“Sobre mi título de abogado”
Sr. director:
El 12 de mayo el diario “Río Negro” publicó una noticia en la que erróneamente se señalaba que había sido procesado por ejercer la abogacía sin título, lo que es falso y además nunca he hecho; de la misma manera que tampoco es verdad que se me haya impuesto multa alguna.
Lo erróneo de la afirmación sobre la multa debería haber sido evidente aún para el no especialista en cuanto a que la supuesta multa equivaldría a una condena, contradiciendo al ya erróneo título, y debería además tener un monto cierto y no una escala.
Lo que sí es cierto es que la Cámara Federal de Roca decidió mi procesamiento por aceptar un cargo para el que no tengo los requisitos legales, situación generada por un error clerical, seguido de la falta de control por parte del Consejo de la Magistratura de la Nación y mi descuido en leer sólo los requisitos de la ley del Consejo de la Magistratura, que cumplo, y no su reglamento interno –uno de los siete de ellos–, lo que está lejos de constituir un crimen, tal cual lo expresó la jueza federal de Viedma cuando dictó mi sobreseimiento por tal delito.
No es mi intención dictar la política editorial del diario, pero me parece que a los efectos de seguir con los altos estándares periodísticos que el mismo ha tenido aún en las épocas más oscuras de nuestro país, y teniendo en cuenta que el 7 de septiembre de agosto del 2014 publicó una nota sobre la investigación que la fiscal federal de Viedma había iniciado sobre la validez de mis títulos, correspondía que la nota hiciera énfasis en que la dispendiosa investigación de más de un año finalizó con la confirmación, de la Cámara Federal de Roca, de mi sobreseimiento en los todos los delitos a los que su nota de aquel año hacía referencia. Ya que mis títulos extranjeros son perfectamente válidos, cumplo por demás con los requisitos para ser profesor universitario en Derecho y gané un concurso regular sin impugnaciones de acuerdo al derecho vigente, nota aquella a la que espero agregue esta carta como relacionada en su versión en línea.
Permítame hacerle notar que quizás, y abusando de su buena voluntad y de mi carácter de profesor titular de Derecho por concurso que ha sido profesor de Derecho en el Reino Unido, los Estados Unidos y Francia y premiado por tal labor en varios países – tal como el diario que usted dirige ha reseñado en más de una oportunidad–, lo que sí merece una profunda investigación periodística es saber por qué y cómo la misma fiscal que demostró una llamativa inactividad en causas con denuncias específicas que involucraban delitos como corrupción estatal y aberrantes como la trata de personas y abuso de menores dedica su tiempo y el dinero de todos en iniciar, de oficio, y proseguir con una tenacidad inusual una causa en la que se demostró que los tres delitos originalmente imputados eran fruto de su imaginación y desconocimiento del Derecho, y el cuarto también llamativamente agregado luego y sin constancia del cómo en la causa, inexistente por no tener uno de los requisitos esenciales para su consumación, que en todo caso no ha tenido efecto alguno ya que el cargo que acepté por error no fue nunca ejercido.
Le agradezco su amable atención y la publicación de esta corta aclaración.
Fernando Barrio
DNI 20.691.888
Fernando Barrio
DNI 20.691.888