Video | «Es tanta gente que no la ves»: Lit Killah y el recuerdo de la inmensidad en la Fiesta de la Confluencia en Neuquén
El artista recordó lo que significa estar frente a 300.000 personas en Neuquén. Entre la serenidad del escenario y el impacto de las imágenes aéreas, cómo se vive el festival más masivo desde arriba.
La Fiesta Nacional de la Confluencia dejó de ser solo un evento regional para convertirse en una experiencia que marca a los artistas que la visitan. Para Lit Killah, el recuerdo de su paso por la Isla 132 está ligado a una sensación paradójica: la calma que otorga la inmensidad.
Ante una marea humana que desborda cualquier previsión, el músico confesó que la escala del festival transforma la percepción del espectáculo.
Para el artista, enfrentar a una multitud que supera las 300.000 personas no genera presión, sino una extraña serenidad. La clave reside en que, ante semejante escala, los rostros se funden en un horizonte infinito.
El refugio de la multitud: "Es tanta gente que no la ves"
Uno de los puntos más reveladores del testimonio de Lit Killah es cómo la inmensidad del público de Neuquén elimina los nervios directos. Al subir al escenario mayor, el músico asegura sentirse "recontra chill" (tranquilo) por una razón contundente: "Es tanta gente que no la ves".
A diferencia de los espacios íntimos como teatros o estadios cerrados, donde la cercanía permite distinguir reacciones y miradas individuales, el campo abierto de la Confluencia rompe esa conexión visual directa.
Para el artista, el contacto visual con un grupo reducido puede ser más intimidante que la inmensidad de un horizonte humano que parece no tener fin.
La mirada del drone: el impacto de la realidad
A pesar de la tranquilidad que se percibe desde el micrófono, el verdadero impacto de la magnitud del evento llega con el registro posterior. Lit Killah confesó que es recién al ver las grabaciones de los drones cuando se comprende la dimensión real de la convocatoria.
"No ves el final de la gente", explicó sobre la visión desde el escenario. Sin embargo, en los videos aéreos, la perspectiva cambia: la multitud se reduce a pequeños puntos que cubren cada rincón del predio. Esa desconexión entre la calma del show y la imagen de una isla desbordada resalta el carácter surrealista de la cita neuquina.
Este año, el recuerdo de la inmensidad se renovará cuando Lit Killah se presente el sábado 7 de febrero en el Escenario Limay. En un entorno que combina la naturaleza del río con la energía masiva del público, el artista volverá a encontrarse con ese "mar de gente" que define la mística de la Confluencia.
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