Roca: de bastión radical a eje del peronismo
Rodrigo Pérez *
Definió una identidad con fuerte autonomía respecto de los poderes centrales y como protagonista de la política rionegrina. En democracia, marcada a fuego por los caudillos Verani y Soria.

La ciudad de General Roca cuenta con una identidad muy fuerte, marcada por el Rocazo, su producción de manzanas, sus bodegas, la pasión por el Depo, sus universidades y también por el arte, ya que en ella confluyen músicos, bailarines, artistas plásticos, cineastas y actores. Debe su nombre al general Julio Argentino Roca y antes se conocía como Fisque Menuco; supo de caudillos y líderes políticos que gobernaron la ciudad y luego la provincia con una personalidad particular.
El peso de las realidades locales se observa en la importancia que tuvieron los intendentes cuando se produjo la renovación de autoridades gubernamentales luego del retorno democrático de la década del ochenta. La mayor parte de los nuevos gobernadores habían sido jefes municipales: Pablo Verani al igual que Miguel Saiz y Carlos Soria después habían sido previamente intendentes de General Roca.
En junio de 1972 miles de habitantes de la localidad de General Roca tomaron las calles, ocuparon la Municipalidad y combatieron cuerpo a cuerpo con las fuerzas de represión especialmente enviadas para enfrentarlos.
En la memoria de muchos de sus protagonistas el episodio tiene una magnitud enorme y fundacional. La ciudad, entonces de 40.000 personas, permaneció ocupada casi un mes por 1.200 hombres de las fuerzas armadas. Dos datos llaman la atención de este episodio conocido como el Rocazo, que forma parte del listado de explosiones sociales que se produjeron durante la Revolución Argentina.
El primero es que se originó en la decisión, en apariencia menor, del gobierno provincial de facto de crear tribunales en la vecina ciudad de Cipolletti. El segundo es que los principales protagonistas de esos días en General Roca fueron destacados miembros de la élite política y económica local.
Siempre tuvo un peso electoral muy fuerte y liderazgos muy definidos. Más allá de la identidad partidaria primó la defensa de los intereses locales y la producción del Alto Valle.
El Deportivo Roca, más conocido como el Naranja (los carteles de las calles de la ciudad eran de ese color, identificados con la camiseta del club, y no como los azules típicos del resto de las localidades), fue el único club de la provincia que llegó a las máximas categorías de fútbol y básquet del país: a los destacados Nacionales en el caso del primero y en el básquet en la Liga Nacional, donde obtuvo el quinto puesto en 1995.
El color naranja de su camiseta tenía una razón: en julio de 1974 después de que Alemania ganara el campeonato mundial de fútbol en su país, la comisión del Depo decidió homenajear a la Naranja Mecánica, adoptando los colores del seleccionado holandés dirigido por Rinus Michels que deslumbró con su fútbol a todo el mundo.
Aún se recuerda la encendida defensa de la fruticultura del Alto Valle por parte de María Emilia Soria hace unos años atrás mostrándole una manzana al jefe de Gabinete Marcos Peña durante una sesión en la Cámara de Diputados de la Nación. Un hecho por demás simbólico debido a que la primera Fiesta Nacional de la Manzana se hizo en la ciudad de General Roca en 1966 y allí se eligió a Teté Coustarot como la reina nacional de la Manzana. Luego a partir de allí sería una de las principales fiestas nacionales que se realizan en la provincia de Río Negro.
Deportivo Roca, el Naranja, fue el único club de la provincia que llegó a las máximas categorías de fútbol y básquet del país. La Fiesta de la Manzana trascendió las fronteras provinciales.
A pasos nomás de donde hoy está ubicado el Monumento a la Manzana, se llevaría a cabo un hecho de enorme magnitud e ingresaría en la lista de gobiernos provinciales defendiendo a sus distritos y enfrentando a la nación: Horacio Massaccesi incautaba fondos del Tesoro Regional del Banco Central con sede en General Roca, retiraba 16 millones de dólares para pagar los sueldos de los empleados públicos provinciales. La medida tendría un efecto electoral e importante trascendencia internacional con la consecuente proyección del titular del Poder Ejecutivo provincial quien sería candidato a presidente de la nación por el radicalismo.
Tanto el veranismo como el sorismo representaron una fuerte identidad con la ciudad junto a los intereses de la fruticultura, como lo demostró aquella imagen de Pablo Verani cuando en 1999 encabezó en General Roca el tractorazo de los productores o en su campaña electoral en 1995 definiéndose él mismo como el “gobernador de la producción”, haciendo referencia a que había que planificarla con una infraestructura para modernizar y tecnificar al productor en todas las áreas (hoy la candidata a gobernadora Lorena Matzen menciona aspectos similares en cuanto a modernizar la producción del Alto Valle rionegrino). Allí sugería el Puerto de San Antonio Este y los aeropuertos de General Roca y Bariloche como pilares para que esa producción rionegrina llegara a los principales mercados del mundo.
Los gobiernos de Verani tuvieron un marcado sesgo personalista, más afín al tipo de liderazgo carismático en los términos interpretados por Max Weber (a quien citó en su discurso de apertura de sesiones legislativas en 1997), como un don del individuo para caracterizar una forma específica de poder, aquel fundado en la persona del líder.
En la campaña electoral que lo llevaría a la gobernación, Carlos Soria hablaba de todo lo realizado en General Roca como ejemplo de lo que haría en la provincia, así exponía a la ciudad que había gobernado durante ocho años como ejemplo de gestión (actualmente el candidato del Frente para la Victoria Martín Soria desarrolla una estrategia similar).
El mismo año en que su padre era elegido gobernador de la provincia Martín Soria se transformaba en el nuevo intendente de la ciudad con más del 75% de los votos. La magnitud del triunfo justicialista superó inclusive a la conquista que lograba el propio Carlos Soria, cuando obtuvo un respaldo del 70,9%.
Cuatro años después sería reelecto con el 71% de los votos. El mandatario conseguía continuar al frente del Municipio luego de conseguir una ventaja similar a la del período anterior.
Primero fue un bastión del radicalismo provincial durante las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado y comienzos del actual, cuna del veranismo y del saízmo; y desde hace ya unos cuantos años se ha convertido en la ciudad más peronista de Río Negro, gobernada por Carlos Soria primero y Martín Soria después, ambos por dos períodos consecutivos al frente del Municipio roquense.
General Roca siempre tuvo un peso electoral muy fuerte, con liderazgos locales y provinciales muy definidos. Más allá de la identidad partidaria siempre primó la defensa de los intereses de la localidad y la producción del Alto Valle frente a la nación.
En otras oportunidades se planteó una lucha entre el gobierno municipal de la ciudad contra la administración provincial, como sucede actualmente con el enfrentamiento entre el gobernador Alberto Weretilneck y el intendente de General Roca, Martín Soria, una disputa que se dirimirá en las urnas el próximo 7 de abril cuando ambos compitan por el ser el próximo gobernador de los rionegrinos.
*Analista político