La temporada frutícola entra en una etapa clave y el mercado pone la lupa sobre los precios
Algunos valores FOB de la temporada muestran buenos indicios, aunque en el sector reconocen que el escaso volumen comercializado hacia mercados externos y las variedades vendidas no son suficientes para establecer una tendencia firme.
La temporada frutícola del Alto Valle atraviesa una etapa decisiva, marcada por un escenario productivo complejo y una fuerte expectativa en torno al comportamiento de los precios, especialmente en manzanas y peras. Mientras avanza la comercialización y gran parte de la fruta permanece en frío, productores y empresas siguen de cerca la evolución de los mercados, en un contexto atravesado por altos costos, fuerte competencia externa y consumo retraído.
Desde el sector reconocen que este año la producción estuvo condicionada por distintos factores climáticos, entre ellos episodios de granizo y corrimiento de fruta al inicio de la temporada, situaciones que afectaron principalmente la calidad comercial y el volumen disponible, sobre todo en manzanas, en determinadas zonas del Valle.
A pesar de ese escenario, el eje de la discusión hoy pasa por los valores de comercialización y la rentabilidad final que podrá obtener el productor. En las últimas semanas comenzaron a circular referencias sobre una mejora en los precios de la manzana, ubicados en un valor FOB declarado de 0,84 centavos de dólar, una cifra que se ubica un 17% por encima del año pasado para este mismo tramo de la temporada.
Volúmenes muy bajos para tomar como referencia
Este inicio de temporada prometedor en los valores alcanzados no significa que la situación vaya a continuar así durante todo el año. Por el contrario, distintas fuentes consultadas indicaron que esos valores corresponden a algunas variedades exportables como Pink Lady o Cripps Pink, que representan solo el 1% de la producción del Valle. Es decir que no reflejan necesariamente la realidad general de la actividad regional.
“La referencia fuerte del Valle sigue siendo Red Delicious, y ahí el mercado hoy está bastante quieto”, señalaron desde el sector comercial frutícola.

La situación responde en gran medida al comportamiento del consumo interno. Durante el otoño e invierno, la demanda de manzana suele disminuir por la fuerte competencia de los cítricos, que llegan al mercado con precios mucho más bajos y alta disponibilidad. “El consumidor en esta época se vuelca mucho al cítrico, no sólo por el precio, que es un tercio de la manzana, sino también por una cuestión estacional”, explicaron.
En ese contexto, gran parte de la fruta roja permanece almacenada en frigorífico a la espera de una reactivación comercial que habitualmente comienza entre agosto y septiembre.
Las fuentes declararon, además, que generalmente entre julio y agosto comienzan a llegar los primeros precios de referencia para la pera que se envió a mercados externos.
El mercado interno, clave para la manzana
Uno de los datos más destacados de la actual campaña es que el mercado interno continúa siendo el principal sostén de la manzana argentina. Según referentes del sector, cerca del 90% del volumen producido termina comercializándose dentro del país.
Incluso, aseguran que los valores obtenidos localmente suelen superar a los de exportación. “Hace años que el mejor mercado para la manzana argentina es el interno, y los precios que paga ese mercado no lo paga nadie en el mundo, eso ocurre ya hace unos 10 o 12 años”, remarcaron desde las empresas exportadoras.
En ese sentido el eventual faltante de fruta derivado de problemas climáticos en el Valle no necesariamente se traduce en fuertes subas de precios ya que la demanda puede complementarse con importaciones, como ocurre con la fruta que entra de Chile.
Pera: mejores perspectivas externas
En el caso de la pera, el panorama aparece algo más favorable, principalmente por el desempeño de los mercados externos. Brasil y Rusia continúan siendo destinos fundamentales para la fruta regional, mientras que Europa y Estados Unidos también mantienen operaciones, aunque con menor volumen.
El comportamiento de las monedas internacionales genera expectativas moderadamente positivas para la campaña. “Entiendo que no debería ser un año malo porque el rublo, el euro y el real se apreciaron respecto del dólar, y eso podría ayudar”, indicaron desde el sector exportador.
De todos modos, las liquidaciones más representativas recién comenzarán a conocerse entre julio y agosto, cuando se tenga una referencia más clara del resultado comercial de la temporada.
Costos altos y menor margen para esperar
Otro de los aspectos que condiciona la estrategia comercial de las empresas es el fuerte incremento de los costos financieros y energéticos. Mantener fruta almacenada durante meses implica hoy un gasto muy elevado, tanto por el consumo eléctrico de los frigoríficos como por el costo del capital inmovilizado.
Por eso, muchas firmas optan por acelerar el movimiento comercial y evitar guardar fruta esperando mejores precios futuros. “El costo financiero hoy es muy alto y nadie te asegura que dentro de unos meses el valor vaya a ser mejor”, explican desde el sector.
Esa lógica marca diferencias respecto de años anteriores, cuando muchas empresas apostaban a conservar fruta en frío durante más tiempo para esperar una mejora de mercado.
Una actividad que sigue buscando equilibrio
Con mercados externos activos para pera y una manzana muy dependiente del consumo interno, la fruticultura regional continúa atravesando un delicado equilibrio entre producción, costos y precios.
La calidad de la fruta sigue siendo uno de los principales atributos del Valle, aunque el sector reconoce que la competitividad se encuentra cada vez más condicionada por los costos internos y la competencia internacional.
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La temporada frutícola del Alto Valle atraviesa una etapa decisiva, marcada por un escenario productivo complejo y una fuerte expectativa en torno al comportamiento de los precios, especialmente en manzanas y peras. Mientras avanza la comercialización y gran parte de la fruta permanece en frío, productores y empresas siguen de cerca la evolución de los mercados, en un contexto atravesado por altos costos, fuerte competencia externa y consumo retraído.
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