RUN RUN
UNO QUE SE VA
Mañana, el legislador Javier Iud se despedirá finalmente de su cargo en la Legislatura. Su banca está reservada para Renzo Tamburrini, de Sierra Grande. Ocurre que Iud asumirá el próximo 1 de abril en la conducción del municipio de San Antonio.
En realidad, el diputado atlántico no perdió tiempo y consolida desde hace meses sus relaciones con áreas y hombres del gobierno provincial. Sabe bien que necesitará de esos contactos para su gestión en el municipio sanantoniense.
Por eso, fue evidente su incomodidad cuando días pasados se sorprendió con la retirada del roquense Carlos Soria y los intendentes del Frente para la Victoria del encuentro con el gabinete provincial.
Iud acompañó esa decisión pero continúa con sus diálogos con los ministros. Incluso, el gobernador Miguel Saiz recibió al intendente electo a las pocas semanas de la elección.
UNO QUE NO SE VA
El secretario general de la Gobernación, Francisco González, debe ser un hombre hosco, de escasos modales y proclive a desarticular cualquier buena relación construida por sus colegas del gabinete provincial.
De otra manera no puede entenderse por qué necesita de tantos funcionarios que aparezcan antes que él en el contacto con otros organismos públicos y la sociedad civil.
El primer dato llamativo surgió cuando designaron en su área a Mateo Canosa, presidente de Libres del Sur, que en un documento público destacó que su función principal será la de «consolidar la relación institucional» con la Secretaría General de la Presidencia, a cargo del neuquino Oscar Parrilli.
Pero pocos días atrás se supo que el secretario González también tendrá «representante» en el lejano Alto Valle: el ex intendente de Roca, Carlos Nicolaus, ratificado después de la designación inicial en la primera gestión de Saiz.