Más de 40 pingüinos del cerrado Aquarium de Mar del Plata tienen nuevo hogar en Río Negro

El Bioparque Bubalcó incorporó a más de 40 pingüinos de Magallanes que quedaron sin refugio tras el cierre definitivo del Aquarium de Mar del Plata. La institución del Alto Valle montó un recinto especial para garantizarles cuidados de por vida.

Por Redacción

El Bioparque encaró meses de obras, construyó un recinto pensado especialmente para la especie. Foto: gentileza.

El Bioparque Bubalcó, ubicado entre Allen y Roca, incorporó a más de 40 pingüinos de Magallanes que hasta hace poco vivían en el Aquarium de Mar del Plata, y que se quedaron sin destino cuando la institución marplatense cerró definitivamente a fines del año pasado.

Para recibirlos, el Bioparque encaró meses de obras, construyó un recinto pensado especialmente para la especie y coordinó, junto con distintos organismos, un operativo de traslado y adaptación que ya está en marcha.

Los pingüinos, nacidos y criados bajo cuidado humano, no pueden regresar al mar, ya que esa condición, sumada a su historia sanitaria y a la falta de experiencia para cazar o defenderse en libertad, hace que la liberación no sea posible. Necesitan, un lugar que reproduzca ciertas condiciones de su hábitat y que les garantice cuidados durante el resto de su vida, algo que Bubalcó se comprometió a ofrecerles.

El contacto entre las dos instituciones lo inició el propio equipo del Aquarium marplatense, que buscaba destino para los animales que aún quedaban en el predio tras el cierre, y fue un biólogo especialista quien viajó hasta Bubalcó para evaluar, junto al equipo local, si el Bioparque contaba con las condiciones necesarias.

De esa evaluación conjunta surgieron las características que debía tener el nuevo recinto, y meses después, el Juzgado Comercial N.º 20, a cargo del proceso de quiebra de la empresa que operaba el Aquarium, dispuso finalmente la donación de los ejemplares al Bioparque rionegrino.

Para recibirlos, Bubalcó tuvo que construir prácticamente desde cero, levantando la infraestructura necesaria para alojar a los pingüinos, almacenar el pescado con el que se alimentan y garantizar tanto su manejo diario como la atención veterinaria.

En ese proceso participaron, además de autoridades de fauna provinciales y nacionales, empresas locales como Global Fresh, Mara Servicios Industriales, Servicios Generales Bruno y Transporte Somos Argentina, que aportaron materiales, maquinaria o ajustaron sus costos para que las obras y el traslado pudieran concretarse.

No es la primera vez que el Bioparque rionegrino recibe animales provenientes de Mar del Plata, ya que hace poco más de un año había incorporado aves del mismo Aquarium, entre ellas ibis sagrado, turacos y guacamayos militares y rojos, estos últimos hoy integrados a programas de reproducción.

La llegada de los pingüinos se suma, así, a una tarea que Bubalcó realiza hace décadas, la de alojar animales que no pueden volver a la naturaleza, mientras en paralelo desarrolla programas de conservación de especies autóctonas, como la mara patagónica, el flamenco austral y el huemul, junto con actividades de educación ambiental dirigidas a escuelas de la región.

Detrás de cada traslado hay, sin embargo, un problema que rara vez se menciona, y es que sostener a un animal en cautiverio durante toda su vida cuesta dinero todos los años, sin excepción, ya que la alimentación, los controles veterinarios y el mantenimiento de los recintos dependen de un presupuesto permanente que instituciones como Bubalcó sostienen, en gran medida, con el aporte de particulares y empresas.

Por eso, la Fundación pidió que quienes quieran colaborar lo hagan a través de donaciones económicas, de alimentos, materiales o equipamiento, y dejó habilitados sus canales de contacto para quienes quieran sumarse.

Para colaborar con alimentos, materiales, equipamiento de seguridad y trabajo, maquinaria u otros insumos se puede consultar al mail administracion@bubalco.com y para saber más del proyecto se puede acceder a la página oficial.

Los pingüinos de Magallanes atraviesan ahora un período de adaptación en su nuevo recinto del Alto Valle y todavía no hay fecha para que el público pueda visitarlos.


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