Sin mirada atrás…
“No sé… sinceramente no le puedo responder”, señala Oscar Aguad cuando se le pregunta si uno de los problemas del radicalismo a la hora de gobernar en lo que va de la democracia fue cierta inercia que -a juzgar por James Neilson- lo convenció de que, “de alguna manera, siempre el tiempo soluciona los problemas”. “Creo -acota Aguad- que el radicalismo ha tendido, en determinados momentos, a funcionar sin hoja de ruta…Y ha existido también ausencia de autocrítica, de reflexión sobre -por ejemplo- por qué nos fuimos anticipadamente del gobierno en el ´89, o por qué paso con la administración De la Rúa. Y si uno no mira su propia historia, si no somete esa historia a interrogatorio… bueno… – ¿Bueno qué? – Y… no recupera nunca la vertical, le pesa todo. – ¿Por qué el déficit de autocrítica, de revisión? – No sé… muchas respuestas. Tozudeces de algunos dirigentes; lo vertiginoso y exigente que suele ser el trámite histórico. – ¿Por dónde seguirá sus pasos políticos? – Militar y militar. Y militar buscando a los jóvenes; alentarlos a que vengan a la política, a inyectarles el germen de que es posible un país más digno; buscar a los jóvenes que no han visto trabajar a sus padres, inyectarles el germen de la evolución social. – ¿Por qué no quiere hablar de la división que estalló en el bloque nacional de diputados de la UCR por el caso Repsol-YPF? – Ya está…ya está. Cada uno actuó en consonancia con sus convicciones… ya está. – Pero usted marcó diferencias importantes… – Ya está. – Hoy la UCR de Córdoba es, desde lo institucional y en términos comparativos, la que gobierna más gente vía comunas e intendencias. Más de dos millones de personas. ¿Le dice algo en relación a lo que le sucede al partido en el resto del país? – Que seremos el próximo gobierno provincial, y nuestro retorno incidirá en el concierto nacional del partido… Como en los tiempos de (Amadeo) Sabattini, cuando todo el radicalismo se caía, se desvanecía, en Córdoba le ganamos a los conservadores y fuimos un viento vigoroso para fortalecer al conjunto del partido. Pero claro hay un espacio donde el radicalismo perdió la brújula: Capital Federal y provincia de Buenos Aires. Indispensables para la gravitación electoral del partido… Creo que las dirigencias partidarias de ambos distritos tienen que reflexionar mucho sobre lo que les está sucediendo.