Robaron a conocida familia cipoleña
CIPOLLETTI (AC).- Momentos de mucha tensión y temor soportó el matrimonio integrado por el médico cirujano Alejandro Quadrini y la directiva docente Silvia Santarelli, porque su casa del barrio El Manzanar fue literalmente copada por varios sujetos, entre las 3 y las 3.30 de ayer, quienes ataron y amordazaron a la pareja aunque no molestaron a los dos pequeños hijos que dormían en cuartos contiguos.
Los maleantes se llevaron ropa, muy poco dinero y el auto VW Surán y anoche eran intensamente buscados por personal de la comisaría Cuarta con la supervisión de la jueza María del Carmen García García.
«Llegaron cuando estaban acostados. Los ataron, amordazaron y pedían plata. No los golpearon ni molestaron a los niños pero soportaron momentos muy tensos», confió un amigo de la familia.
La policía investigaba cómo ingresaron los maleantes -eran varios, cuatro o cinco tal vez- a la vivienda, porque no pudo haber sido por el frente. Se especulaba con que pudieron haber accedido trepando una medianera que separa la morada del matrimonio Quadrini-Santarelli de la de un magistrado local.
Los delincuentes entraron por el patio al interior de la casa. El médico se hallaba descansando en la cama matrimonial y su esposa Silvia estaba con uno de los hijos en otro cuarto. El otro nene dormía en su habitación.
Los maleantes subieron al piso superior, abordaron al médico, le ataron las manos y los pies con cinturones y cables de los veladores, le pusieron una mordaza y trajeron a su esposa Silvia a su lado, a quien también inmovilizaron y amordazaron.
Se llevaron dinero en muy poca cantidad, ropa de los niños, vestimenta del matrimonio, otros elementos y el auto que estacionado en el garaje. Para abrirlo le exigieron a Quadrini la clave del portero eléctrico.
«Fue un robo al voleo. O se equivocaron de casa», confió un pesquisa, por el magro botín de los malhechores.
Si bien existían versiones encontradas, hasta el momento de escribirse estas líneas no había aparecido el auto sustraído, aunque dos de los asaltantes podrían estar identificados, por lo que se consideraba inminente su detención.