Gaiman, el pueblo donde una multitud le dio el último adiós a su intendente
Darío James tenía 56 años y murió de manera repentina durante una operación. Los vecinos lloraron en una despedida emocionante.
Apenas asumió su primera intendencia en diciembre de 2019, encontró tierra arrasada. No había pasado una semana cuando los empleados de la recolección de residuos hicieron un paro por falta de pago. Tomó un camión y, junto a algunos colaboradores, se puso a juntar la basura del pueblo. Desde entonces, todo cambió.
Una multitud le dio este viernes el último adiós al intendente de Gaiman, Darío James, fallecido de manera repentina ayer jueves cuando no pudo resistir una intervención quirúrgica al corazón. Hacía un mes que estaba de licencia médica. No hay cálculo posible, pero se puede asegurar que la mayoría de los 12.000 habitantes del pequeño pueblo del valle inferior del río Chubut pasó por el Gimnasio Municipal para despedirlo. También hubo vecinos de otras localidades cercanas. Y todo el arco político, sin excepciones. Muchos o todos lloraron.
James se definía como “políticamente incorrecto”. Era un chacarero y se jactaba de ser descendiente directo de los primeros colonos galeses que llegaron a Chubut. Ganó las elecciones de 2019 con el 55 por ciento de los votos y fue reelegido por un porcentaje similar en 2023. Había dicho que después se retiraba de la política. No le gustaba. Prefería su chacra y seguir trabajando junto a su esposa Zulma Gómez en un emprendimiento de dulces artesanales.
James se levantaba con el alba, sin que esta definición signifique una exageración. Primero las cosas de su casa y después la intendencia. Prometió pagar los sueldos municipales el primer día hábil de cada mes y así lo hizo hasta el final. Subió la recaudación por impuestos casi al doble, tenía menos empleados que cuando asumió y nadie tenía que pedirle audiencia porque siempre andaba caminando por la plaza del pueblo o recorriendo casas y chacras.
No la había pasado del todo bien durante sus 56 años. A los 16 tuvo cáncer linfático que pudo superar. Fue bombero voluntario y cuando ocurrió la tragedia de los bomberitos en Puerto Madryn en enero de 1994, casi queda atrapado en medio del humo. Esa situación le provocó una baja en las defensas y la enfermedad volvió a aparecer. También lo superó. Estuvo muchos años sin poder concebir, pero también la peleó: “Después de tanto pelearla, la vida me regaló mellizas”, le confesó a un periodista durante una entrevista.
Trabajó durante 30 años en la Cooperativa Eléctrica del pueblo y se afilió a los 17 a la Unión Cívica Radical. Los máximos dirigentes del partido estuvieron semanas para convencerlo de que sea candidato. No quería. Su esposa lo convenció.
“Se fue un enorme político. Pero también una enorme persona”, dijo el gobernador Ignacio Torres, quien habló con James un rato antes de la operación. Estaba optimista, pero su corazón no resistió. El velatorio fue este jueves entre las 8 y las 12. No quedó lugar en el gimnasio. Todos quisieron darle el último adiós. Una larga caravana lo acompañó al cementerio y fue despedido con un aplauso que pareció interminable.
Murió “el Galenso” James porque así lo llamaron siempre. Antes de ser intendente y después también. Para todos, un hombre íntegro, campechano, bueno. Por eso una despedida semejante en tiempos en que la política se degrada, impregnada de lo peor que pueda encontrarse.
James fue distinto. Como aquella mañana en que, subido a un camión al que además le tuvo que poner combustible, recorrió su pueblo levantando con sus manos bolsas de basura. Siempre quiso que ese fuera un lugar digno.
Gaiman es famosa por sus casas de té, tradición galesa que nunca perdió en los 161 años que lleva su historia, así como tampoco perdió su cultura recreada a base de canciones y poesías. Quedó en el ojo del mundo cuando en 1995 la princesa de Gales, Lady Di, pasó para escuchar a un coro de niños cantar en galés y disfrutar del té y las tortas incomparables.
Quizá desde ahora se lo recuerde también como ese lugar donde todos y cada uno de sus vecinos salieron de sus casas para despedir a su intendente. Fue un 7 de agosto de 2026 cuando un pueblo se quedó sin lágrimas.
Corresponsalía Chubut
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