Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal: dolor, fatiga y diarrea, las señales de alerta
El desafío de convivir con esta enfermedad crónica que afecta la calidad de vida. Los síntomas, el arsenal terapético y la importancia del diagnóstico temprano para mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones.
El 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal que, en el último tiempo, aumentó notablemente su incidencia en los países de América Latina.
Tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn causan inflamación crónica en el aparato digestivo. Entre los síntomas, pueden generar dolor abdominal, diarrea persistente, sangrado intestinal, pérdida de peso, fatiga, fiebre e incluso dolor en las articulaciones.
¿Por qué la importancia de visibilizar estas enfermedades? Son cada vez más frecuentes y mucha gente las desconoce. «Los síntomas y las complicaciones alteran significativamente la calidad de vida. Tienen un fuerte impacto en la productividad, generan ausentismo laboral y afectan la vida emocional, sexual, en suma, todas las esferas«, planteó Germán Ortmann, médico gastroenterólogo especialista en Enfermedades Inflamatorias en el hospital Ramón Carrillo de Bariloche y el sanatorio San Carlos.
Comentó que tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn «tienen como rasgo común: la inflamación crónica del tubo digestivo, pero se manifiestan de manera diferente«. La primera afecta más al colon; la otra, cualquier parte del tubo digestivo. «Son enfermedades crónicas inflamatorias inmunomediadas, es decir que se producen por desequilibrio en la inmunidad. Son multifactoriales: dependen de la predisposición genética, factores ambientales, la alimentación, el estrés. Muchos factores que se alinean y disparan un proceso inflamatorio que no se detiene», puntualizó el especialista.
Afecta tanto a hombres como mujeres, a cualquier edad. Sin embargo, registran dos picos de incidencia: puede aparecer entre los 20 y 40 años, pero también entre los 60 y 70 años.
Históricamente, estas patologías presentaban una mayor prevalencia en el Hemisferio Norte y en países con un alto grado de industrialización. Sin embargo, los especialistas explican que el panorama epidemiológico está cambiando de forma acelerada y la incidencia en Latinoamerica está en aumento. «Es una enfermedad en claro crecimiento. En mi caso, comencé asistiendo a dos pacientes en Bariloche y hoy la casuística personal supera los 60 bajo seguimiento», señala Ortmann, quien volcó su práctica médica hacia la especialización en estas patologías.
El diagnóstico, un rompecabezas
El médico aseguró que el diagnóstico de estas enfermedades es complejo. «Se basa en la suma de distintas piezas: clínica, laboratorio, endoscopía -colonoscopía-, una biopsia -que no es categórica-, y las imágenes. Uno se vale de todo eso. Cuando el rompecabezas cierra, se hace el diagnóstico», especificó.
Hoy hay muchas fundaciones que trabajan en torno a estas enfermedades con pacientes, brindando información y contención. «Pero mucha otra gente no tiene idea y tiene síntomas que podrían ser compatibles y dan vueltas años y años hasta que algún especialista baraja la idea de esa enfermedad«, señaló.
Recalcó la importancia del diagnóstico temprano ya que el tratamiento efectivo oportuno mejora el pronóstico a largo plazo. «Uno apunta a mejorar la calidad de vida, pero el tema es que cuanto más tiempo pasa con inflamación activa, no controlada, más difícil es el tratamiento y a largo plazo hay mayor riesgo de complicaciones», indicó. En este sentido, aumentan las chances de cáncer de colon, infecciones y los riesgos de cirugía debido a la misma inflamación.
Los casos son muy heterogéneos y «no es igual un paciente de 17 años que uno de 75». Sin embargo, existe «un arsenal terapéutico«, con múltiples tratamientos efectivos que se personalizan de acuerdo a las características de la enfermedad y cada paciente.
El abordaje de estas enfermedades es multidisciplinario. «El médico debe ser gastroenterólogo, pero afecta la nutrición, la salud mental, se requieren cirujanos especializados y hay enfemeros especializados en enfermedades inflamatorias. Es una enfemedad crónica y sin un baño cerca, muchos no se animan ni a salir a la calle. Es complejo«, concluyó.
¿Cuáles son los síntomas?
Se estima que hay entre 40 y 60 cada casos de enfermedades intestinales inflamatorias cada 100 mil habitantes. Argentina recién está trabajando en un estudio de prevalencia. «Lo que se sabe -aseguró Ortmann- es que se trata de una enfermedad prevalente que aumenta la incidencia en países de América Latina. De modo que se esperan más casos para dentro de 10 años».
¿Cuáles son los síntomas de las enfermedades intestinales inflamatorias? El común denominador en ambas es el dolor abdominal, la diarrea y la fatiga.
La colitis ulcerosa presenta dolor abdominal, sangrado en las evacuaciones, mocos en las heces, diarreas que varían en intensidad. Puede hasta provocar fiebre.
La enfermedad de Crohn es más difícil de diagnosticar. Muchas veces, no presenta sangrado. Si afecta el intestino puede generar una pérdida de peso, diarrea y dolor abdominal.
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