Efecto Garrahan: científicos de la Patagonia juntaron más de 250.000 tapitas y revelaron un dato ambiental oculto

El Conicet Patagonia Norte y vecinos de Bariloche recolectaron 658 kilos de plástico para el hospital pediátrico. Una investigación midió el impacto real de la campaña en las III Jornadas Internacionales de Residuos y demostró cuánto petróleo se ahorró.

Por Naira Torres Bel

Una acción cotidiana y silenciosa se convirtió en un verdadero hito de la economía circular en el sur argentino. Integrantes de Conicet Patagonia Norte, con sede en Bariloche, logró recolectar y reciclar un total de 658 kilos de tapitas plásticas destinadas de forma íntegra a la Fundación Garrahan. La campaña, que se sostuvo de manera ininterrumpida, combinó el financiamiento de insumos médicos para pacientes pediátricos con un drástico alivio ambiental para la región.

El volumen acopiado en el contenedor de la Avenida de los Pioneros equivale a un universo de entre 260.000 y 320.000 tapitas. Lejos de quedar solo en la foto solidaria, el proyecto sumó un riguroso análisis científico liderado por investigadores locales, quienes midieron la huella de carbono y expusieron los resultados en las III Jornadas Internacionales de Investigación y Acción sobre Residuos celebradas en marzo de 2026.


Radiografía del impacto del plástico: lo que se le ahorró al planeta desde la Patagonia


La investigación, encabezada por el científico Daniel García (investigador del Inibioma de Conicet y la UNCo), tradujo las bolsas de plástico recolectadas por los vecinos en datos duros de sustitución ecológica:

La recuperación de este volumen de plástico evitó el uso y refinamiento de aproximadamente 1.000 litros de petróleo. Lo que significa que se logró retirar del circuito de descarte cerca de 3,3 metros cúbicos de material altamente contaminante que hubiera tardado siglos en degradarse.

El pesaje y la clasificación se realizaron de forma trimestral por el personal administrativo, mientras que la empresa Cruz del Sur garantizó el traslado sin costo hacia Buenos Aires.


Una red nacida «a mano» en Bariloche


La iniciativa «Destapá tu corazón» nació de la inquietud del personal de Recursos Humanos y el área de Mantenimiento de la sede andina. Rodrigo Lucero, operario de la institución, fabricó el primer contenedor con sus propias manos para evitar que el plástico terminara en el vertedero local.

Hoy, la sede del organismo de ciencia en la cordillera funciona como un nodo crítico de reciclaje en articulación con el tejido social de Bariloche:

  • Vidrio, papel y cartón: se derivan de forma directa a la Asociación de Recicladores Bariloche (ARB).
  • Plásticos PET y latas de aluminio: se entregan a la Cooperativa Jóvenes por Bariloche.
  • Ecoladrillos: se acopian para los desarrollos habitacionales del Proyecto Casas Arenson.

«Lo más valioso fue el compromiso sostenido de quienes mantuvieron la campaña y sistematizaron los datos», destacó el investigador Daniel García tras su ponencia internacional.

Para los coordinadores del programa, como Sofía Schmidt, el verdadero éxito radica en demostrarle al vecino que «su acción cotidiana genera un bienestar comunitario medible» y que el desecho de un hogar puede financiar la complejidad médica de un hospital nacional.


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