Creció entre planos y hoy es uno de los cerebros detrás de la ciudad que busca anticiparse al boom Vaca Muerta en la Patagonia

Tras una extensa trayectoria como arquitecto en el ámbito privado, Carlos Rimmele dio el salto a la función pública para integrar el equipo del intendente de Cipolletti, Rodrigo Buteler. Desde allí trabaja en el desarrollo territorial que busca ordenar el crecimiento de la ciudad y adelantarse al efecto Vaca Muerta.

Por Mara Diaz

Carlos Rimmele pasó de proyectar edificios en el ámbito privado a integrar el equipo que planifica el crecimiento urbano de Cipolletti.

Cipolletti atraviesa uno de los procesos de transformación urbana más importantes de su historia reciente. La actividad vinculada a Vaca Muerta ya modificó la dinámica inmobiliaria, aceleró la construcción de edificios, impulsó nuevos desarrollos privados y multiplicó el interés de empresas que buscan instalarse cerca del principal yacimiento no convencional del país. Frente a ese escenario, la planificación dejó de ser una discusión de largo plazo para convertirse en una necesidad inmediata.

Detrás de esa estrategia hay un equipo técnico que trabaja sobre el crecimiento futuro de la ciudad. Uno de sus integrantes es el arquitecto Carlos Rimmele, secretario de Desarrollo Territorial, quien combina una extensa trayectoria profesional con una historia íntimamente ligada a la evolución de Cipolletti. Su apellido forma parte de esa transformación desde hace más de seis décadas.


Quién es Carlos Rimmele, el arquitecto que hoy ayuda a planificar el crecimiento de Cipolletti: «Mi cuna fue un plano»


Mucho antes de ocupar un cargo público, Rimmele creció literalmente entre planos. Su padre, Hugo Rimmele, fue uno de los ingenieros en construcciones que participaron del desarrollo edilicio de la ciudad durante los años 60 y 70, una etapa marcada por el impulso que generó Hidronor y la construcción de las grandes represas del Comahue. En el estudio familiar convivían tableros de dibujo, cálculos estructurales y las antiguas copias heliográficas que marcaron su infancia. «Yo siempre digo que mi cuna fue un plano», recordó Carlos.

Rimmele cuenta con una amplia trayectoria en el sector privado. Foto: Emiliano Ortiz.

Su abuelo paterno, inmigrante alemán, trabajó en una bodega de la región, mientras que el materno, llegado desde Italia, fue uno de los primeros carpinteros dedicados a fabricar carrocerías de madera en la ciudad. Su padre era ingeniero, su hermano mayor siguió la misma profesión y él eligió Arquitectura. «La oveja negra de la familia fui yo porque estudié Arquitectura», afirmó entre risas.

Después de formarse en Córdoba, desarrolló prácticamente toda su carrera en el ámbito privado. Proyectó viviendas, edificios y urbanizaciones; trabajó también en organismos públicos de Neuquén y durante años colaboró con iniciativas urbanas sin ocupar cargos políticos.

Recién en 2023 aceptó la convocatoria del intendente Rodrigo Buteler para incorporarse a una gestión cuyo principal desafío era preparar a Cipolletti para un crecimiento que ya comenzaba a acelerarse.


El plan para preparar a Cipolletti ante el crecimiento de Vaca Muerta: los tres futuros puntos de expansión


Para Rimmele, la historia vuelve a repetirse. Así como Hidronor modificó el desarrollo regional hace más de medio siglo, considera que Vaca Muerta representa un punto de inflexión similar, aunque de una magnitud aún mayor. La diferencia, sostiene, es que esta vez la ciudad tiene la posibilidad de anticiparse.

«Las ciudades no se transforman de un día para otro. Las decisiones que tomemos ahora probablemente definan cómo va a vivir la gente dentro de veinte o treinta años»,

Carlos Rimmele, arquitecto y secretario de Desarrollo Territorial de Cipolletti.

«Nosotros queremos que las empresas y la gente que trabaja en esas empresas se vengan a vivir a Cipolletti», explicó. La intención es consolidar a la ciudad como un centro residencial, industrial, comercial y de servicios para quienes desarrollan su actividad en el complejo energético, aprovechando la cercanía con Neuquén, la conectividad y la calidad ambiental.

Con ese objetivo, el municipio comenzó a redefinir el mapa urbano. «Hoy Cipolletti posee un ejido de 525.700 hectáreas, el más extenso de Río Negro», afirmó Rimmele. Una superficie que no solo comprende el casco urbano sino también la Margen Sur, la Isla Jordán, Balsa Las Perlas y amplios sectores todavía disponibles para nuevos desarrollos.

Entre Puentes

600 has.
es el proyecto urbano más grande que lleva adelante el municipio en la zona entre el río Neuquén y la Ruta 151.

La planificación apunta a ordenar esa expansión antes de que aparezcan los conflictos propios del crecimiento descontrolado. «Tratamos de que la ciudad de los 15 minutos no sea solamente una teoría», señaló Carlos, en referencia al modelo urbano que busca acercar viviendas, comercios, espacios recreativos y lugares de trabajo para reducir los desplazamientos diarios.

Uno de los ejes principales será la zona de Entre Puentes, donde se proyectan urbanizaciones de baja densidad sobre 600 hectáreas, un paseo costero y nuevos espacios residenciales una vez que se complete la infraestructura de agua, cloacas y servicios.

Otro foco estará en San Jorge, donde la expansión podría incorporar unos 30.000 habitantes, mientras que el desarrollo de las conocidas 500 hectáreas permitiría albergar alrededor de 100.000 personas en las próximas décadas.

En paralelo, el municipio impulsa una red de parques industriales y logísticos sobre las rutas nacionales 22 y 151 para concentrar allí la radicación de empresas vinculadas a Vaca Muerta. La idea es complementar esos sectores productivos con nuevas áreas residenciales cercanas y microcentros comerciales que permitan a los vecinos acceder a servicios cotidianos sin recorrer grandes distancias.

«Tenemos un ejido muy grande y eso nos da una oportunidad que pocas ciudades poseen: pensar el crecimiento con tiempo y reservar espacios para el desarrollo futuro»,

Carlos Rimmele, arquitecto y secretario de Desarrollo Territorial de Cipolletti.

Más edificios, nuevos barrios y cambios urbanos para atraer inversiones privadas: 18 desarrollos urbanos y 17 edificios


El crecimiento ya empezó a reflejarse en el mercado inmobiliario. Según detalló Rimmele, actualmente existen 18 desarrollos urbanos privados en marcha y 17 edificios en construcción -15 torres y dos complejos dúplex que suman 38.983 m2 en ejecución-, además de numerosos proyectos que continúan ingresando al municipio para su evaluación técnica.

Ese escenario también obligó a revisar las normas urbanísticas. La Secretaría de Desarrollo Territorial impulsó modificaciones al Código de Planeamiento para ofrecer reglas más claras a los desarrolladores y permitir edificios de mayor calidad arquitectónica. «Queremos ser facilitadores, no ponerles palos en la rueda», afirmó.

Vista área de Cipolletti. Foto: Flor Salto.

Los cambios incluyen mayores alturas en determinados sectores sin aumentar la ocupación del suelo, retiros obligatorios que permitan incorporar espacios verdes, mejores condiciones de iluminación y ventilación, además de nuevas herramientas vinculadas con eficiencia energética, etiquetado de edificios y criterios bioclimáticos.

La estrategia se complementa con un fuerte programa de obras públicas destinado a extender redes de agua, cloacas, gas, electricidad, pavimento y desagües pluviales hacia las áreas que se incorporarán al crecimiento urbano. Para Rimmele, no alcanza con habilitar nuevos loteos: la infraestructura debe llegar antes que las viviendas.

Aunque reconoce que todavía falta mucha infraestructura, sostiene que las decisiones actuales apuntan a un horizonte de varias décadas. La apertura de nuevas zonas para viviendas, la consolidación de parques industriales, la ampliación del corredor deportivo, la recuperación de la costa y la generación de nuevos centros urbanos forman parte de una misma estrategia.

Para el arquitecto, la planificación también cumple un rol de protección para los vecinos. Explicó que el municipio busca ofrecer información clara sobre las áreas habilitadas para el crecimiento urbano, de manera que quienes decidan invertir o comprar un lote puedan hacerlo con mayor seguridad y no terminen adquiriendo terrenos ubicados en sectores que todavía no están urbanizados ni cuentan con la infraestructura necesaria.

«Queremos que Cipolletti sea una ciudad donde las empresas quieran instalarse, pero también un lugar donde las personas elijan vivir por la calidad de vida y los servicios que ofrece»,

Carlos Rimmele, arquitecto y secretario de Desarrollo Territorial de Cipolletti.

La ciudad de los 15 minutos, infraestructura y nuevos servicios para los próximos años


La planificación también contempla recuperar sectores históricamente relegados. En Balsa Las Perlas, por ejemplo, el municipio trabaja en procesos de regularización para que muchas familias puedan acceder a documentación que les brinde seguridad sobre las tierras que ocupan, mientras que en la Margen Sur se proyectan nuevas conexiones viales y obras de infraestructura para integrar esos sectores al resto del ejido.

Otro de los desafíos apunta a modificar la lógica de crecimiento. Además de los nuevos accesos hacia Fernández Oro, Cinco Saltos y la Isla Jordán, el planeamiento prevé la creación de pequeños centros comerciales y de servicios distribuidos en distintos barrios.

Cipolletti tiene uno de los territorios más grandes del Alto Valle. Foto: Flor Salto.

«Queremos generar pequeños centros de equipamiento con farmacias, cafeterías, supermercados, lavanderías y otros servicios para que la gente los tenga cerca de su casa», explicó, retomando el concepto de la «ciudad de los 15 minutos».

La transformación, sostiene, recién comenzó. A medida que Vaca Muerta continúe expandiendo su influencia sobre la región, el desafío será acompañar ese crecimiento sin repetir errores de otras ciudades. «Todo esto hay que hacerlo antes de que aparezcan los problemas», afirmó.

Entre los planos que marcaron su infancia y el crecimiento que hoy intenta ordenar junto al equipo municipal hay más de medio siglo de historia. Si Hugo Rimmele fue parte del desarrollo que acompañó la etapa de Hidronor, Carlos Rimmele integra ahora uno de los equipos técnicos que busca preparar a Cipolletti para el impacto de Vaca Muerta. Dos generaciones distintas, atravesadas por un mismo desafío: pensar el futuro antes de que llegue.


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