Senderos bifurcados

La fuga de dirigentes del Frente Renovador terminó por afianzar el espacio que encabeza Macri.

Redacción

Por Redacción

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Macri adelantó que ni siquiera considera a Massa como candidato a gobernador de Buenos Aires.

A tres días del cierre de las alianzas y dos semanas de la oficialización de las candidaturas para las PASO, todo es confusión. Los saltimbanquis que se cruzan de una orilla a otra confirman el cinismo político que algunos hasta se animan a verbalizar. Con la cuota de suspenso que todavía insufla el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, en medio de una fuga masiva de seguidores, el actual diputado provincial Mario Ishii, representante de la humilde barriada bonaerense de José C. Paz, puso negro sobre blanco: “los intendentes necesitan ganar y se van cuando más les conviene”. ¿Y los principios? Como diría Groucho Marx: son éstos, pero si no les gustan tengo otros. Las conversaciones informales, en la oposición, entre el Pro y el Frente Renovador, concluyeron cuando Mauricio Macri se negó a aceptar las condiciones exigidas por Massa y contestó que ni siquiera lo considerará postulante a gobernador en la provincia de Buenos Aires. “Ahí, nosotros vamos con María Eugenia Vidal”, reafirmó el sesgo amarillo de su fuerza, a la que le hacen el coro los radicales de Ernesto Sanz y “Lilita” Carrió, de la Coalición Cívica. Mientras Massa insiste, con poco grado de credibilidad, que disputará una interna con el cordobés José Manuel de la Sota, tanto propios como extraños le están pidiendo que sea realista y reconozca la disminución de su potencialidad, que se “baje” de cualquier cargo e integre a parte de su gente en las listas de Mauricio. Algo así planteó con su paso al costado el diputado y empresario Francisco de Narváez, quien advirtió que si no hay unidad entre ambos dirigentes se agigantan las posibilidades de continuidad del kirchnerismo. Hasta fines del año pasado las condiciones de negociación eran otras. Hoy Macri exige una suerte de rendición casi total, la misma que él experimentó en carne propia en las legislativas del 2013, ocasión en que acordó de manera desventajosa con el propósito de frustrar cualquier intento reeleccionista de Cristina Fernández. “Sergio está muy desorientado. Nosotros seguimos en campaña, él tendrá que reflexionar y decirnos cuál es su decisión”, manifestó a “Río Negro” uno de los principales operadores de Mauricio, interesado en captar algunos jefes comunales del conurbano; verbigracia, Joaquín de la Torre, de San Miguel. Contra las cuerdas (él mismo se parangonó con “Rocky”), tratará de meter presión a Macri y, tras la salida de De Narváez, hacerlo responsable de un triunfo de Daniel Scioli. Se apoya Massa en el “círculo rojo”, integrado por influyentes empresarios a los que el expresidente de Boca descalificó el viernes en una entrevista radial. Macri, con el ánimo de darle un corte al asunto, sostuvo que los mercados y los inversionistas “no entienden nada de lo que está pasando” y se dio un baño de nacionalismo al pronunciarse contra los fondos de inversión y el mercado a secas. “Los problemas los debemos encarar los argentinos”, se ufanó y brindó por la ola de alternancia que percibe en todo el país. “Cambiemos” será su lema de ahora en más. Macri no desmerece las posibilidades del oficialismo, que ya lleva 12 años en la Rosada. Varias encuestas que maneja le están dando 50 puntos de imagen positiva a Cristina. Eso tiene sustento en el hecho de que la economía no implosionó, como agitaron varios gurúes económicos. “Se va sin tirar del mantel”, se la elogió en horas previas a un nuevo paro de los gremios rebeldes anatematizados por el gobierno. “Es absolutamente político”, pontificó Aníbal Fernández. “Es un despropósito”, acotó Florencio Randazzo, quien sigue decidido a confrontar ideas con Scioli y tratar de superarlo en las PASO de agosto. Asesorado por el ecuatoriano Jaime Durán Barba y el secretario general del Gobierno porteño, Marcos Peña, quiere reeditar el “efecto Armendáriz”, el fenómeno que implicó en 1983 la figura de Raúl Alfonsín y el impacto que consiguió en el territorio bonaerense, donde el peronismo se consideraba imbatible. La figura posicionada en esta oportunidad es María Eugenia Vidal, quien reafirmó la “pureza” de una renovación que no reniega de la justicia social promovida por Perón y Eva Perón a mediados del siglo pasado. “Hoy también se está generando una mística, sobre todo cultural, contra el autoritarismo y el uso de los planes sociales con fines electorales”, señaló. Para desmentir que su espacio tiene un tinte peronista, Macri confirmó que Carlos Reutemann lo representará como candidato a senador por Santa Fe. Se viene un final reñido, con oscilaciones permanentes y pronóstico de bandera verde.

arnaldo paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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