Los guardianes de madera de la costanera de Bariloche vuelven a cobrar vida con una restauración integral

El Consulado de Chile en Bariloche dispuso la restauración de las esculturas que nacieron de las cenizas del volcán Cordón Caulle Puyehue en 2011.

Por Lorena Roncarolo

Hay once parejas de chamanules en Bariloche. Foto: gentileza

Hay once parejas de chamanules en Bariloche. Foto: gentileza

En la costanera de Bariloche sobresalen unas figuras talladas en madera. Se trata de chemanules -que, en mapuzungun, significa «hombres de madera»-, se disponen siempre en pareja hacia donde «se levanta el sol, la fuente de vida». Estas figuras simbolizan la resiliencia tras la erupción del volcán Cordón Caulle Puyehue en 2011.

Las piezas que también se pueden ver en el barrio Jardín Botánico, hacia el sur de Bariloche, fueron realizadas por el artista chileno Luis Bernardo Oyarzún Ruiz.

Tras varios años de desgaste y deterioro por el clima, el Consulado de Chile en Bariloche anunció un proyecto integral para restaurar y ponerlos en valor, junto con el área cultural de la Municipalidad de Bariloche que renovará «las áreas verdes circundantes».

En este caso, el artista barilochense Daniel Eduardo de Gaetano estará a cargo de la reparación estructural.

«El proyecto busca consolidar el patrimonio cultural binacional en alianza con la municipalidad y celebrar la convivencia intercultural con el pueblo mapuche», señaló el cónsul de Chile en Bariloche, Javier Matta Manzano.

Todo esto surge que después de la erupción del volcán en 2011, cuando el Fondo Nacional de las Artes decidió realizar una muestra de arte en Bariloche. Fueron seleccionados varios artistas de Uruguay, Chile, Brasil y Argentina. El artista chileno decidió hacer los chemamules de gran tamaño para embellecer la ciudad.

Oyarzún ubicó las 11 parejas de chemanules de acuerdo a la supervisión de líderes mapuche locales que le sugirieron colocarlos antes del amanecer.

Hay once parejas de chamanules en Bariloche. Foto: gentileza

El artista plástico De Gaetano, a cargo de la restauración, mencionó que «los chemambules se ubican en pareja hombre-mujer en la entrada de las aldeas y representan la conexión divina entre los primeros pares del pueblo mapuche y también en otras zonas sagradas«. Dijo que son esculturas totémicas que «representan a los antepasados mirando el horizonte y se instalan en el momento que produciese el amanecer».

En aquella ocasión, la muestra estaba pensando solo para tres meses. De modo que las obras se fueron sacando, pero los chemamules quedaron. Como se fueron deteriorando con el tiempo, se les hacía un mantenimiento superficial. «Ahora, el Consulado Chileno decidió encarar una restauración ya que Oyarzún es un artista de reconocimiento internacional que obtuvo una mención en la Bienal de Venecia (la institución cultural y exposición de arte contemporáneo más antigua y prestigiosa del mundo, fundada en 1895)», argumentó de Gaetano.

Respecto a la iniciativa, Matta Manzano describió que «si hoy uno camina por la costanera de Bariloche o su Jardín Botánico, los puede ver. Son 11 parejas silenciosas, tótems míticos, guardianes de las profundidades del lago Nahuel Huapi y de la Tierra, figuras de Chile en la turística Bariloche«.

Esta iniciativa se suma a la del Municipio de Bariloche que, luego de derribar 70 pinos de la costanera, decidió darle forma a unos 12 troncos de 3 metros de altura, a través de escultores en madera. Un esquiador, un hachero y el Nahuelito serán solo algunas de las figuras gigantes emblemáticas.


En la costanera de Bariloche sobresalen unas figuras talladas en madera. Se trata de chemanules -que, en mapuzungun, significa "hombres de madera"-, se disponen siempre en pareja hacia donde "se levanta el sol, la fuente de vida". Estas figuras simbolizan la resiliencia tras la erupción del volcán Cordón Caulle Puyehue en 2011.

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