Por qué los niños enferman de cáncer y por qué no se puede prevenir: datos de la región
En Río Negro se detectan entre cinco y ocho casos por año. Los especialistas explican que no hay factores de riesgo prevenibles, pero sí una clave decisiva: el diagnóstico oportuno y el acceso al tratamiento adecuado. A dónde recurrir por el tratamiento.
Un chico no fuma, no toma alcohol, no acumula años de exposición a factores de riesgo. Sin embargo, también puede tener cáncer. Esa es una de las preguntas más difíciles para una familia: ¿por qué? La respuesta, en la mayoría de los casos, es incómoda pero clara: no hay una causa identificable ni algo que se haya hecho mal. Desde Viedma, un oncólogo clínico explica qué hacer y a qué prestar atención.
Día Internacional del Cáncer Infantil: cuáles son los más frecuentes
Este domingo 15 se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil. En la Patagonia, donde se diagnostican menos de 20 casos nuevos por año, la enfermedad es poco frecuente, pero no inexistente. Y aunque no puede prevenirse, ocho de cada diez chicos pueden curarse si el diagnóstico llega a tiempo.
“El cáncer aumenta con la edad. Muchos de los tumores que vemos en adultos no se ven en chicos”, explicó desde Viedma el oncólogo clínico Rubén Kowalyszyn, secretario general de la Asociación Argentina de Oncología Clínica. En la infancia predominan las leucemias y los linfomas que son cánceres de la sangre y los ganglios y algunos tumores menos frecuentes como los sarcomas. “No es razonable hablar de prevención en cáncer infantil. Tenemos que hablar de diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado”, remarcó.
Tratamiento en la región y red de contención
En Río Negro se diagnostica y se trata cáncer infantil. Según estadísticas oficiales de Salud Pública de Río Negro correspondientes a 2024, se registraron 66 consultas ambulatorias en oncología pediátrica en toda la provincia, de las cuales 58 correspondieron a pacientes de entre 0 y 14 años. Asimismo, durante ese año se contabilizaron 27 egresos hospitalarios en el grupo de 0 a 14 años bajo diagnóstico de tumores (neoplasias).
La atención se brinda tanto en General Roca como en Bariloche. En la provincia se desempeñan como referentes la Dra. Agustina Raimondo, oncóloga y hematóloga infantil en Roca, quien actualmente tiene seis pacientes pediátricos en tratamiento activo con quimioterapia y se desempeña también en el sistema público de salud.
Por otra parte, en Bariloche la Dra. Victoria Sobrero es pediatra, hematóloga y oncóloga infantil del Hospital Zonal Dr. Ramón Carrillo y del ámbito privado. Ambas profesionales llevan adelante el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de niños y adolescentes con cáncer en la provincia.
En Argentina, cerca del 40% de los casos se atienden en el Hospital Garrahan, centro de referencia nacional en oncología pediátrica. Sin embargo, no todos los niños deben trasladarse a Buenos Aires. Las leucemias y los linfomas, las formas más frecuentes, pueden tratarse en centros con oncología pediátrica en Neuquén, Río Negro y Bahía Blanca.
“En la angustia, muchas familias quieren irse directamente a Buenos Aires. Pero muchos tratamientos pueden hacerse en la región, y eso es importante porque el proceso es largo y la red de contención familiar es clave”, explicó el especialista. Los tumores más complejos, que requieren neurocirugía o equipos altamente especializados, sí se derivan a centros de mayor complejidad.
Diagnóstico temprano: la clave
En Argentina se registran entre 1.300 y 1.400 casos nuevos por año en niños y adolescentes. El 80% de los pacientes se atiende en el sistema público de Salud.
La baja frecuencia es, paradójicamente, uno de los desafíos. “Son enfermedades infrecuentes. Un pediatra puede ver muy pocos casos en toda su carrera. Por eso es importante que, ante síntomas que no cierran, se profundice el estudio”, señaló Kowalyszyn.

Entre los signos de alerta que no deben ignorarse mencionó fiebre persistente, ganglios que crecen o no disminuyen, dolores que no ceden, cambios en el color de la piel, manchas o moretones sin explicación.
“La recomendación es simple: usted conoce a su hijo. Si lo ve mal y los síntomas persisten, consulte. El diagnóstico temprano evita muertes evitables”, sostuvo.
Una enfermedad curable en la mayoría de los casos
La diferencia entre países está marcada por el acceso. Según la Organización Mundial de la Salud, en países de altos ingresos más del 80% de los niños con cáncer se cura. Sin embargo, en países de ingresos bajos la tasa puede caer por debajo del 20% debido a fallas en el diagnóstico, demoras y dificultades en el tratamiento.
En Argentina, con diagnóstico precoz y tratamiento adecuado, las cifras se acercan al 80% de curación. En Estados Unidos, la sobrevida a cinco años alcanza el 87%. “El 80% de los chicos puede curarse. De eso depende todo: de llegar a tiempo y de tener acceso al tratamiento adecuado”, resumió Kowalyszyn.
Por qué es el Día Internacional del Cáncer Infantil
El Día Internacional del Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, es una fecha que busca visibilizar las desigualdades en el acceso a la atención médica y recordar que, aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedad en niños y adolescentes. Impulsada por la Confederación Internacional de Cáncer Infantil (CCI), la jornada apunta a fortalecer el diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos especializados.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la supervivencia puede superar el 80% cuando el abordaje es oportuno y adecuado. Sin embargo, esa cifra cae drásticamente en países con sistemas sanitarios más débiles, donde las demoras en el diagnóstico, las dificultades de acceso y la interrupción de tratamientos impactan directamente en la mortalidad.
La fecha también pone el foco en el acompañamiento integral que necesitan los chicos y sus familias durante procesos largos y exigentes. El símbolo de esta lucha es el lazo dorado, que representa la fortaleza y la valentía de los pacientes más jóvenes. El mensaje central es claro: la mayoría de los cánceres infantiles pueden curarse, siempre que el sistema de salud garantice atención de calidad y a tiempo, sin que el lugar donde vive el niño marque la diferencia.
Un chico no fuma, no toma alcohol, no acumula años de exposición a factores de riesgo. Sin embargo, también puede tener cáncer. Esa es una de las preguntas más difíciles para una familia: ¿por qué? La respuesta, en la mayoría de los casos, es incómoda pero clara: no hay una causa identificable ni algo que se haya hecho mal. Desde Viedma, un oncólogo clínico explica qué hacer y a qué prestar atención.
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