Encontraron «caracoles gigantes» petrificados en un lugar recóndito de Chos Malal: «de ese tamaño y cantidad no había visto nunca»
El hallazgo fue confirmado por el guía de montaña Alberto “Beto” Fuentes, quien llegó al lugar tras una exigente caminata de siete kilómetros por sectores escarpados del norte neuquino.
En un sitio recóndito de la ciudad de Chos Malal, a unos 50 kilómetros de la Ruta 40, un hallazgo sorprendió a la comunidad. Se trata de una enorme concentración de “caracoles” petrificados de dimensiones inusuales, algunos de más de un metro de diámetro y con millones de años de antigüedad.
El descubrimiento ocurrió en un sector de difícil acceso, dentro de la estancia Al Qaeda, propiedad de la familia Pessino, a kilómetros de la Ruta Nacional 40.
Todo comenzó cuando uno de los trabajadores del campo recorría la zona buscando animales y observó extrañas formas sobresaliendo del suelo, similares a grandes caracoles petrificados.
Tras el hallazgo, el hombre dio aviso al dueño del lugar, quien decidió contactar a Alberto “Beto” Fuentes, reconocido guía de montaña y trekking de la región, para intentar localizar el sitio y verificar de qué se trataba. Desde hace décadas, Fuentes recorre zonas aisladas del norte de Neuquén. Su experiencia explorando cerros, cuevas y sectores de difícil acceso explica por qué fue una de las primeras personas convocadas para llegar al sitio donde aparecieron los amonites gigantes hallados cerca de la Ruta 40.

Acostumbrado a caminar durante horas por terrenos escarpados y prácticamente inexplorados, ha participado durante años en expediciones por la cordillera del norte neuquino, descubriendo desde cuevas hasta fósiles y sitios poco conocidos de la región. “Pessino me dijo que uno de los trabajadores del lugar había visto lo que le parecía que eran caracoles petrificados”, relató Fuentes.
Según contó, el sitio se encontraba completamente aislado, pero aun así, decidió emprender la caminata. “Para llegar tuve que dejar el vehículo a la vera de la Ruta 40, hacer un trekking de unos siete kilómetros en aproximadamente tres horas y pasar una montaña que no es muy alta, pero sí bastante escarpada”, relató.
Luego horas de caminata, el guía de montaña arribo al lugar y se encontró con un escenario jamás visto: “Acá en los alrededores hay muchísimos fósiles, pero de ese tamaño y cantidad no había visto nunca”, indicó.
Primero aparecieron pequeños restos distribuidos por todo el suelo. “No podías caminar sin pisar caracolitos chiquitos”, recordó Fuentes. Luego comenzaron a sobresalir grandes concreciones con amonites en el terreno, hasta que finalmente encontró los ejemplares impactantes.
Los fósiles corresponden a amonites, antiguos moluscos marinos extinguidos hace millones de años y considerados piezas clave para entender la historia geológica de la Patagonia y de la Cuenca Neuquina.
“Comenzaron a aparecer formados con la circunferencia perfectamente armada, uno al lado del otro”, describió. Algunos tienen diámetros que van desde 1,20 hasta 1,50 metros. “Yo calculo que hay arriba de cien que se pueden identificar claramente como caracoles”, señaló. Además, aseguró que existen entre 200 y 300 protuberancias más que podrían corresponder a otros ejemplares todavía cubiertos parcialmente por sedimentos y roca.
El sitio permaneció intacto durante millones de años gracias a su aislamiento extremo. “No anda nadie, absolutamente nadie”, remarcó. De hecho, durante una segunda visita encontró antiguas inscripciones sobre piedras cercanas fechadas en 1935. “Había unas marcas muy chiquititas grabadas en una roca. Eso te muestra lo abandonado y alejado que está todo”, comentó.
La dificultad para acceder habría sido clave para la preservación del lugar. Según explicó el guía, la zona no está visible desde la ruta ni cuenta con senderos. “No está a la vista de cualquiera”, sostuvo.
Tras el hallazgo, las imágenes comenzaron a circular en redes sociales y rápidamente despertaron interés entre especialistas vinculados al patrimonio arqueológico y paleontológico de la provincia. El guía de trekking dio aviso al referente provincial de patrimonio cultural para el reconocimiento técnico en el lugar.
“El director del área es quien puede determinar realmente qué es esto y cómo se sigue”, señaló. La expectativa ahora está puesta en los estudios que permitan identificar con precisión el origen de los fósiles y establecer medidas de preservación. “Arqueólogos me han aportado información acerca de estos fósiles en otras oportunidades y tienen alrededor de 135 y 150 millones de años”, señaló Fuentes.
Los amonites poseen una gran importancia científica debido a que evolucionaron rápidamente, tuvieron una amplia distribución geográfica y sus conchillas suelen preservarse con frecuencia.
El guía de trekking destacó además la importancia de proteger el sitio ante posibles daños o saqueos. “La familia dueña del campo lo va a cuidar mucho porque acá en la zona es algo único”, afirmó. También recordó que Neuquén fue una de las provincias pioneras en la protección del patrimonio arqueológico y paleontológico mediante legislación específica.
Desde Patrimonio Cultural informaron a este medio que pronto concurrirán al lugar para identificar el hallazgo. “Mirando algunas fotos, parecen las típicas concreciones con amonites, pero debemos acceder al lugar para confirmar todo”, expusieron.
Mientras se espera la llegada de especialistas para realizar los primeros estudios oficiales, el hallazgo ya genera expectativas por su posible valor científico y turístico en la provincia de Neuquén.
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