Scola, el ídolo que debutó contra Roca en la Liga y ganó el Premundial en el Ruca Che

El jugador más importante de la historia de la selección argentina de básquet jugó este martes su último partido con la celeste y blanca. 'Luifa', símbolo de la Generación Dorada y referente trascendental del deporte nacional, aún es aplaudido por propios y extraños.

La vida profesional de Luis Scola tiene sus puntos de contacto con el básquet de la región. Es que a los 15 años el interno debutó en Ferrocarril Oeste de Capital Federal en un partido contra Deportivo Roca por la Liga Nacional 95/96 en el estadio Héctor Etchart.

Años más tarde, en 2001, disputó con la selección el Premundial, torneo que Argentina ganó de punta a punta y fue la previa al certamen disputado en Indianapolis, Estados Unidos, donde el equipo de Rubén Magnano salió segundo.

El Ruca Che fue el escenario donde Luifa y la Generación Dorada comenzaron a hacer de las suyas.

Hay personas que superan cualquier contexto. Una de ellas es Luis, un deportista que trascendió su disciplina ganándose el respeto de su país y de los rivales siendo él mismo.

En Saitama, el capitán y máximo referente de la historia de la selección de básquet puso punto final a su carrera en el combinado nacional y la emotividad del momento borró del aire la apabullante derrota de Argentina con Australia en los cuartos de final de Tokio 2020.

Mencionar su infinidad de logros individuales y colectivos con la camiseta celeste y blanca es ver apenas una parte de la película, incluso cuando esos lauros son muy difíciles de igualar y cualquiera los envidiaría. El Oro en Atenas 2004 es el punto máximo, pero después se pueden nombrar la de bronce en Beijing 2008, el cuarto puesto de Londres 2012, los subcampeonatos mundiales de 2002 y 2019 y así con decenas de torneos continentales.

Es que Luifa encarna de principio a fin lo mejor de una camada que con él se despidió oficialmente de la actividad, al menos en cuanto a la selección se refiere. Los resultados quedaron en un segundo plano porque es difícil ver un ser humano tan aplaudido por propios y extraños con el respeto que jugadores y cuerpo técnico de Argentina y Australia lo hicieron hacia Scola.

“Estamos todos viviendo una situación especial, haber visto a los rivales y a los árbitros aplaudirme me quebró un poco. Traté de apartarme de todo a lo largo del último año, mantuve la compostura lo más que pude…”, declaró el protagonista de la noche japonesa.

Incluso en la zona mixta después de vivir una situación movilizante, demostró mediante sus palabras porqué tanto él como sus compañeros fueron distintos en la línea de tiempo dele deporte nacional. “Quería llegar hasta último momento trabajando y lo conseguí. La Selección es mucho más que los nombres de la Generación Dorada”, afirmó.

De cara al futuro, el hombre que surgió en Ferrocarril Oeste, pasó por lo mejor del básquet europeo, China y estuvo varios años en la NBA, declaró: “Ahora toca descansar, después veremos qué viene. Hay que replantearse todo. Se vienen épocas de cambios en mi vida, así que a bajar un poco el ritmo y empezaré a planificar el futuro”.

No fuimos pocos los que nos emocionamos en el tramo final de la entrevista post partido al escuchar que Luifa concluyó: “Le agradezco a la camiseta, lo disfruté mucho. Le di mi mayor compromiso, mi máximo esfuerzo y mis mejores años de mi carrera. Me voy en paz conmigo” .

Además de ser el referente del equipo de básquet masculino, se convirtió en un faro que bien podría servir para enderezar el barco del deporte argentino en un momento donde las políticas en esta materia carecen de seriedad, conocimiento, planificación y tantas virtudes necesarias que Luifa tiene.


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