«Estamos aislados»: habló el único argentino abordo del crucero con brote de hantavirus mientras comienza la evacuación en Tenerife

Tras la muerte de tres pasajeros, comenzó la evacuación masiva en Tenerife bajo un estricto protocolo militar. Carlos, un ingeniero jubilado que zarpó desde Ushuaia, contó cómo el viaje de placer se convirtió en una pesadilla sanitaria.

Redacción

Por Redacción

El MV Hondius, el crucero que mantiene en vilo a la sanidad internacional por un brote de hantavirus, finalmente tocó puerto. Este domingo por la madrugada, escoltado por la Guardia Civil, el buque arribó a la Granadilla, en el sur de Tenerife, para dar inicio a un operativo de evacuación que parece salido de una película de contagio.

Entre los 140 pasajeros se encuentra Carlos, un ingeniero jubilado argentino que inició esta travesía el pasado 1 de abril en el puerto de Ushuaia. Lo que debió ser una expedición inolvidable por el Atlántico Sur terminó en un aislamiento forzado y bajo la lupa de la OMS.


El origen del brote: de Ushuaia a la isla más remota del mundo


Según relató Carlos, las alarmas no se encendieron de inmediato. El virus comenzó a circular de forma silenciosa mientras el barco navegaba hacia Tristán de Acuña, el lugar más remoto del planetas.

Un matrimonio neerlandés presentó fiebre alta. Se pensó que era una infección común debido a su edad. Ante la falta de infraestructura en Tristán, el buque se desvió a Santa Elena. Allí desembarcaron los afectados para ser trasladados a Johannesburgo.

La muerte de la mujer en Sudáfrica desató el pánico y activó los protocolos de la OMS.

«Ahí se prendieron las alarmas. Empezaron a hacernos análisis y a delinear que teníamos que estar aislados», explicó Carlos, quien detalló que el médico de a bordo también resultó contagiado tras asistir a los primeros pacientes.


Operativo blindado: así es la evacuación en Tenerife


El Ministerio de Sanidad de España, junto al Ejército, desplegó un corredor sanitario para evitar cualquier contacto con la población local. El protocolo es estricto:

  • Desembarco en tandas: Los pasajeros bajan en embarcaciones pequeñas (5 a 10 personas).
  • Equipaje prohibido: Solo se permite bajar con un bolso pequeño, celular, cargador y documentos. El resto queda en el buque para desinfección.
  • Traslado encapsulado: Micros «aislados» llevan a los pasajeros directamente a la pista del aeropuerto de Tenerife Sur.
  • Repatriación: Cada país (EE.UU., Reino Unido, Francia, Australia) envía vuelos chárter sanitarios.

Aunque la cepa detectada es calificada como «grave» por la OMS, su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió calma: «Esto no es otro Covid; el riesgo para la salud pública sigue siendo bajo».


¿Qué pasará con el barco?


El MV Hondius no terminará su viaje en España. Una vez que los pasajeros sean evacuados, la tripulación seguirá viaje hacia Rotterdam (Países Bajos). Allí, el armador y el gobierno neerlandés realizarán una desinfección profunda de la estructura.

A bordo todavía permanece el cuerpo de una de las pasajeras fallecidas, que será entregado a las autoridades en el destino final. Por su parte, los ciudadanos estadounidenses serán derivados a un centro médico de alta complejidad en Nebraska para cumplir su cuarentena.


El MV Hondius, el crucero que mantiene en vilo a la sanidad internacional por un brote de hantavirus, finalmente tocó puerto. Este domingo por la madrugada, escoltado por la Guardia Civil, el buque arribó a la Granadilla, en el sur de Tenerife, para dar inicio a un operativo de evacuación que parece salido de una película de contagio.

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