer período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante en un festival de anuncios sobre obras públi-cas: desde veredas hasta corredores viales pasando por un faraónico estacionamiento subterráneo para 15.000 vehículos debajo del Parque Central. Aunque nadie, ni siquiera el propio intendente, sabe si la mitad de sus promesas se terminará de materializar, bastaría que “Pechi” concretara una sola de esas promesas, por ejemplo la obra más emblemática como es la elevación de la Ruta 22 o el nuevo y sorprendente corredor vial proyectado en el norte de la ciudad, para que el perfil de la capital neuquina se transforme radicalmente. Es evidente que Quiroga no desaprovecha ninguna oportunidad para transmitir una imagen de arrolladora ejecutividad. La idea de un administrador implacable que por un lado viene a poner orden y por el otro a dar racionalidad en una ciudad, huelga recordarlo, abrumada por el mamarracho urbanístico y los malos servicios. No faltan entre los críticos del actual jefe comunal quienes aseguran que elevar la Ruta 22, un proyecto que demandaría un piso de 60 millones de dólares, equivaldría a levantar una suerte de muralla china que terminaría por separar definitivamente el norte y el sur de la ciudad. O los que advierten que no es posible construir un estacionamiento subterráneo en el Parque Central porque las napas están casi a flor del piso. Pero el equipo de arquitectos e ingenieros que trabajan con Quiroga tiene una respuesta a mano para cada imposible: asegura que la multitrocha elevada añadirá 20.000 metros cuadrados de espacios públicos a la ciudad y será a la postre un buen negocio para los emprendedores privados, que dispondrán de 30.000 metros cuadrados para comercializar en el mercado inmobiliario, “algo así como 29 millones de dólares”. También, que no hará uno sino tres subsuelos para llenar de coches la entrañas del Parque Central, porque si la presencia de agua impidiera desarrollar proyectos de ingeniería “nunca se hubiera construido el túnel por debajo del canal de la Mancha”. El intendente expresó públicamente también su confianza en sumar el apoyo de los gobiernos nacional y provincial en varios de sus faraónicos proyectos y, aunque algunos quieren ver en esto una forma de abrir el paraguas para poder repartir culpas en caso de eventuales fracasos, cerca del lord mayor de la principal ciudad de la Patagonia aseguran que ya tiene apalabrados a Sapag y a la gente de la presidenta. Mientras Quiroga trabaja a destajo para ganarse un lugar bajo el sol de cara al 2015, Sapag se revuelve en busca de un inevitable reacomodamiento luego del volantazo que acaba de propinarle el gobierno nacional a la política petrolera. La reforma constitucional del 94 puso en manos de las provincias la propiedad de los recursos del subsuelo, pero aunque hizo justicia a regiones largamente postergadas en los hechos puso a negociar con las poderosas multinacionales a los lábiles gobernadores en un tema tan crucial para un país como son los hidrocarburos. Ahora, como si quisiera evidenciar su voluntad beligerante, el gobierno de Cristina acaba de alinear a los gobernadores detrás de su nueva política de confrontación con las empresas, en particular con YPF, cuya mayor presencia en la Argentina está precisamente en la cuenca neuquina. Los mandatarios provinciales podrían resistirse, pero la presidenta está en la cúspide de su poder político y nadie o casi nadie se atrevería a desafiarla por ahora. En el caso de Sapag, que se ha venido preciando todos estos años de ser un aliado del gobierno federal, el cambio de cara a la explotación de los hidrocarburos lo coloca en una muy difícil situación. Por eso su postura original era aumentar la producción a base de una solución mixta: las empresas debían aportar parte de sus dividendos y el Estado debía hacer otro tanto. El ultimátum lanzado por el gobierno central a las empresas, para que en 15 días presenten sus proyectos de inversión so pena de quitarles las concesiones, es un planteo radicalmente opuesto que deja al gobernador con muy pocas posibilidades de negociación frente a las empresas y, además, le otorga poco tiempo para imaginar alternativas. “Es como si los gobernadores sólo tuvieran la posibilidad de preguntarles a los empresarios con los que antes llevaban adelante amigables negociaciones: ‘¿Dónde querés que te pegue el tiro?’”, razonó, en un exceso gráfico, un hombre del gobierno. “No les queda más remedio que encolumnarse con Nación”, sentenció, a su turno, un avezado político local. De paso recordó el dicho de Perón: “El que corre detrás de dos liebres fatalmente se queda sin ninguna”. Quien ha sacado buenos réditos políticos de su encolumnamiento con el gobierno kirchnerista es el intendente de Cutral Co, Ramón Rioseco. Este hombre surgido entre el humo de los piquetes fue reelecto el año pasado por abrumadora mayoría y sólo confía en una buena gestión como trampolín para materializar sus ambiciones de cara a la gobernación. Aunque sus eventuales competidores le reconocen “una buena gestión”, advierten sobre las limitaciones que plantea ser el jefe de una ciudad relativamente chica como Cutral Co. “No sólo es poco conocido fuera de su pueblo, tampoco parece haberle encontrado la vuelta a cómo superar ese condicionamiento”, se escuchó decir a uno de sus pares de otra ciudad de la provincia. Por lo pronto, esta semana Rioseco abrió los sobres en la licitación del Polo Tecnológico, un emprendimiento de 60 millones de pesos financiado íntegramente por el gobierno nacional, que promete contribuir a la transformación de la alicaída economía de la comarca petrolera.
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