Extirparon un tumor cerebral de un niño por la nariz: la innovadora cirugía que se realizó en Neuquén

Un equipo de neurocirujanos realizó por primera vez en Neuquén una cirugía endoscópica endonasal para extirpar un craneofaringioma a un adolescente de Zapala. La técnica mínimamente invasiva representa un avance para el tratamiento de patologías complejas en la región y busca evitar derivaciones a Buenos Aires.

Los cirujanos Juan Manuel Liñares, Yamila Basilotta Márquez y Miguel Mural. Foto: gentileza.

Extirpar un tumor cerebral de manera convencional podría ser uno de los mayores desafíos actuales de los neurocirujanos, sobre todo si se realiza en un niño. Sin embargo, el equipo integrado por Juan Manuel Liñares, Yamila Basilotta Márquez y Miguel Mural tomó la decisión de realizar una cirugía endoscópica endonasal, es decir, llegaron hasta el tumor cerebral a través de la nariz. Es la primera vez que se realiza un procedimiento de estas características en Neuquén y sin dudas representa un avance para el tratamiento de patologías complejas en la región.

El paciente fue Uriel, oriundo de Zapala, a quien le detectaron hace cuatro años un craneofaringioma, un tumor que se desarrolla cerca de la hipófisis, una glándula fundamental para la producción y regulación de las hormonas del organismo.

«Estuvo con hidrocefalia aguda y le hicimos una cirugía neuroendoscópica cerebral”, relató Linares. En aquella oportunidad, los médicos tomaron una muestra del tumor y realizaron un procedimiento para drenar el quiste asociado. También colocaron una válvula para facilitar la circulación del líquido cefalorraquídeo.

El equipo explicó que los craneofaringiomas tienen características particulares que obligan a evaluar cuidadosamente cuándo intervenir. “Son tumores que se consideran una enfermedad crónica. Por eso tenemos que tratar de que, si el chico está bien, mantenerlo así el tiempo que más pueda”, señaló el neurocirujano.

El problema es que, aunque su crecimiento puede ser lento, el tumor se encuentra en una región delicada. “Este tumor nace de un lugar de la hipófisis y comprime el espacio donde empieza a hacer lo que se llama panhipopituitarismo, que, en traducción, que todas las hormonas del cuerpo bajen”, explicaron. Por eso, la decisión de operar requiere encontrar el momento adecuado.

En el caso de Uriel, el seguimiento se extendió durante cuatro años. Después de la primera intervención, el adolescente había evolucionado favorablemente, pero en los últimos seis meses su situación empeoró.

La ubicación del tumor fue uno de los principales desafíos para el equipo. “El tumor está bien en el centro del cráneo a nivel de lo que sería por encima de la nariz”, describió Basilotta Márquez. “Un abordaje convencional para ese tipo de tumores significaba un abordaje bastante amplio. Hay que abrir el cráneo, hay que rebatir mucho al cerebro”, explicó.

La proximidad con las estructuras vasculares y visuales vuelve especialmente compleja la intervención. “Está muy cerca de las estructuras de todo el árbol vascular del cerebro, o sea, donde están todas las arterias que llegan. Por eso es tan complejo. Y también está cerca de la vía visual”, detallaron. De hecho, aseguraron que la visión de Uriel ya estaba siendo afectada.

Los cirujanos Juan Manuel Liñares y Yamila Basilotta Márquez junto a Uriel.

“En ese paciente se tuvieron que hacer varias punciones de ese quiste porque él tenía sólido y quístico, y sabíamos que en algún momento se tenía que sacar”, explicó Liñares.

La intervención se realizó completamente por vía endonasal con la incorporación de Miguel Mural, neurocirujano del Garrahan especializado en el tratamiento de los tumores de la base del cráneo con técnicas endoscópicas mínimamente invasivas.

Uriel ingresó al quirófano a las 10 y salió cerca de las 17, después de unas siete horas de cirugía. Tras la operación, su evolución es favorable. Permanece internado para controlar sus niveles hormonales, pero está despierto y camina por la sala. “Está muy bien», aseguró. La recuperación requiere regularizar la función hormonal.

El objetivo de postergar la cirugía todo lo posible era evitar que el paciente desarrollara esas deficiencias, aunque el propio crecimiento del tumor también podía terminar afectando el funcionamiento de la glándula.

Medicina «como se hace en el primer mundo”


Más allá de la evolución de Uriel, los profesionales destacaron que la intervención representa un paso importante para la medicina de la región. La posibilidad de incorporar esta técnica permite ampliar las alternativas para pacientes que, por la complejidad de sus patologías, suelen ser derivados a centros especializados de Buenos Aires.

“Es un avance enorme porque es una cirugía que ni siquiera en Buenos Aires se hace en cualquier centro”, insistió Basilotta Márquez.

Para llegar a este resultado, explicaron, fue necesario estudiar el caso en profundidad, convocar a un especialista y trabajar para incorporar los conocimientos y recursos necesarios.

“Para nosotros es laborioso. Nos tuvimos que poner a estudiar mucho el caso, pero es buenísimo que se empiece a hacer esto”, expresó la cirujana. También remarcó que la operación es el resultado de un trabajo que comenzó mucho antes de que el adolescente ingresara al quirófano.

“Muchas de estas cosas se logran porque nosotros insistimos mucho, es un trabajito de hormiga que lo único que se ve es que el chico salió bien”, señaló.

Por su parte, Liñares expuso: «Quiero mencionar a todos el equipo de la clínica San Lucas de pediatría, terapia intensiva pediátrica, instrumentación, enfermería, anestesia y sobre todo a la obra social ISSN que favorecieron todo para que se haga acá en la zona».

Ahora el objetivo es que esta experiencia permita seguir desarrollando procedimientos de alta complejidad en Neuquén y Río Negro.

El impacto para las familias


Los médicos también hicieron hincapié en las dificultades que implica para una familia tener que trasladarse a Buenos Aires para acceder a una cirugía compleja.

En el caso de Uriel, que vive en Zapala, llegar hasta el lugar de la intervención ya implicó un traslado dentro de la provincia. La distancia y la organización familiar se vuelven todavía más difíciles cuando el tratamiento requiere viajar. Además, explicaron que las consecuencias van más allá del paciente: “El traslado no es solamente lo del chico, sino todo, toda su familia”.

Los viajes pueden implicar ausencias laborales, gastos y dificultades para organizar el cuidado. “Muchas veces no tienen permiso para faltar al trabajo, pierden los trabajos que tienen, tienen hermanos y no tienen con quién dejarlos… Es un montón”, describió Basilotta Márquez.

Por eso, los profesionales destacaron la importancia de que la región pueda contar con equipos preparados para resolver cada vez más casos complejos. “Realmente tenemos muchas ganas de que crezca toda la zona, tanto Río Negro como Neuquén”.

Para el equipo, la cirugía de Uriel es un primer paso en ese camino. “Estamos contentos de poder hacerlo y de que tenga los resultados que esperábamos”, concluyeron. Y resumieron el objetivo a futuro: “Es importante que podamos seguir haciéndolo”.


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