Aniversario Fernández Oro: Los emprendedores como motor productivo que transforma a la localidad
Desde viñedos de autor, miel, hongos agroecológicos pasando por cerveza artesanal, vermuth, almendras con todos sus derivados, hasta dulces y conservas 100% artesanales.
Fernández Oro, está ubicada estratégicamente en el corazón productivo del Alto Valle, atraviesa un auge de diversificación económica gracias a una nueva generación de productores y cooperativas. El impacto de estos proyectos, combinan la tradición de la tierra con propuestas de valor agregado, sustentabilidad y turismo rural.
Identidad vitivinícola y bodegas de autor
El circuito de los Caminos del Vino de Río Negro tiene un anclaje fundamental en esta localidad, caracterizada por viñedos boutique de alta calidad y propuestas de enoturismo.
- Bodega Aonikenk: un establecimiento de formato familiar y de viñedos urbanos en constante crecimiento. Destacan por su esmerada recolección manual, sumado a una oferta activa de tardes de degustación y eventos culturales entre sus hileras de Malbec y Merlot.
- Bodega Gennari: con casi 70 años de trayectoria en la región, la tercera generación de esta familia mantiene vivo el legado productivo. Evolucionaron del deshidratado de frutas a la elaboración de vinos finos de exportación y la venta de productos regionales tradicionales.
- Bodega Miras: liderada por el enólogo Marcelo Miras, es un referente ineludible de la vitivinicultura patagónica. Se enfoca en el rescate de viñedos antiguos y la producción de varietales con una fuerte identidad de terruño.
Alimentos conscientes y el poder de la tierra
La innovación alimentaria se apoya en procesos agroecológicos y el cooperativismo local como:
- Apicultores del Comahue: un emprendimiento dedicado a la apicultura consciente. Elabora miel pura de alta calidad a partir de las floraciones del valle, preservando el ecosistema de abejas local.
- Fusión Funga: un proyecto donde se producen gírgolas, melena de león y shiitake frescos, además de agregar valor con patés, escabeches y tinturas madre.
- Aromáticas del Valle: cooperativa situada en el Complejo Agroindustrial local. Cultivan hierbas 100% agroecológicas y las transforman en infusiones, aceites esenciales por destilación, condimentos y cosmética natural.
- Fruch: una marca que revoluciona el mercado de los snacks saludables mediante la deshidratación de frutas (manzanas y peras), ofreciendo alternativas sin aditivos que aprovechan al máximo la riqueza frutícola orense.
- Mujeres de Oro en Acción (MOA): es una cooperativa de trabajo nacida de la necesidad en 2010. Elaboran de forma artesanal mermeladas, dulces 100% pulpa y conservas vegetales sin aditivos en su propia fábrica dentro del parque agroindustrial.
- Cerveza artesanal Relmu: este emprendimiento representa la evolución de la cultura cervecera local. Utilizan lúpulos de la zona para confeccionar estilos con identidad patagónica.
La revolución del vermuth en el garaje
Julián Roldán nació en Pehuajó, pero criado en Cipolletti, se radicó hace dos años en Fernández Oro junto a su pareja. Aunque su profesión es la de técnico dental, su verdadera pasión siempre estuvo ligada a la gastronomía. En 2022, durante un viaje a Mendoza, el descubrimiento de una vermutería boutique despertó en él una fascinación inmediata por esta bebida que consumían sus abuelos.

Lo que comenzó como un hobby de experimentación casera con frascos de dos litros, pronto demandó mayor escala. Julián comenzó a capacitarse con enólogos, a estudiar botánicos y a perfeccionar una receta propia que tardó dos años en consolidarse. Para profesionalizar el proyecto, transformó por completo el garaje de su nuevo hogar. El proceso demandó un año y medio de obras intensas, reformas edilicias e inversión en tecnología de acero inoxidable para cumplir con las exigencias de bromatología.
Hoy, bajo la marca habilitada Burja, el emprendimiento produce lotes artesanales en un tanque de 400 litros, con una capacidad mensual que proyecta los 600 litros. Fiel a la identidad productiva de la región, Burja se elabora mediante una maceración fina que utiliza como base un vino Malbec joven de la bodega Miras. El resultado es un vermut semidulce, herbal y especiado con 20 hierbas seleccionadas, un producto hecho totalmente a mano que ya se abre paso con fuerza en la alta gastronomía regional.
De la tradición frutícola al éxito de los frutos secos
La historia de Laura González (@aumasi.chacra) es un puente perfecto entre el pasado dorado del Alto Valle y la innovación agroecológica actual. Nacida en Fernández Oro, creció entre los frutales de la chacra de sus padres y abuelos.
Aunque la vida y su profesión la llevaron a convertirse en Contadora, el lazo con la tierra nunca se cortó. Cuando las crisis económicas y los cambios familiares pusieron en riesgo la continuidad de la propiedad de 5,5 has ubicada sobre la Ruta 22, ella decidió resistir y transformar el paisaje familiar.
En 2016, motivada por la búsqueda de un proyecto sostenible, descubrió en las almendras la alternativa productiva. Guiada por un ingeniero agrónomo especialista en frutos secos, inició una reconversión total del suelo utilizando tecnología de nivelación láser para garantizar la máxima eficiencia hídrica y de nutrientes.
Lo que comenzó en 2017 con una plantación experimental de 300 ejemplares, hoy se consolidó como un microemprendimiento robusto con 3 hectáreas en producción activa. Laura asumió el desafío de forma gradual, combinando las inversiones estructurales con el trabajo manual. Ella misma aprendió el arte de la poda, convirtiendo las tareas agrícolas en su cable a tierra. Con la materia prima, las almendras, han comenzado a hacer y vender harina, para sumar un producto más al emprendimiento.
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