“Sin criterio no hay turismo”
El 23/8/13, viajando desde El Calafate (ciudad muy hermosa) hacia Viedma en auto particular, por la Ruta 3 (que está muy bien mantenida), entre el kilómetro 1680 y 1600, nos agarró un temporal de nieve, sobre nieve que había ya en ruta. Por avatares de conductores que iban adelante y atrás tuve que salir a la banquina para no colisionar con el de adelante y, por la nieve acumulada, se encajó el auto. Hasta ahí todo muy bonito, nieve seca por supuesto. Me preparaba para sacar el vehículo, cuando me percaté que paró toda la fila de autos que iban en sentido contrario y, cual hinchada de fútbol, la gente se puso a ayudar sin que yo lo solicitara. No tuve más que sentarme en el vehículo y dar marcha atrás para sacarlo. Como no se movía, apareció una camioneta con eslinga, me ató de atrás y listo: seguí de viaje. Quiero agradecer a toda esas personas que fueron ángeles solidarios para este alma. Para el lector que estará leyendo y pensando que nada tiene que ver el título con lo escrito, pido disculpas. Quería antes agradecer a los anónimos que ayudan sin otro interés que la ayuda misma. Ese mismo día, llegando a Trelew y con tiempo de viaje penalizado por la nieve, me dirigí al museo peleontológico para visitarlo. Después de cargar nafta y consultar si era correcta la dirección que llevaba, felices, partimos. Entré en el estacionamiento de al lado, que es pago, para dejar el auto más tranquilo (llevaba los elementos de viaje). Encontré un lugar y me acomodé para entrar marcha atrás, cuando por el espejo veo que otro auto se metió de “trompa”. A todo esto yo tenía algo de bronca por el modo de manejar en Trelew. Cuando había entrado a cargar nafta, se metió un auto adelante. Le dije a mi señora: “debe estar apurado” y seguimos normal. Ante esta nueva situación, bajé del auto, me acerqué al conductor y le levanté la voz, respetuosamente, diciéndole que el lugar era mío y que estaba haciendo marcha atrás para estacionar. Bajó el vidrio una señora y me dijo directamente así: “Entro a trabajar”. Cuando le dije que yo estaba haciendo marcha atrás, me dijo “no te vi”. Soy caballero, pero ante esta situación de atropello le contesté “ahora me estás viendo y me hiciste bajar del auto, así que buscate otro lugar. Por el tono en que se lo dije dejó el lugar y se fue. La familia feliz fue directo a la cabina a pagar la hora y luego, al museo. Pasamos por la plaza y monumento en donde está la locomotora a vapor y mis chicos se subieron para sacar fotos. Sería fastidioso contar que para cruzar la calle con mis chicos lo hice como cruzaría la 9 de julio por el medio (crucé por la esquina y respetando las señales). Siendo ése un lugar turístico, nadie paró para ceder el paso. Ya en el museo, nos atendió una señorita o señora muy formal y nos comentó que cerraba a las 18 horas (yo ya sabía el dato) y tendríamos que recorrerlo en 30 minutos. “No hay problemas”, le comenté y a la pregunta de si alguien nos acompañaba nos dijo que no: tenía que hacer solo el recorrido (se paga la entrada y un guía hace el recorrido). “No hay problema”, le dije, tal cual Alf dice. Le comenté que estábamos de pasada y que nos recomendaron el museo y que luego seguiríamos viaje, que tardamos por la nieve y porque había alerta meteorológico en la zona; que, ya que íbamos a realizar un recorrido rápido por el museo y sin guía, si nos hacía una atención (entran dos, paga uno). Me contestó tajantemente “no, la tarifa es ésa y no se modifica”. “Entonces, póngame un guía, si es así”, le contesté defendiendo mi derecho de usuario. Me dijo “no” otra vez, “eso no corresponde por el tiempo”. “Si podés modificar algo del itinerario podés modificar el precio de la entrada”, le contesté, cual exiguo comerciante que no llegó a nada favorable. Eso me hizo sentir realmente muy molesto, no tuve más remedio que decir a mis hijos “no ingresamos” y a la señora/señorita, “gracias”. Se sumó otra señora que escuchó todo y dijo “venga mañana”. La miré, le lancé unos rayos con los ojos, sonreí y contesté; “no, sigo viaje ¿o no escuchaste todo lo que comenté?” Los miré a mis chicos y les dije en voz alta “vamos, no vengo nunca más a esta ciudad como turista” y si alguna vez quiero ver dinosaurios vamos a El Chocón y pasamos un fin de semana en el lugar de camping y pesca y vemos gente más agradable. Disculpen los lectores que son de Trelew y que nada tienen que ver con la situación fortuita que me tocó vivir a mí como turista de paso y que deben ser solícitos para con sus prójimos. Mis sinceras disculpas. Deberían ser solidarios con las situaciones imprevistas y sobre todo entender a los que viajando por la Argentina no tenemos otra opción que visitar ciudades de pasada o sólo para cargar nafta y aprovechar para conocer algo. Dionisio García DNI 21.702.115
Dionisio García DNI 21.702.115