Dos miradas sobre la genética de Patagonia: las historias de quienes tuvieron la difícil tarea de elegir
Javier De Ezcurra, con décadas de vínculo con las exposiciones, y Francisco Quiroga, un joven criador de Viedma que lleva apenas cuatro años con su cabaña Angus, fueron protagonistas de las juras en Conesa. Desde lugares diferentes, coincidieron en destacar el nivel de la genética que hoy se produce en Patagonia.
Javier De Ezcurra y Francisco Quiroga, los responsables de evaluar las pistas de Hereford y Angus, respectivamente, durante la Expo Rural Conesa.
Javier De Ezcurra, con décadas de vínculo con las exposiciones, y Francisco Quiroga, un criador de Viedma que lleva apenas cuatro años con su cabaña Angus, fueron protagonistas de las juras en Conesa. Desde lugares diferentes, coincidieron en destacar el nivel de la genética que hoy se produce en Patagonia.
La relación de Javier De Ezcurra con las exposiciones ganaderas comenzó cuando tenía apenas 16 años. Desde entonces recorrió pistas, conoció criadores y siguió de cerca la evolución de las distintas razas y de la genética argentina.
Con el paso de los años, aquella relación se convirtió en una actividad profesional. Actualmente trabaja como asesor de cabañas y empresas ganaderas en Argentina, Uruguay y el sur de Brasil. Es criador de Angus y mantiene además un vínculo de más de dos décadas con la raza Hereford.
Del otro lado aparece una historia mucho más reciente, pero que ya empieza a cosechar resultados. Francisco Quiroga, de Viedma, lleva apenas cuatro años desde que decidió iniciar su propia cabaña Angus y este año consiguió uno de los reconocimientos más importantes de su corta trayectoria: el Gran Campeón Ternero Angus en la Expo Rural de Viedma.
De recorrer exposiciones a estar del otro lado de la pista
De Ezcurra conoce desde hace décadas el mundo de las exposiciones. Empezó a recorrerlas siendo adolescente y esa experiencia le permitió observar de cerca cómo fueron cambiando los rodeos, los criterios de selección y las necesidades de los productores.

En Conesa tuvo a su cargo la jura de Hereford. El nivel encontrado, dijo, «estuvo a la altura de lo que esperaba» de una exposición que ya tiene una tradición ganadera importante y que este año, además, fue sede de la 14° Exposición Nacional Patagónica de Hereford.
«Nos tiene acostumbrados esta exposición a tener muy buen nivel y, sobre todo, con el marco de la Nacional creo que ese nivel se resalta», señaló.
Para el jurado, una de las mayores virtudes estuvo en la calidad y en la uniformidad de los animales. «Realmente fue muy importante», sostuvo.

Animales que nacieron en plena sequía
La evaluación de De Ezcurra tuvo además un dato que consideró relevante, en el caso de las vaquillonas que llegaron a la pista fueron concebidas y criadas durante años atravesados por condiciones climáticas adversas.
«Estas vaquillonas fueron pensadas hace tres años, nacieron en plena seca«, explicó.
Por eso puso en valor el trabajo realizado por los criadores y el nivel de preparación alcanzado.
A la hora de ordenar los lotes, buscó animales que además de reunir buenas características individuales fueran parejos entre sí.
«Siempre tratás de buscar que los animales sean lo más parejos posible entre sí, que tengan un nivel uniforme y que reúnan las características que uno está buscando», explicó.
En la elección tuvo en cuenta volumen, color, corrección y aptitud carnicera.
El desafío de crecer sin perder rusticidad
La jura también le permitió plantear una discusión que atraviesa actualmente a la ganadería argentina: qué tipo de animal se necesita para los mercados que vienen.
De Ezcurra considera que existe margen para incrementar el tamaño de los animales y mejorar así las posibilidades de atender mercados de exportación de mayor valor y exigencia.
Pero ese crecimiento, advierte, no debería hacerse a costa de las características que identifican a la raza.
«Tenemos que subir un poquito más el tamaño, seguramente para poder acceder a mercados de exportación más caros y más demandantes, sin perder el biotipo rústico y la calidad y la pureza racial que tiene el Hereford argentino», planteó.
Francisco Quiroga, cuatro años de cabaña y un Gran Campeón
La historia de Francisco Quiroga es mucho más reciente. Su familia tiene una trayectoria vinculada a la ganadería ovina y bovina, pero hace cuatro años decidió iniciar su propio camino con Angus.
«Hace cuatro años que arranqué y bueno, acá estamos», contó.
El proyecto todavía es joven. Su plantel de Puro de Pedigree ronda las 30 vacas, pero la intención es continuar creciendo a partir de la selección y el trabajo dentro de la cabaña.

«La idea es crecer con el trabajo en la cabaña«, sostuvo en diálogo con Río Negro Rural.
El resultado obtenido en Conesa adquiere una dimensión especial justamente por esa corta trayectoria: Quiroga consiguió el Gran Campeón Ternero Angus en la Expo Rural Viedma.
Del lado del jurado y del lado del criador
Este año, además, Quiroga tuvo otra responsabilidad. Fue convocado por la Asociación Argentina de Angus para jurar la raza.
Era apenas su segunda experiencia como jurado. La primera había sido en Paso Córdoba, Roca, en una exposición mucho más pequeña.
«Soy un jurado nuevo relativamente, es la segunda jura que hago y la más importante», contó.

La diferencia con aquella primera experiencia fue evidente. Conesa presentó una pista mucho más numerosa y, especialmente, animales de un nivel que, según su evaluación, puede competir en exposiciones importantes de todo el país.
«Hay un crecimiento, sobre todo en Angus, y un nivel destacado. Podrían estar participando muchos de estos animales en cualquier pista de las más importantes del país», afirmó.
Cuando las diferencias están en los detalles
Para Quiroga, una de las mayores dificultades de una jura aparece justamente cuando el nivel es alto y los animales son muy parejos.
En esos casos, la elección puede definirse por detalles que no siempre resultan evidentes para quien observa la pista desde afuera.
«Los detalles son infinitos y nos toca evaluar cuál creemos que es el mejor«, señaló.
Su conclusión sobre la genética que se vio en Conesa fue contundente, el nivel de Angus en Patagonia está creciendo y los criadores están trabajando con animales que pueden competir en pistas de primer nivel.
Una ganadería que pide más vientres
Más allá de las juras, Quiroga observa un momento particular para la actividad. «Estamos pasando por un momento histórico en la ganadería«, afirmó al referirse especialmente a los valores alcanzados por los vientres y al comportamiento del mercado.
En ese escenario, considera que es momento de fortalecer los rodeos y aumentar la capacidad productiva. «Creo que es un momento para agrandarse en vientres», sostuvo.
Para el criador, el escenario actual abre una oportunidad para quienes puedan sostener y ampliar sus rodeos.
El valor de esperar
De Ezcurra, observa la actividad con otra perspectiva. La genética necesita tiempo. Los animales que hoy llegan a una pista son el resultado de decisiones tomadas varios años atrás.
Por eso remarca que la ganadería requiere planificación, inversión y cierta estabilidad.
«En la ganadería son procesos muy largos, donde uno planifica, apuesta, invierte y los resultados recién los ves a los tres o a los cuatro años», explicó.
Esa mirada atraviesa también su análisis del mercado de reproductores. Consideró que fue un año excepcional para las ventas y que los productores están entendiendo cada vez más el impacto que tiene la genética sobre el resultado final del rodeo.
«Si compra buenos reproductores, su rentabilidad y sus terneros van a pesar más y la industria se los va a pagar más», sostuvo.
Dos historias diferentes, dos generaciones y dos lugares dentro de una misma actividad. De Ezcurra, con décadas recorriendo pistas y asesorando establecimientos en distintos países, y Quiroga, con una cabaña que recién comienza a construir su camino, coincidieron en algo, la genética patagónica atraviesa un momento de crecimiento y el nivel que se ve en las pistas es una muestra de ese proceso.
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Javier De Ezcurra, con décadas de vínculo con las exposiciones, y Francisco Quiroga, un criador de Viedma que lleva apenas cuatro años con su cabaña Angus, fueron protagonistas de las juras en Conesa. Desde lugares diferentes, coincidieron en destacar el nivel de la genética que hoy se produce en Patagonia.
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