Ganadería en la Patagonia: «Hay que llegar a un número donde la carne fluya en la comercialización, que se pueda vender y que se pueda cobrar»
Desde el sector frigorífico reconocen que el mercado enfrenta presiones debido a la caída del consumo y al ingreso de carne desde el norte de la barrera. Sostienen que hay que encontrar un "punto de equilibrio" en la cadena comercial, donde todos ganen y no se resienta la cadena de pagos como está ocurriendo en algunos casos puntuales.
La actividad ganadera regional atraviesa un momento de cautela, marcado por un endurecimiento en la cadena de pagos, una retracción del consumo y la necesidad de reacomodar valores para que vuelva a fluir la comercialización, algo que ya está ocurriendo a partir de lo visto en los últimos remates de hacienda realizados en la región.
Así lo planteó Gustavo Pinolini, integrante de Friagro y de la consignataria vinculada al frigorífico de Senillosa, quien describió un escenario complejo para todos los eslabones de la actividad. “El consumo está deprimido, la gente tiene un presupuesto para consumir carne y cuando sube el precio, consume menos”, resumió el empresario, al explicar el impacto que tiene la caída del poder adquisitivo sobre el mercado regional.
Según explicó, hoy la hacienda gorda se encuentra “muy trabada”, principalmente porque la producción local debe competir con carne proveniente de la provincia de Buenos Aires y La Pampa, que llega con valores más bajos. Aunque destacó que la calidad patagónica es superior, reconoció que “eso igual incide en el mercado porque son kilos de carne que se consumen y le quitan volumen a la producción local”.
Encontrar el punto de equilibrio
Pinolini sostuvo que actualmente los valores de la carne resultan altos en dólares y consideró que el negocio necesita encontrar un punto de equilibrio para recuperar dinamismo. “Hay que llegar a un número donde la carne fluya en la comercialización, que se pueda vender y que se pueda cobrar”, afirmó.

En ese contexto, advirtió sobre las dificultades financieras que empiezan a aparecer dentro de la cadena comercial. “Cuando uno sube mucho el precio se vende menos y el costo se reparte durante más tiempo. Entonces la gente va limando su ganancia y no junta la plata para pagar”, señaló.
El consignatario explicó que el problema no afecta únicamente a un sector sino que atraviesa a toda la actividad. “Si toda la cadena tiene ganancia es mejor para todos. No hay que castigar al productor primario, pero tampoco matar al que junta la plata”, indicó.
Buena genética y expectativa por los terneros
A pesar de las dificultades comerciales, Pinolini destacó el buen nivel de la hacienda regional y la calidad genética de los rodeos patagónicos. “La hacienda está linda, hay muy buenos terneros”, expresó en el marco de la Fiesta Provincial del Ternero.
También remarcó que la genética empieza a ser reconocida por el mercado, ya que permite mejores índices de engorde y eficiencia productiva. “Acá viene solamente la genética. Se engorda más rápido y eso tiene un valor”, sostuvo.
En ese marco, adelantó que el grupo participará nuevamente de la exposición de reproductores prevista para septiembre, con el objetivo de seguir promoviendo la incorporación de calidad genética en los establecimientos ganaderos.
Una actividad que busca reacomodarse
Desde Friagro señalaron que el negocio ganadero atraviesa un proceso de reacomodamiento luego de meses de fuertes subas en algunas categorías, especialmente en el ternero, que complicaron los números de los engordadores y de quienes debían reponer hacienda.
“En algún momento la última parte de la cadena estuvo mejor y los criadores estaban complicados, ahora es al revés”, explicó el empresario.
Mientras tanto, la expectativa del sector pasa por lograr una mayor estabilidad en los precios y recuperar fluidez comercial, en un escenario donde el consumo sigue siendo el principal condicionante del mercado. “Todo esto se termina pagando con el consumidor, que es el que pone la plata”, concluyó.
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