Sergio Dalma y el Chaqueño Palavecino hicieron vibrar Villa María
El Festival de Peñas de Villa María ratificó su habilidad para enhebrar lo diferente y en la segunda noche de la 46ma edición transitó con naturalidad entre la declamación romántica de Sergio Dalma, la sensibilidad ecléctica de Jairo, el melodismo familiero de Pimpinela y el infatigable fervor de Oscar `Chaqueño` Palavecino.
Doce mil espectadores poblaron el Anfiteatro Municipal Centenario -muchos otros siguieron la noche desde afuera- y acompañaron la segunda jornada de un festival que se había inaugurado el viernes con el pulso del salteño Jorge Rojas y la intensidad de Rosana.
Esta vez la apertura estuvo a cargo del español Sergio Dalma, que con su voz ronca atravesó diferentes climas.
Comenzó con una apelación al acervo de la música romántica italiana (”Sanza una Donna”, “La cosa más bella”) y terminó complaciendo al público con las canciones emblemáticas de su repertorio.
En ese recorrido, Dalma incluyó una versión de “El Mundo” -a dúo con el actor Juan Darthés, animador del festival-, la canción popularizada a través de la ficción “Dulce amor”, y otra de “Bailar pegados”, que provocó un salto en la carrera del español.
Al cordobés Jairo le tocó en suerte continuar la noche y subió al escenario Hernán Figueroa Reyes con sus armas habituales, apenas acomodadas al amplio espíritu sonoro de Villa María.
El cantante de Cruz de Eje acotó las citas al patrimonio folclórico, que tributó con mayor énfasis en Jesús María y Cosquín.
En esa línea, Jairo recurrió al formato canción de “Me encanta esta hora del día” y “La balacera”; a una versión abolerada del tango “Nada” y a una versión de “Ella ya me olvidó”, del legado de Leonardo Favio.
El desenlace siguió un libreto tan conocido como efectivo: la “Chacarera de las piedras”, de la caligrafía de Atahualpa Yupanqui, y la plegaría del “Ave María”.
Bien lejos de esa ambición musical, el dúo Pimpinela prosiguió la noche con dosis de su último álbum, “Estamos todos locos”, y mucho de los clásicos forjados en tres décadas en los escenarios.
Un juego escénico conocido, la ornamentación aportada por un grupo de bailarines y un soporte tímbrico sin exigencias completaron el esquema del dúo.
Finalmente, el Chaqueño Oscar Palavecino llevó los honores del cierre de la noche con una extenso repertorio en el que le puso voz a 25 canciones.
Hubo clásicos infaltables en su recorrido, como “Mi cielo terrenal”, y también obras que Palavecino viene probando y perfeccionando en sus últimas presentaciones.
Concluida su faena, el artista salteño manifestó su comodidad con mostrar su folclore de cuño norteño en un ámbito tan ecléctico como el Festival de Peñas.
Sin embargo, Palavecino advirtió que el folclore “peligra” porque “en los festivales folclóricos (no contó a Villa María entre ellos) hay cada vez menos folcloristas. No sé cómo será en diez años. Cada vez quedamos menos”, dijo con halo de preocupación.
Fuente: Télam
Doce mil espectadores poblaron el Anfiteatro Municipal Centenario -muchos otros siguieron la noche desde afuera- y acompañaron la segunda jornada de un festival que se había inaugurado el viernes con el pulso del salteño Jorge Rojas y la intensidad de Rosana.
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