Capturan un momento único: Apepú y su cachorro juegan en el Parque Nacional Iguazú

Las cámaras del Parque Nacional Iguazú captaron un tierno juego de la yaguareté Apepú y su cría. El valor del registro de la yaguareté Apepú para la conservación en Misiones.

Redacción

Por Redacción

Proyecto Yaguareté, el programa científico que se despliega en el Parque Nacional Iguazú.-

Proyecto Yaguareté, el programa científico que se despliega en el Parque Nacional Iguazú.-

Las postales más bellas de la biodiversidad argentina vuelven a conmover: la atención de los ambientalistas y usuarios se centró en las selvas del norte del país, tras confirmarse la difusión de un registro audiovisual de valor científico incalculable.

En el marco del monitoreo bianual de grandes felinos que se lleva a cabo en el Parque Nacional Iguazú, los investigadores de la Administración de Parques Nacionales (APN) e integrantes del Proyecto Yaguareté lograron filmar a la mítica hembra bautizada como Apepú —palabra que en lengua guaraní evoca a la naranja agria— jugando e interactuando de forma distendida con su nueva cría nacida en libertad.

La escena, capturada por cámaras trampa de visión nocturna, muestra al pequeño ejemplar realizando embestidas lúdicas sobre las patas de su madre, un comportamiento sumamente infrecuente de documentar en estado silvestre y que fue celebrado por la comunidad científica como un símbolo de esperanza para la fauna autóctona.


El monitoreo de 23 años en el Parque Nacional Iguazú y la historia de la yaguareté Apepú


La trascendencia del avistamiento radica no solo en la belleza estética de la filmación, sino en el trasfondo conservacionista que sostiene la iniciativa.

De acuerdo con lo detallado a La Nación por Agustín Paviolo, investigador del Conicet y coordinador de Proyecto Yaguareté, el programa científico que se despliega en el Parque Nacional Iguazú y en reservas linderas de la Argentina y Brasil constituye la iniciativa de monitoreo poblacional de felinos de mayor continuidad en el planeta, acumulando 23 años ininterrumpidos de relevamientos.

En el caso de Apepú, los biólogos registraron su presencia por primera vez en el año 2016 cuando contaba con al menos dos años de edad, lo que permite inferir que en la actualidad ronda los 12 años y se encuentra transitando su segunda o tercera camada exitosa.

Por su parte, Facundo Quintela, coordinador del programa de educación ambiental Territorio Yaguareté, también remarcó a La Nación la singularidad del episodio captado en video.

Los animales suelen transitar los senderos de forma expedita o limitarse a olfatear los dispositivos de rastreo; sin embargo, que la hembra y su cachorro hayan permanecido varios minutos frente al lente ejecutando dinámicas de juego familiar constituye un hito sumamente inusual en los registros del Parque Nacional Iguazú, evidenciando la tranquilidad con la que la especie se despliega en las áreas protegidas de la provincia de Misiones.


Amenazas a la especie: deforestación, cacería furtiva y las herramientas de protección legal


A pesar de la satisfacción que genera la llegada de una nueva cría, los especialistas advirtieron que la especie continúa catalogada en peligro crítico de extinción dentro del territorio nacional, siendo el máximo depredador de los ecosistemas del norte.

Si bien los esfuerzos interinstitucionales permitieron elevar la densidad poblacional de 40 individuos en 2003 a un promedio estable de 90 ejemplares en la última década, las amenazas sobre su hábitat natural siguen vigentes.

Según registros de la plataforma ambiental MapBiomas, la deforestación progresiva provocó la pérdida de más de 700 mil hectáreas de bosque nativo en suelo misionero en los últimos 40 años, fragmentando la continuidad de la selva y forzando contactos involuntarios entre los felinos y los asentamientos humanos rurales.

La convivencia en la frontera de las chacras suele derivar en episodios de caza furtiva, impulsados por el temor o por represalias ante eventuales ataques al ganado doméstico.

Frente a esto, el Ministerio de Ecología de Misiones y la APN trabajan en conjunto con pobladores locales de localidades como Puerto Libertad y Puerto Esperanza, realizando peritajes técnicos y brindando asistencia para prevenir conflictos y desmitificar la falsa creencia de que el predador representa una amenaza para la población.


Las postales más bellas de la biodiversidad argentina vuelven a conmover: la atención de los ambientalistas y usuarios se centró en las selvas del norte del país, tras confirmarse la difusión de un registro audiovisual de valor científico incalculable.

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