Cada vez más personas también leen las etiquetas de los snacks que compran para sus mascotas

El interés por una alimentación más consciente ya no se limita a las personas. Especialistas y fabricantes advierten un crecimiento en la demanda de productos con ingredientes simples, proteínas identificables y menor nivel de procesamiento para perros y gatos.

Redacción

Por Redacción

Durante mucho tiempo, revisar la lista de ingredientes fue una costumbre asociada casi exclusivamente a quienes buscaban llevar una alimentación saludable o tenían necesidades nutricionales específicas. Sin embargo, esa práctica comenzó a extenderse a otro integrante de la familia: las mascotas.

Cuando las mascotas también entran en la lista de compras saludables


Cada vez son más los consumidores que prestan atención a la composición de los snacks y alimentos que eligen para perros y gatos. La búsqueda apunta a etiquetas más simples, con menos ingredientes, proteínas fácilmente identificables y procesos de elaboración que conserven mejor las propiedades originales de los alimentos.

En ese contexto, tecnologías como la liofilización empezaron a ganar espacio dentro de la industria de alimentos para mascotas. Este sistema permite conservar la carne mediante deshidratación a bajas temperaturas, sin necesidad de incorporar conservantes, colorantes ni otros aditivos, lo que da lugar a formulaciones más sencillas.

Crece el interés por conocer qué contienen los alimentos para animales de compañía.

La tendencia también comienza a verse reflejada en emprendimientos argentinos. Uno de ellos es Panthera, una línea de snacks para perros y gatos elaborados con un único ingrediente, como carne vacuna, pollo, cordero o hígado liofilizados, desarrollada por Pomona Foods, empresa que ya utilizaba esta tecnología para frutas y verduras destinadas al consumo humano.

«Durante mucho tiempo la conversación sobre alimentación saludable estuvo centrada exclusivamente en las personas. Hoy vemos que quienes tienen mascotas quieren entender qué les están ofreciendo y buscan productos con ingredientes reconocibles y formulaciones más simples. El cambio no pasa por agregar más componentes, sino por preguntarse cuáles realmente hacen falta. En nuestro caso, elegimos trabajar con proteína animal real porque creemos que muchas veces menos es más cuando se trata de nutrición», explica Mateo de la Rúa, fundador de Pomona Foods y Panthera.

Más allá de las marcas que impulsan este tipo de propuestas, el fenómeno refleja un cambio de hábitos de consumo. Así como ocurre con los alimentos destinados a las personas, crece el interés por conocer el origen de los ingredientes, el grado de procesamiento y la composición de aquello que también forma parte de la alimentación cotidiana de perros y gatos.

Una tendencia que también llegó al plato de perros y gatos. Gentileza.

Durante mucho tiempo, revisar la lista de ingredientes fue una costumbre asociada casi exclusivamente a quienes buscaban llevar una alimentación saludable o tenían necesidades nutricionales específicas. Sin embargo, esa práctica comenzó a extenderse a otro integrante de la familia: las mascotas.

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