Arbolado urbano: el bien común que hace más habitables las ciudades

En ciudades cada vez más cálidas, los árboles de vereda son aliados para generar sombra, bajar la temperatura y mejorar el ambiente urbano. Especialistas explican por qué podar menos, y mejor, es la clave.

Por Natalia López

Un ejemplo de buenas practicas de poda. Foto gentileza: Ing.Agr. Rafael de Rossi.

Cada invierno se repite la escena: motosierras, ramas apiladas en las veredas y árboles que, muchas veces, quedan reducidos a simples troncos. Sin embargo, la poda urbana no consiste en cortar por cortar. Muy por el contrario, especialistas advierten que un árbol sano necesita la menor intervención posible y que una mala poda puede afectar su equilibrio durante años.

«El árbol, cuanto menos lo intervenís, más equilibrado es y mejor está. Más sano», resume la ingeniera agrónoma Verónica Boltshauser, responsable técnica del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica de Río Negro, con sede en General Roca.

Qué función cumple la poda en la ciudad


En ciudades como las del Alto Valle, donde el verano trae temperaturas extremas y una fuerte radiación solar, el arbolado urbano cumple una función mucho más importante que la estética. Brinda sombra, reduce la temperatura del ambiente, atenúa el viento y mejora la calidad de vida de quienes habitan la ciudad.

«Lo que buscás en la vereda es tener sombra en verano, bajar la temperatura, tener protección del viento y de la irradiación», explica la especialista. Al mismo tiempo, recuerda que los árboles elegidos para las veredas son, en su mayoría, de hoja caduca: pierden el follaje en invierno para permitir que el sol llegue a las viviendas durante los meses fríos.

El árbol cuanto menos intervenciones tenga, más sano está. Foto gentileza: Ing.Agr. Rafael de Rossi.

Según Boltshauser, uno de los errores más frecuentes proviene de trasladar las prácticas de la fruticultura al arbolado urbano. «Venimos de una cultura muy ligada a la fruticultura y se trasladaba la poda del árbol frutal al de vereda. Y ese no es el concepto», sostiene. Mientras que en un monte frutal la poda busca mejorar la producción y la calidad del fruto, en la ciudad el objetivo es completamente distinto.

Recomendaciones y errores comunes


La función principal de la poda urbana es garantizar la convivencia entre el árbol y la infraestructura: despejar el paso de peatones, permitir el tendido de cables, evitar que las ramas tapen luminarias, interfieran con el tránsito o golpeen viviendas. «La poda urbana consiste en sacar las ramas que están en los lugares que molestan», resume.

Para la ingeniera agrónoma, cuando un árbol necesita podas intensas todos los años, el problema suele estar en otro lado. «Si lo tenés que podar siempre porque molesta con algo, es que la especie no fue la adecuada», afirma. En esos casos, considera que puede ser más conveniente gestionar su reemplazo por otra especie adaptada al espacio disponible.

Las podas excesivas poda puede afectar el desarrollo futuro del árbol. Foto gentileza: Ing.Agr. Rafael de Rossi.

La elección correcta depende del ancho de la vereda, el desarrollo que alcanzará el árbol y las características del lugar. Plantar una especie demasiado grande en un espacio reducido termina generando conflictos con cables, viviendas o tránsito, que luego derivan en podas excesivas.

La época recomendada es el invierno, cuando el árbol entra en reposo vegetativo.»En invierno no hay movimiento de savia. Las heridas que producen los cortes quedan menos expuestas y por eso se eligen esos meses», explica Boltshauser. Aclara, de todos modos, que pequeñas intervenciones para retirar una rama quebrada o que obstaculiza el paso pueden realizarse en cualquier momento del año.

Una poda incorrecta puede afectar el desarrollo futuro del árbol. Foto gentileza: Ing.Agr. Rafael de Rossi.

También existe una regla básica: no retirar más de un tercio de la copa.»La poda no debería superar el 30% del árbol. Con ese límite no suele haber grandes problemas de desequilibrio», señala. «Cuando observamos podas muy drásticas y /o recurrentes en los mismos casos, hay que ver si el árbol ya no está causando problemas de obstrucción de cañerías en la vivienda«, agregó.

La tarea no termina cuando cae la última rama. Los restos de poda requieren una disposición adecuada. Boltshauser destaca que muchos podadores ya reutilizan ese material para producir chips de madera destinados a cubrir canteros y conservar la humedad del suelo. En cambio, advierte que la quema de ramas y hojas continúa siendo una práctica riesgosa; está prohibida y se sigue haciendo.

La importancia de la poda urbana frente al cambio climático


La especialista considera que, frente al aumento de las temperaturas, el árbol de vereda pasó de ser un elemento ornamental a convertirse en una infraestructura ambiental indispensable. «El árbol de vereda se pone como un actor fundamental», afirma. «Podés caminar de sombra en sombra. El arbolado urbano baja la temperatura general de la ciudad». Además de refrescar el ambiente, sostiene que los árboles favorecen la biodiversidad y hacen más agradables los espacios urbanos.

La época recomendada es el invierno, cuando el árbol entra en reposo vegetativo. Foto gentileza: Ing.Agr. Rafael de Rossi.

«Despertarse y encontrar distintas especies de pájaros en los árboles mejora la vida», dice. «Hay estudios que muestran que cuanto mayor es el índice de verde de una ciudad, más cuidado y bienestar perciben sus habitantes».

En definitiva, concluye, cuidar el arbolado urbano no implica podar más, sino hacerlo mejor. Cada árbol bien manejado es una inversión en sombra, biodiversidad y calidad de vida para toda la ciudad.

Qué establece la normativa en General Roca


La Ordenanza 4915/20 regula la poda y la extracción del arbolado público en General Roca. La normativa establece que toda intervención requiere autorización previa del Municipio: la poda solo puede realizarse durante los meses de junio y julio, mientras que la extracción de ejemplares puede solicitarse durante todo el año cuando existan motivos que la justifiquen.

Además, prevé multas para quienes poden sin permiso, dañen o extraigan árboles de la vía pública, así como para quienes abandonen ramas y restos de poda en plazas, paseos o espacios verdes. Los residuos deben ser retirados de inmediato por el frentista y trasladados a las Plantas Municipales de Tratamiento de Residuos. El Municipio también recomienda que las tareas sean realizadas por podadores certificados.

Para obtener la autorización, los vecinos deben iniciar el trámite mediante una nota dirigida a la Dirección de Servicios Públicos, que puede presentarse de forma digital a través del sitio web municipal o presencialmente en Mesa de Entradas (Mitre 710).

Una vez evaluada la solicitud, el permiso se retira en la Dirección de Servicios Públicos, ubicada en España 1650. En la página oficial del Municipio también está disponible el listado de podadores habilitados para realizar este tipo de trabajos.


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