Por qué llueve tanto en Río Negro y Neuquén: la influencia de El Niño y cuándo mejorará el tiempo
La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas anticipó que las condiciones húmedas continuarán un par de semanas más, con precipitaciones intermitentes y pocas horas de sol. Cómo influye el fenómeno de El Niño y qué se espera para el comienzo del verano.
La primavera avanza en Río Negro y Neuquén con temperaturas bajas, lluvias frecuentes y pocos períodos de sol. Lejos de mejorar en los próximos días, las condiciones de inestabilidad se mantendrán durante buena parte de octubre. Desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) anticiparon que el ingreso persistente de aire húmedo continuará afectando al norte de la Patagonia, desde la cordillera hasta la costa atlántica, y explicaron cómo influye el fenómeno de El Niño en este escenario.
Hasta cuándo seguirán las lluvias en Río Negro y Neuquén
Fernando Frasetto, pronosticador del tiempo de la AIC, explicó a RN RADIO que las precipitaciones podrían extenderse hasta el 23 de octubre, aunque no se tratará de jornadas completas de lluvia. El pronóstico contempla algunos períodos de sol y mejoramientos temporarios, pero sin cambios sostenidos en las condiciones meteorológicas. «No es que van a ser 15 días de precipitación constante, pero los mejoramientos son muy temporarios«, señaló durante una entrevista radial realizada días atrás.
El especialista indicó que el ingreso de aire húmedo del este seguirá dominando las condiciones del tiempo en la región. Recién durante la última semana de octubre se espera una mejora más sostenida, de acuerdo con las proyecciones disponibles al momento de la entrevista.
Frasetto explicó que, cuando la AIC anuncia «mejoramientos temporales», se refiere a períodos breves en los que disminuyen las precipitaciones o aparece el sol, pero que no representan un cambio definitivo. La humedad continuará presente incluso durante las jornadas sin lluvias.
«De acá a 15 días prácticamente no hay un período de 24 horas que no esté dominado por el aire húmedo», sostuvo, al describir la persistencia de estas condiciones en el norte patagónico.
El Niño y las lluvias persistentes: qué está pasando en la Patagonia
El comportamiento de esta primavera está relacionado con la influencia del fenómeno de El Niño, que modifica la circulación atmosférica y favorece una mayor disponibilidad de humedad en distintas regiones del país.
Frasetto explicó que uno de los efectos de este fenómeno es el incremento del vapor de agua disponible en la atmósfera. Como consecuencia, las precipitaciones habituales de primavera pueden volverse más frecuentes y prolongadas.
«Para nosotros la lluviecita de primavera se está volviendo lluvias más extendidas», describió el especialista.
Sin embargo, aclaró que los efectos más importantes de El Niño se esperan en el centro y noreste de Argentina, particularmente en sectores de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones y la cuenca del Paraná. En esas regiones, las tormentas de primavera tardía y verano suelen concentrar mayores volúmenes de precipitación.
En Río Negro y Neuquén, en cambio, la segunda mitad de la primavera y el verano marcan progresivamente el ingreso a la temporada seca. Por eso, aunque las lluvias actuales resultan persistentes, su impacto sobre el clima y los recursos hídricos es diferente al que se registra en otras zonas del país.
Frassetto también advirtió que las precipitaciones que se producen en esta época del año en la cordillera no necesariamente permiten recuperar las reservas de agua de los ríos. Explicó que, aun cuando se registren acumulados de 20, 30 o 50 milímetros, su aporte puede resultar limitado frente a las necesidades hídricas de las cuencas.
Cómo será el verano en Río Negro y Neuquén y cuándo llegará el calor
Después de una primavera marcada por el frío y las precipitaciones, una de las principales preguntas es cuándo comenzarán a registrarse temperaturas más elevadas. Según Frasetto, el verano no tendría un comienzo especialmente caluroso en el norte de la Patagonia. «Para nosotros este verano no se espera que sea muy caluroso, sobre todo el comienzo», afirmó.
El especialista aclaró que habrá jornadas cálidas, incluso con temperaturas superiores a los 35 grados, pero no se esperan, según la perspectiva que presentó, olas de calor tan prolongadas como las registradas durante otras temporadas.
«Vamos a tener días de más de 35 grados, pero no esas olas extendidas de siete o diez días de temperaturas cercanas a 40 grados», explicó, al comparar el escenario previsto con las condiciones que suelen presentarse durante episodios de La Niña.
De acuerdo con sus estimaciones, los primeros períodos de calor más sostenido podrían llegar durante la segunda quincena de diciembre. Hasta entonces, las temperaturas presentarían un comportamiento más moderado.
Para enero, tradicionalmente el mes más caluroso en los valles de Río Negro y Neuquén, anticipó la posibilidad de episodios breves de calor intenso, de dos o tres días de duración, sin que necesariamente se conviertan en olas prolongadas.
Estas proyecciones corresponden a una perspectiva estacional, por lo que su precisión es menor que la de los pronósticos de corto plazo y deberán actualizarse a medida que se acerque el verano.
Las lluvias también afectan la producción frutícola del Alto Valle
La persistencia de la humedad no solo modifica las actividades cotidianas. Las lluvias frecuentes también generan dificultades para las tareas agrícolas, especialmente en las chacras del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Frasetto, que es ingeniero agrónomo, explicó que las precipitaciones complican las aplicaciones de productos fitosanitarios porque dificultan su fijación y reducen las oportunidades para realizar los tratamientos necesarios.
El especialista mencionó que el INTA emitió advertencias relacionadas con la sarna de los frutales, una enfermedad causada por hongos cuyo desarrollo se ve favorecido por las condiciones húmedas.
También recordó que, antes del inicio de la temporada, desde la AIC habían mantenido reuniones con productores para anticipar las características de una primavera influenciada por El Niño.
Según explicó, las primaveras asociadas a este fenómeno suelen ser más húmedas, ventosas y frías, con ingresos de aire capaces de provocar heladas. Estas condiciones ya se observaron durante las primeras semanas de octubre y todavía podrían repetirse algunos episodios de bajas temperaturas.
La evolución de las estaciones y el agua a futuro, más allá de El Niño
Más allá del pronóstico inmediato, Frasetto planteó que la región atraviesa transformaciones climáticas que merecen atención. Entre ellas mencionó los cambios en la duración y las características de las estaciones, especialmente durante los meses de transición entre el verano y el otoño.
«Nuestros veranos están siendo cada vez más cortos», sostuvo, al señalar que marzo presenta con mayor frecuencia condiciones propias del otoño, cuando años atrás permitía disfrutar de jornadas más cálidas. «Estamos perdiendo la transicionalidad de las estaciones del otoño y de la primavera», agregó.
Frassetto distinguió estos cambios de los efectos específicos de El Niño y La Niña. Si bien ambos fenómenos forman parte de la variabilidad natural del clima, el calentamiento global introduce modificaciones de largo plazo en las temperaturas y en el comportamiento de las precipitaciones.
Frasetto aclaró que no es posible establecer una relación directa entre un episodio particular de El Niño y el cambio climático sin contar con estudios que permitan demostrarla.
Para Río Negro y Neuquén, consideró que una de las principales preocupaciones a futuro es la disminución de la disponibilidad de agua en la cordillera, un problema que trasciende las lluvias que se registran durante esta primavera. «La preocupación para nosotros debería ser la disminución del agua, sobre todo en cordillera», advirtió.
Por lo pronto, las perspectivas de la AIC indican que las condiciones húmedas seguirán presentes durante buena parte de octubre. Los mejoramientos más sostenidos llegarían hacia finales del mes, mientras que para el calor propio del verano habrá que esperar, según las estimaciones del especialista, hasta la segunda quincena de diciembre.
El Niño: cómo prepararse ante las lluvias y tormentas
El fenómeno de El Niño puede favorecer el aumento de las lluvias y tormentas durante la primavera en distintas regiones del país, incluida la Patagonia. Ante estas condiciones, es importante adoptar medidas de prevención, consultar los pronósticos y prestar atención a las alertas meteorológicas.
Antes de una tormenta, se recomienda limpiar desagües y sumideros, revisar techos y canaletas, y retirar o asegurar los objetos que puedan ser desplazados por el viento. También es conveniente conocer los números de contacto de Protección Civil, Bomberos y Policía.
Cuando se emite una alerta por tormentas, las recomendaciones incluyen evitar desplazamientos innecesarios, buscar refugio seguro si se está al aire libre y no circular por calles anegadas. Si ingresa agua a una vivienda, se debe cortar el suministro eléctrico, siempre que pueda hacerse sin riesgo.
La prevención y el acceso a información confiable son fundamentales para reducir los riesgos. Las autoridades recomiendan seguir las indicaciones de los organismos locales y consultar los canales oficiales de la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para conocer las alertas y recomendaciones vigentes.
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