Cabalgatas: una pasión que incluye a los niños en Roca

A unos siete kilómetros del río Negro, en Roca, Ariel Piñeiro montó su complejo donde los chicos pueden reencontrase con las tradiciones criollas. El objetivo es que puedan desconectarse de las tecnologías y tener contacto con los animales.





Matías de nueve años cabalga emocionado al General al costado de la calle rural Lago Quillén, en Paso Córdoba. Los ojos del pequeño brillan mientras es guiado por una instructora. La caravana de niños y adultos recorrerá siete kilómetros hasta el río Negro.


Es la primera vez que estos chicos tienen esta experiencia con los majestuosos caballos. La excursión es parte de la propuesta que ofrece el complejo ecuestre Resolana ubicado en Lago Quillén y Avellaneda.
El proyecto de Ariel Piñeiro, un ganadero de Roca, es que las familias pueden reencontrase con la tradiciones criollas. Allí tienen contacto con las ovejas y los caballos. Se desconectan de las tecnologías y viven una experiencia única recuperando las raíces nacionales.

“Este sueño lo tengo desde adolescente, siempre estuve enroscado con los caballos, con los animales del campo. La idea es trabajar con chicos para que puedan saber de que se trata la tradición, nuestra cultura”, expresó orgulloso Ariel.

Los chicos disfrutan alimentando a las ovejas.

Luego de buscar varias chacras para montar su complejo encontró el lugar perfecto a unos pocos kilómetros del río. “Vienen varias familias de distintos lugares. Hay chicos que saben de caballos y otros que nunca han interactuado con animales. Acá aprenden para que usa cada ejemplar. Al menos se llevan el conocimiento de interactuar con una vaca, un caballo o una oveja”, explicó.

El predio tiene dos hectáreas. De un lado se encuentran los corrales y un salón con baños. Del otro extremo hay un sector amplio donde se realizan destrezas y jineteadas.
“Tenemos en total 12 caballos, hay criollos, un cuarto de milla. También ovejas productoras de carne de raza Hampshire Down con corderos recién nacidos. Queremos sumar después aves de corral”, señaló.
En verano quiere ofrecer talleres de folklore, guitarra, de acordeonista y de soguero. A medida que pasa el tiempo se va ampliando el proyecto.

“La idea es llegar con la tradición a los chicos, que sepan de dónde venimos, que se dispersen, que se desconecten del celular y la televisión y volver la crianza de antes. Acá se entretienen dándoles de comer a los caballos, las ovejas y las gallinas”, sostuvo.

Poco a poco los jóvenes jinetes toman confianza.

Ariel contó que las familias se van contentas porque tuvieron una experiencia nueva. Su objetivo es armar una escuela para que aprendan todo lo relacionado con los equinos, “como se ensilla, se monta. El caballo atrae a todos. Han venido niños con miedo hasta que se subieron y no después no se querían bajar”, describió.
“El otro día también llegó una chica que nunca había andado a caballo se subió, hizo una cabalgata hasta el río y a la vuelta se vino andando sola”, mencionó contento.

Las cabalgas de 20 a 30 minutos se realizan dentro del predio y también hay caravanas que van hasta el río Negro que está a siete kilómetros. “En verano queremos hacer cabalgatas más largas de cuatro horas, con cena campera”, contó.

Guadalupe del Valle es la coordinadora a cargo de la recreación en el complejo y señaló que han concurrido al lugar familias de Neuquén y Cipolletti.
Detalló que las visitas son con previa reserva y que hay diferentes alternativas para interactuar con los animales. “Se pueden realizar paseos a caballo de iniciación a la monta que tienen una duración de 20 a 30 minutos. Los chicos lo pueden hacer a partir de los tres años y también adultos”, señaló.
Luego están las cabalgatas de larga duración que se prolongan más de una hora y media. “Tienen una complejidad mayor porque se requiere una previa experiencia en la monta. Salen de Resolana y van hasta el río”, contó.

Guadalupe señaló que están recibiendo entre 30 y 40 familias por día. “Estamos teniendo una buena convocatoria para el tiempo que llevamos abierto”, reconoció.
“La entrada al predio para pasar el día es de $700 para los chicos y $1.000 para adultos. Por otro lado las cabalgatas salen a partir de los $2.000 por persona. En cada propuesta se ofrece una merienda”, enumeró.


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