Se ventila en juicio oral el crimen del enfermero

Lo balearon en la espalda y en la cabeza cuando salía del trabajo

Por Redacción

Archivo

Creen que a Damián Pilquiñán lo mataron en venganza por otro crimen, también concretado con extrema violencia.

NEUQUÉN (AN).- Una venganza por otra muerte. Ésa es la teoría central con la que la fiscalía iniciará hoy la acusación en contra de Luis Alberto Troncoso (38) por el homicidio del enfermero de la clínica San Agustín, Damián Pilquiñán (30), un proceso que será dirimido por un jurado popular. El crimen de Pilquiñán fue uno de los más violentos registrados en 2012 en esta ciudad. Es que ese 12 de abril de 2012 al joven lo esperaron a la salida de su trabajo en la clínica, lo corrieron varios metros y tras dispararle en la espalda con una escopeta lo ultimaron cuando estaba caído en el piso de un tiro en la nuca. El juicio que será conducido por la jueza Carina Alvarez contará en la acusación con el fiscal de Delitos Violentos Maximiliano Breide Obeid y con Federico Egea como querellante por la familia de la víctima. En tanto que el defensor de Troncoso será Gustavo Palmieri, en un proceso que se extenderá hasta el lunes 3 de agosto con cerca de 40 testigos convocados. Troncoso llega acusado del delito de homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y calificado por la alevosía, por la forma en la que el enfermero fue asesinado cuando ya estaba indefenso. El eje central de la teoría fiscal es la venganza por otro crimen, el de Leonardo Troncoso, un chico de 17 años que era sobrino del ahora acusado del crimen y en cuya investigación los pesquisas siempre tuvieron en el foco a Pilquiñán, la víctima del segundo crimen. El crimen de Troncoso fue aún más violento. El 23 de enero de 2011 el adolescente fue acribillado de 23 puñaladas y todos apuntaron a que fue Pilquiñán. Precisamente al momento del asesinato del enfermero, el juicio por el crimen del adolescente estaba en ciernes, se iba a hacer en dos meses. Se cree que esa proximidad fue la que había originado una serie de amenazas y hostigamientos, dado que el caso había sido caratulado como homicidio en riña, una forma cuya pena máxima es de seis años de prisión.

Caso Pilquiñán


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