¡Qué lástima, señor ministro!

Por Redacción

Noemí Labrune*

La visita a Neuquén del Ministro de Educación Nicolás Trotta consolidó  “puentes” prometedores. Se reunió con el gobernador y con sus funcionarios. Y con el rector de la Universidad del Comahue, llamada a aportar apoyo técnico para la ejecución en la provincia del Programa Nacional “Puentes de Igualdad”, destinado a posibilitar la continuidad de las trayectorias educativas de los alumnos y alumnas que perdieron contacto con la escuela  a raíz de la pandemia.


También se reunió con ATEN y conoció que  los requisitos indispensables para una vuelta segura a la escuela siguen ausentes con aviso.
El ministro prometió soluciones presupuestarias, y voló de vuelta a la Capital Federal.  Eso fue el viernes 29 de enero.


No ha podido entonces leer en  el suplemento “Debates”  el artículo  “Desigualdad y pandemia, la Educación a terapia intensiva”, publicado el sábado 30 en el Río Negro. ¡Qué lástima, señor ministro!


Hubiera tomado conocimiento que, desde la perspectiva de los derechos humanos, la provisión de más de cuatro millones de computadoras -tal como anunció- puede achicar la brecha digital, pero de manera alguna logrará restituir el derecho al acceso a la educación, a aquel sector de alumnos/as de hecho excluidos por provenir de  familias en situación de pobreza estructural.


Ellos necesitan, según nos muestran y demuestran en “Debates” calificados expertos y expertas, la constitución de equipos pedagógicos que les acompañen, de manera personalizada.


Y deberán disponer de un espacio físico que posibilite el proceso enseñanza- aprendizaje. No lo tienen en sus viviendas precarias.
El  Estado deberá, por ejemplo, acondicionar edificios de instituciones barriales que ofrezcan sus instalaciones para que la niñez y la adolescencia, hoy excluidas de la continuidad educativa, recuperen ese derecho, beneficiándose de un Programa que no profundice la desigualdad. Apto para compensar el forzoso recorte del horario presencial, impuesto a la Escuela por una emergencia sanitaria sin final a la vista.


Ese Programa sectorial, específicamente direccionado, requiere un plan de acción concreto, técnicamente diseñado. También, un presupuesto suficiente, discriminado explícitamente.
Según surge de la información periodística, esta problemática no estuvo incluida en la  temática que trajo el ministro. Tampoco fue planteada por los interlocutores locales.


Su abordaje permitiría evitar que el derecho a la educación siga siendo “papel mojado” para decenas de miles de niñas, niños y adolescentes condenados a vivir en asentamientos, barrios populares o sectores rurales carenciados de nuestra provincia.

* Referente de la Asamblea Por los Derechos Humanos (APDH) de Neuquén. 


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