Centenario tiene la primera ordenanza de agroturismo de Neuquén
El 24 de septiembre el Concejo Deliberante aprobó la primera ordenanza de la provincia destinada a regular esa actividad. Cómo impacta en la localidad y en los productores.
El agroturismo ya forma parte de la historia productiva de Centenario. Hay establecimientos y actores que desde hace más de 20 años desarrollan propuestas vinculadas al turismo rural, aunque hasta ahora la actividad no contaba con una regulación municipal específica. El 24 de septiembre, esa situación cambió. El Concejo Deliberante de la localidad aprobó la Ordenanza N° 10630/26, la primera de la provincia de Neuquén destinada a regular el agroturismo.
La norma no crea una actividad nueva ni habilita automáticamente a los productores. Lo que hace es reconocer una realidad existente y establecer un marco para ordenarla, formalizarla y acompañar su crecimiento. El proyecto había sido presentado ante el Concejo Deliberante en diciembre de 2024.

“Centenario pasa a contar, por primera vez, con un marco normativo específico para el agroturismo”, explica Victoria Rodríguez Rey, de la Dirección de Agroturismo y Paisajes Culturales municipal. Hasta ahora, la actividad estaba contemplada de manera general dentro de las habilitaciones comerciales, pero no existía una regulación que reconociera sus características particulares.
Centenario pasa a contar, por primera vez, con un marco normativo específico para el agroturismo»
Victoria Rodríguez Rey, de la Dirección de Agroturismo y Paisajes Culturales
La diferencia no es menor. A partir de este nuevo marco, quienes quieran desarrollar una propuesta podrán conocer qué pueden ofrecer, qué requisitos deben cumplir y cuál es el circuito para obtener la habilitación. Pero, sobre todo, la ordenanza establece una condición que define el espíritu de la iniciativa: el turismo debe ser complementario de una producción agropecuaria activa.
La idea es que una chacra no deje de ser productiva para convertirse en un emprendimiento turístico. Por el contrario, “queremos que la actividad turística ayude a fortalecer y diversificar la actividad productiva, genere ingresos y ponga en valor nuestra identidad rural”, señala Rodríguez Rey.
Las propuestas podrán incluir gastronomía, alojamiento y actividades recreativas vinculadas con la vida productiva, desde recorridos por chacras y degustaciones hasta talleres, ferias o visitas a galpones de empaque.
La norma también busca preservar aquello que sostiene ese paisaje como la tierra productiva, el sistema de riego y las cortinas forestales.
Qué establece la normativa
Para obtener la habilitación, los productores deberán atravesar un proceso de factibilidad y presentar documentación que acredite, entre otros aspectos, su vínculo con el predio, la inscripción en el RENSPA, las Buenas Prácticas Agrícolas y la situación ante el Consorcio de Riego. La reglamentación que deberá dictar el Ejecutivo municipal en los próximos 30 días establecerá el circuito administrativo definitivo.
La norma también contempla una habilitación transitoria de 60 días para quienes hayan obtenido la factibilidad favorable y necesiten completar la documentación.
Uno de los puntos centrales es la protección de la tierra productiva. La ordenanza prohíbe que el desarrollo de estas propuestas afecte el suelo cultivable, el sistema de riego o las cortinas forestales.
Además, plantea trabajar sobre las condiciones del territorio: accesibilidad, caminos, señalización, seguridad, riego y mantenimiento de las arboledas. Para eso propone una Mesa Permanente de Trabajo que reúna al municipio, productores, el Consorcio de Riego y organismos técnicos.
“Mejorar los caminos rurales, el riego, la señalización y los espacios productivos mejora también las condiciones de vida y de trabajo de quienes producen todos los días en Centenario”, plantea la funcionaria.
La apuesta, en definitiva, es que el turismo se incorpore a la matriz productiva sin reemplazarla y que la actividad pueda convertirse en una nueva fuente de ingresos y oportunidades para las familias productoras y las nuevas generaciones.
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