Simón Riba, de familia de inmigrantes españoles, agricultores y lecheros del ayer
Neuquén
A principios del siglo XX llegó a Argentina, procedente de un pequeño pueblo llamado La Ginebrosa, en Teruel, Aragón, España, el matrimonio de Manuel Riba y Francisca Rebullida, en búsqueda de mejor trabajo y oportunidades para sus hijos.
Se asentaron en lo que hoy es Valentina Sur. Este matrimonio tuvo cuatro hijos: José y Mariano, nacidos en España, y Eduardo y Simón, neuquinos. En estas tierras se dedicaron a las tareas agrícolas: primero hicieron una quinta, tarea a la que Simón se dedicó desde temprana edad. Debido a que no había escuela primaria cerca de su casa, Manuel contrató a un maestro para que enseñara a sus hijos lectura y escritura y matemática elemental, lo que redundó en que, si bien no terminó la escuela primaria, Simón tenía una excelente ortografía y era hábil con los números.
Luego pusieron un tambo. Simón era el encargado de ordeñar y repartir la leche, con el típico carrito lechero, en aquel pueblo que era Neuquén. Y aunque debía madrugar para ir al reparto con sus hermanos, no dejó de asistir a las reuniones sociales que se hacían en la colonia. Su hija Alicia recuerda que Simón dejaba la bicicleta, se cambiaba de ropa y se iba al corral. “Calavera no chilla” decía su padre, rememorando aquellas épocas. Cuando vinieron los frutales –su verdadera pasión– se abocó a todas las tareas inherentes a la actividad y se las enseñaba a quienes trabajaban con él en la chacra.
Su hija recuerda “verlo regresar al hogar con mameluco y sombrero de corcho”. Los trabajos en la chacra eran muy duros, pero esto no impedía que el abuelo Manuel organizara reuniones en la propiedad que consistían en comida al aire libre debajo de los sauces. Concurrían personalidades del pueblo como don Serafín Peña y el matrimonio de Félix Pérez, El Chaval, y su esposa Benigna Arias, hermana de Constantino Arias, aquel balsero que ya historiamos. En aquellos años Benigna y esposo tenían en su casa a una de sus sobrinas, Rosa del Carmen Arias. Rosita y Simón se enamoraron, se casaron en julio de 1943 y en octubre de 1944 nació su única hija, Alicia Noemí.
Pero no solo la chacra ocupó la vida de Simón, fue un miembro activo del Neuquén: socio –llegó a ser vitalicio de todos– de los Clubes Pacífico, El Biguá y la Sociedad Española. Integró el directorio de Fudep, de Orfiva; presidió un lapso de tiempo la comisión vecinal de Colonia Valentina; formó parte del Consejo Directivo de CALF; incentivó a los vecinos para llevar a esa parte de la Colonia Valentina la luz eléctrica y el teléfono. Durante la intendencia de Teodoro Planas integró la Comisión que lo acompañaría, junto con Salvador Oses, Armando Álvarez y otros vecinos.
Los trabajos en la chacra eran muy duros, pero esto no impedía que el abuelo Manuel organizara reuniones en la propiedad que consistían en comida al aire libre debajo de los sauces.
Con el Ingeniero Gasparri y otros fruticultores viajaron a Sudáfrica para intercambiar conocimientos. A Simón le gustaba participar de las reuniones que realizaba el INTA, donde escuchaba y comentaba sus experiencias de tantos años.
En la década del 50 le compró una hectárea a su vecino don Cubitto y allí se construyó la casa propia, hasta entonces habían vivido en la casa familiar que se había edificado en la chacra en la época de los abuelos, y que luego se dividió en dos para las familias que formaron, primero Eduardo y luego Simón. Como el terreno comprado era pedregoso, Simón hizo traer una gran cantidad de tierra de costa para poder plantar árboles y flores; diseñó el parque con césped y pinos y un jardín en el que abundaban las rosas.
Su hija Alicia le dio cuatro nietos: Silvia, Gustavo, Estela y Laura, a quienes les hizo una pileta de natación para las reuniones familiares. Hoy tiene dos bisnietas, Valentina y Lara, hijas de Laura. Una historia de familia trabajadora que aportó su tarea y su esfuerzo para construir, de a poco y entre todos, esa tierra que estaba naciendo.
Beatriz Carolina Chávez
DNI 6.251.256
Neuquén
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora