Sectores productivos resisten el impacto de la pandemia
La ganadería, la producción de frutos secos y la industria frigorífica están entre los que pese a las dificultades pudieron seguir adelante y y se preparan para la nueva normalidad.
La onda expansiva de la pandemia golpea con fuerza. Se sabe de audaces que continúan a full en la industria de la carne, hacendados que siguen cargando jaulas de vacunos para faena, aparecen nogaleros que pugnan por vender pese a la Covid 19 o los que se la juegan entregando pedidos dentro de la industria de la alimentación.
Esta isla productiva se mueve en un delgado equilibrio entre los intereses, desde el punto de vista económico y los protocolos sanitarios, y así no sacar los pies del plato a riesgo de recibir un tirón de orejas oficial.
Aunque es muy pronto para saber cómo serán el día después de este flagelo y la nueva normalidad, la necesidad y el compromiso laboral se imponen a la hora de juntar las nueces, procurar que los comederos tengan alimento balanceado en el feed lot o buscar que no se caiga el barbijo al momento de despostar una res.
En este contexto de excepcionalidad, las rutas se parecen a un acueducto seco. Como hay menos congestión, la logística se ha visto facilitada y le otorga ventajas al movimiento vehicular de los actores productivos.
Frente al fuerte impacto o la parálisis de ciertas actividades, hay sectores económica que logran sortear -cómo y cuánto puedan- los obstáculos de la pandemia y su consecuente cuarentena, ya con casi tres meses.

Eluden los peores costos, pero tuvieron que adaptarse y reaccionar rápidamente.
Por caso, este flagelo tuvo enormes repercusiones para la industria cárnica, aunque el hecho de poder seguir trabajando “ha sido sumamente importante para todos los que directa o indirectamente tienen relación con nosotros”, explicó el gerente general de Fridevi, Sergio Seisdedos.
“Estamos viviendo momentos difíciles, pero entre todos los que formamos parte de esta gran familia lograremos seguramente los objetivos de supervivencia y podremos prepararnos para cuando las cosas se comiencen a normalizar a nivel sanitario”.
Al principio, la “ gente compró más, pero luego el consumo se normalizó, incluso con leves caídas con respecto al año anterior y sí se notó una tendencia a la baja en mayo, lo que repercutió en una baja de faena total.
“Los precios -agrega- no han sufrido modificaciones hasta el momento y en el futuro dependerán de lo que suceda con la hacienda y otros costos” pero “ el cierre casi total de Europa y los problemas con China hicieron que también tengamos serios problemas para mantener volúmenes de exportación, registrándose caídas importante en este rubro. En estos momentos, empiezan a llegar pedidos de Europa, pero e justo cuando prácticamente no hay oferta de novillos pesados para exportación”. El frigorífico sólo puede comprar hacienda al sur del río Colorado.
En el inicio de la pandemia, esa empresa conformó un Comité de profesionales multidisciplinarios, a su vez contrató personal de salud extra en planta e implemento inmediatamente medidas de prevención en toda la planta y su cadena de distribución.
Estos profesionales hicieron un Protocolo con todas las medidas de Prevención: medición de temperatura a toda persona previo al ingreso, declaración jurada de síntomas o contactos con personas aisladas, confirmadas. Eliminaron las visitas de proveedores, clientes y contratistas, excepto eventualidades; se delimitaron los circuitos de proveedores sin descenso de sus vehículos, se incrementaron las instalaciones sanitarias.
El compartir el mate perdió terreno, pues hubo una eliminación en todos los niveles de la organización, se capacitó a todo el personal, y se diseñó un sistema de comunicación continua y difusión de novedades mediante cartelera, grupos de difusión, etc.
Primero, la gente compró más carne, luego se estabilizó y bajó. Pero, se logra la supervivencia y nos preparamos para la normalidad”
Sergio Seisdedos, gerente general de Fridevi.
Se realizo un análisis de riesgo por Covid-19 en todos los puestos de trabajo, y en función de ello se ajustaron las distancias sociales y se proveyeron los elementos de protección adecuados.
Los circuitos extras de limpieza están al orden del día en virtud de que hay limpieza y desinfección de todos los sectores de la empresa con la contratación de personal adicional para esto y con rotación de diferentes desinfectantes con acción ante el COVID-19.
Esto se complementó con la ventilación de todos los sectores compartidos por ejemplo oficinas, vestuarios, espacios de descanso y la provisión de alcohol en gel en todos los sectores, en todo momento.
En cuanto a la actividad laboral se decidió la división en turnos de distintos sectores de la planta, como faena y despostada de cerdos, cuarteo y despostada de vacunos, elaboración de embutidos, y sectorizó en grupos totalmente separados la faena de animales vacunos.
En la empresa indican que todo esto demandó un gran esfuerzo ya que se requiere un interesante despliegue por el tema de los diferentes horarios, desinfecciones, agregado de comedores, entre otros.
Si bien se reconoce que estas medidas, en los sectores con turnos divididos provoca una caída en la productividad, se ha decidido priorizar totalmente el hecho de mantener diferentes grupos ya que ante la posibilidad de algún caso, se podrían mantener operativos los turnos o sectores no afectados.
Asimismo, la división ha demandado la incorporación de personal temporario porque el objetivo es estar lo mejor preparados ante esta crisis, y a raíz de que recién está comenzando el invierno y el desafío es poder mantenerse en actividad durante la pandemia.
En el campo, normal, salvo el mate compartido
La provisión de “gordos” y “novillitos” hacia frigorífico no sufrió ningún tipo de paralización desde los campos de secano y chacras de Viedma y Patagones, ya que hubo que asegurar el abastecimiento de la población en consumo de primera necesidad.
“Se trabajo normal”, según Oscar Rama, uno de los tantos que se dedica a la cría y engorde , desde ambas orillas del río Negro. Se contaba con los permisos correspondientes para circular tanto por el departamento Adolfo Alsina como el partido de Patagones.
“A lo sumo me los deben haber pedido dos veces en las camineras, y tampoco tuvimos impedimento alguno ya que cumplimos con todos los protocolos”, sostiene en relación a que había que estar atentos a las llegadas de camiones para el traslado de los vacunos.
“Tanto con los choferes de camiones como los sembradores que contratamos mantuvimos la distancia y con barbijos, y ni mate compartimos”, señala.
De acuerdo a lo observado por el productor, junto con la normalidad “ni Cristo andaba por las rutas” a tal punto que envió un camión a 9 de Julio donde compró dos tractores, y el chofer “volvió sin novedades”, y además “el alimento balanceado (para el feed lot) lo obtuve sin problemas, eso sin cuando volvía a la casa de Viedma me sacaba la ropa y la dejaba en un lavadero antes de ducharme”.
Los frutos secos y “la chacra, un gran patio”
Hasta hace tres años atrás, Juan Macri colgó las cámaras de reportero gráfico y ni pensaba que junto a su pareja Florencia Recondo iría rumbo al éxito en la producción de frutos secos.
Arrancaron de cero en una chacra abandonada de la colonia agrícola del Valle Inferior –pero con nogales y avellanos- que ahora le sacaron un rinde de 5.000 kilos por hectárea tras limpiar la selva de yuyales en el 2017.
Su suegro “Tucho” les dio una mano. La clave de “Luciérnagas” está en no parar, a pesar de las infecciones que han golpeado la puerta de numerosos hogares, porque los Macri tienen una fuerte apuesta por delante: preparan el stock para la comercialización local y constatan que el certero calibrado les permita integrar un grupo de productores que enviará nueces a Rusia en julio próximo.
Nuestras nueces y avellanos son de la variedad chandler, y estamos haciendo selección para nuestra primera exportación”.
Juan Macri, productor de frutos secos.
“Florencia se encarga de la comercialización, y yo acá soy el peón que fumiga y cosecha. “En este momento, “vivir en la chacra es como tener un patio grande donde los chicos pueden jugar al fútbol o andar en bicicleta”, dice Macri, marcando lo distinto del encierro, especialmente para Milo, su hijo mayor.
Aislado, pero sostén de la producción de dulces
Como actividad alimenticia –esencial para estos tiempos- en el susto de un virus desconocido, Bruno Carazzone envió a su empleado de la dulcería Los Abuelos a la casa, y se quedó sólo él atendiendo pedidos en la planta del Parque Industrial de esta capital.
“Nosotros trabajamos al 50% porque suspendimos la cocción de la materia prima y había que respetar el compromiso con los clientes. Fue una situación en la que mezclé la actividad privada con el aislamiento familiar, además soy el único integrante de la familia que sale a buscar los víveres”, señala.
Agrega que se trató de que la exposición “sea lo menos posible” en el marco de la pandemia, aunque también “había que tener en cuenta que los productos que yo vendo forman parte de las góndolas de comercios que no cerraron, así que por ese motivo no pudo ser cero la venta de los frascos”, y por suerte “ahora ya estamos volviendo a la cocción” de frutas.
Lo que más le preocupó en el encierro más estricto fue lo engorroso que fue para atender los vencimientos de los cheques del banco que opera, y que está ubicado en Patagones. “Me tuve que sacar el permiso porque no se podía pasar por el puente”, señala.