Siria: 23 muertos tras el veto de Rusia y China al plan de paz

La ONU no logró frenar la represión del presidente Al Assad

Redacción

Por Redacción

Las víctimas de la represión siguieron apareciendo en distintas ciudades que se oponen al régimen.

DAMASCO (Télam).- Otras 23 personas murieron ayer en Siria, un día después de que el Consejo de Seguridad de la ONU fracasó en su intento de aprobar una resolución impulsada por países árabes y occidentales para frenar la represión ordenada por el presidente Bashar al Assad, debido al veto de Rusia y China. Los fallecidos, entre los que se encuentran dos niños y una mujer, cayeron en enfrentamientos en Damasco, tres de Idlib y 16 de la central Homs, bastión de la oposición donde ayer ocurrió la mayor masacre desde que comenzó la revuelta en Siria hace 11 meses, al morir al menos 300 personas. En los últimos 11 meses, la represión de las fuerzas de Al Assad mató a unas 6.000 personas. La televisión estatal siria mostró ayer imágenes de Assad rezando con clérigos musulmanes y escuchando versos del Corán en una mezquita de Damasco con motivo del cumpleaños del profeta Mahoma. El veto de Moscú y Beijing a una resolución contra Damasco que condenaba la violencia, exigía el fin de la represión y apoyaba un plan de la Liga Árabe para facilitar una transición política sin demandar la renuncia de Al Assad, generó reacciones entre los países que votaron a favor: Estados Unidos, Reino Unido y Francia, y los diez miembros no permanentes del Consejo de Seguridad. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, calificó al veto de “farsa”, y aseguró que su país busca reforzar las sanciones. El ministro Exteriores británico, William Hague, dijo que Moscú y Beijing dieron la espalda al mundo árabe, mientras que el canciller francés, Alain Juppé, dijo que “están evitando que la intervención del Consejo de Seguridad traiga una solución pacífica a esta tragedia”. “Esos dos países tienen una horrible responsabilidad a los ojos del mundo y del pueblo sirio”, aseguró. Siria logró esquivar una intervención internacional gracias a su alianza con Moscú, que provee de armas a Damasco, y que tiene en el país árabe su única base naval fuera de Rusia. El primer fracaso del Consejo de Seguridad fue en octubre, también por la oposición de Rusia y China. El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, acusó a los que defendían la resolución de “instar a un cambio de régimen, empujar a la oposición hacia el poder y promover la lucha armada”.


Las víctimas de la represión siguieron apareciendo en distintas ciudades que se oponen al régimen.

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