Femicidio de Agostina Jalabert: tres años, el recuerdo de sus hermanas y un duelo que se transforma
Entre la ausencia y la espera, Camila y Candela sostienen la memoria mientras la justicia avanza, lentamente, en México. Una desde Alemania y la otra desde la región hablaron en exclusiva con Diario RÍO NEGRO, después de más de mil días de lucha contra la impunidad.
Es el tercer aniversario del crimen de Agostina Jalabert que conmocionó a la Comarca Viedma-Patagones y a Playa del Carmen. Camila y Candela reconstruyen el mapa de un duelo que se transformó en bandera familiar, entre la alerta roja de Interpol y el sueño europeo truncado por la violencia de género. “No buscamos venganza, queremos que ella descanse en paz”, dicen en una entrevista exclusiva con Diario RÍO NEGRO, después de más de mil días de lucha contra la impunidad.
Femicidio de Agostina Jalabert: el día en que todo cambió
El 18 de febrero de 2026 no es un día más en el calendario de la Comarca Viedma-Patagones. Desde 2023, esa fecha nombra una ausencia que se escucha en cada marcha y se escribe en cada mural. Pasaron tres años desde aquel amanecer en Playa del Carmen, cuando la vida de Agostina Jalabert fue arrebatada en un departamento que debía ser refugio y terminó convertido en escena de un crimen que aún espera una resolución definitiva.
Con el tiempo y el avance de la causa, sus hermanas decidieron unir sus voces en un diálogo que atraviesa distancias y vuelve sobre lo vivido. No hablan desde el odio, sino desde un amor que las sostuvo frente a un proceso judicial mexicano que, en un primer momento, orientó la investigación hacia un suicidio donde ellas señalaron desde el inicio un femicidio.
Este aniversario llega con un aire distinto. En diciembre de 2025, Interpol emitió una alerta roja contra Juan Manuel Reverter, expareja de Agostina y único sospechoso del crimen. Para la familia, ese pedido de captura significó el primer alivio concreto en más de mil días.
Mientras Camila sostiene la memoria desde la gestión de las redes que mantuvieron el caso visible en Patagones, Candela intenta reconstruir su vida en Europa, cumpliendo el proyecto que había imaginado junto a su hermana.
Femicidio de Agostina Jalabert: Candela, en medio del laberinto de la impunidad
Las vacaciones que iban a ser un comienzo terminaron siendo el último verano compartido. Candela viajó a México con un plan sencillo: pasar unos meses juntas y empezar a trazar el futuro. Agostina llevaba un año y medio viviendo allí y hablaban con naturalidad de instalarse en España. “Nuestro plan era venirnos a vivir juntas”, recuerda.
Ese verano cambió de rumbo con la llegada de Juan Manuel Reverter. “Llegó a los dos días y hasta ahí llegaron los planes”, relata Candela. Desde entonces casi no tuvo momentos a solas con su hermana. “Nunca salí ni a tomar un café con ella porque estaba siempre él en el medio”. Con el tiempo supo que no trabajaba ni aportaba dinero. “Nos enteramos de que básicamente lo estábamos manteniendo entre las dos”.
Hoy, con 24 años, Candela reconstruye aquel 18 de febrero con una claridad que no se apaga. Fue la primera en llegar al departamento del condominio en Playa del Carmen y se encontró con la puerta cerrada por dentro con una llave que nunca se usaba. “Sentí ese calor en el cuerpo de decir ‘hay algo que no está bien’”, recuerda, “aprendí a ser consciente de cada detalle”.
Candela recuerda todo como si hubiese sido ayer. Las circunstancias la obligaron a observar cada gesto y cada señal. Desde el regreso de Reverter a la vida de Agostina decidió marcar un límite. Lo sentó y fue directa: “Vos querés estar con mi hermana, hacé las cosas bien. A la primera que te la mandás, te vas”. Su lugar de hermana menor se convirtió también en el de guardiana. “Para mí era muy difícil borrar lo que él había hecho antes”, explica.
El proceso judicial en México fue, para la familia, una segunda herida. Candela recuerda con indignación la insistencia de la policía para avanzar con la cremación antes de contar con peritajes concluyentes. “Me daban los papeles para firmar y yo decía ‘todavía no’”, dice.
Con el correr de los días advirtió, además, que su declaración no coincidía con lo que figuraba en el expediente. Según sostiene, en el acta aparecían afirmaciones que ella nunca había hecho, entre ellas una referencia a una supuesta depresión de su hermana y un compromiso de no denunciar irregularidades policiales. Para la familia, ese fue uno de los indicios más alarmantes de un proceso que, desde el inicio, consideraron desviado.
Candela también denuncia que le sustrajeron dinero y que la escena no fue preservada de manera adecuada. A eso suma el trato que describe como atravesado por prejuicios: preguntas sobre cómo estaba vestida Agostina al momento del hallazgo y comentarios que, según afirma, desviaban el foco de la investigación.
Lejos de desalentarlos, esas situaciones reforzaron la decisión de insistir. A la distancia la familia impulsó durante dos años el pedido de que se revisen actuaciones e insistió en poner en evidencia las irregularidades. El punto de quiebre llegó el año pasado, cuando un equipo de peritos privados contratado por ellos aportó nuevos elementos que permitieron cambiar la carátula a femicidio. “Hasta 2024 no había nada que encamine el caso; todo parecía seguir igual”, explica Candela.
Femicidio de Agostina Jalabert: Camila, el armado de la red en la región
En Argentina, Camila Jalabert (30) sostiene el pulso de la memoria en Patagones: “A veces no puedo creer que ya pasaron tres años”. Ella transformó ese dolor en red. Aunque no creó la cuenta de Instagram, Camila la administra como un refugio.
“La idea es informar y contar cómo nos sentimos. Los 18 de cada mes, el 8M o el 25 de noviembre, siempre tratamos de hacer un posteo”, cuenta Es una construcción colectiva para no soltarle la mano al pedido de justicia: “Nos juntábamos, planeábamos qué decir y qué imagen utilizar. Así fuimos armando la página”.
Ella piensa una y otra vez en su hermana. Atesora un viaje a Europa realizado en 2022 con Agostina como su recuerdo más valioso: “Hacer un viaje con tu hermana es un privilegio y yo lo tuve”.
Ese vínculo, marcado por charlas íntimas y una diferencia de edad que las hacía cómplices, es lo que la sostiene hoy. Aunque admite que hay días en que le cuesta recordar la voz o la risa de su hermana, se aferra a los objetos cotidianos: ponerse una campera de ella es, en cierto modo, volver a abrazarla.
Femicidio de Agostina Jalabert: Alerta roja, un paso hacia la Justicia
La emisión de la alerta roja de Interpol, en diciembre de 2025, marcó un antes y un después para la familia. Fue el primer gesto institucional concreto en tres años. Candela estaba en Alemania cuando recibió el mensaje de su madre y, por primera vez desde el femicidio, sintió que algo se movía en la dirección que habían reclamado. “Fue como una paz generalizada en mi familia”, recuerda.
Juan Manuel Reverter continúa prófugo, pero ahora pesa sobre él un pedido de captura internacional. Para las hermanas, ese dato modificó la escala del caso: ya no se trata solo de una causa en trámite, sino de una búsqueda que trasciende fronteras.
La expectativa está puesta en que la detención llegue y cierre el círculo judicial. “Él puede estar escondido y no sabés cuándo lo van a agarrar, pero que exista el oficio judicial nos da alivio”, dice Camila.
Desde entonces, la familia convirtió la ansiedad en una espera activa. Cada 18 de febrero no es solo un recordatorio del dolor, sino también una reafirmación pública de la búsqueda de justicia. La historia de las hermanas Jalabert no se agota en el expediente judicial ni en los avances de la causa.
También hay un movimiento silencioso en la vida de Candela, que decidió mudarse a Europa para concretar el proyecto que había imaginado junto a Agostina. “Estoy haciendo lo que iba a hacer con mi hermana. Siento que lo estoy haciendo por las dos”, dice.
No habla de reemplazo ni de consuelo, sino de continuidad. Cree que haber estado en México aquel verano no fue casual. “Yo tenía que estar ahí con ella”, sostiene, convencida de que ese último tiempo compartido fue también una forma de despedida.
Tres años después, Agostina no es solo el nombre de una causa judicial. Está en los murales de la Comarca y de Playa del Carmen, en cada marcha del 18 de febrero, en Bruna -su perrita- que hoy vive en Patagones, y en los gestos cotidianos que la mantienen presente. Está en la campera que Camila se pone cuando la ausencia pesa más.
“Yo nací teniendo hermana. Nunca imaginás una vida sin ella”, dice Candela. El duelo no se termina; se transforma: “Me quedan muchos años más de extrañar a mi hermana”.
El dato
- 1095 días
- se cumplen este jueves 18 de febrero del femicidio de Agostina Jalabert a miles de kilómetros de distancia, en México, hace 3 años
El concepto
- Feminicidio
- En México, la figura de no es una palabra más intensa para hablar de un crimen de género. Tiene una definición política y jurídica específica.
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